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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Sensatez infantil
El cine de nuevo.

Mi hermano y yo fuimos a ver Tiburón al cine de mi pueblo. Yo debía tener unos siete u ocho años, mi hermano, unos nueve o diez. La película nos impactó y pasamos mucho miedo.

Esa noche, cuando apagamos la luz y la oscuridad se hizo en nuestra habitación, mi hermano no podía conciliar el sueño. Tenía miedo, le venían a la cabeza imágenes de aquellas terribles mandíbulas. No quería que ningún tiburón se lo comiera mientras dormía.

Pero yo, haciendo gala de una increible sensatez infantil, no entendía cómo mi hermano podía tener miedo. El tiburón vivía en medio del océano, y allí, en la habitación, lo más parecido al mar que había era un orinal de plástico. En aquel momento, aún a tan corta edad, no comprendía que el miedo puede ser algo totalmente irracional.
No