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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Como la seda
Nunca tuve mascotas. Bueno, sí, pero bastante efímeras. Como muchos niños en aquella época, criaba gusanos de seda.

No sé cómo llegaban a mi poder las crías de gusano, pero durante varios años guardé esos gusanos pequeñitos en una caja de zapatos.Para cuidarlos, iba a diario a buscar hojas de morera y las echaba a la caja. Era muy relajante quedarse mirando cómo los gusanos iban comiéndose las hojas poco a poco, dejando los nervios a un lado. Los gusanos iban creciendo, haciéndose cada vez más gordos. Y mientras más crecían, más rápidamente devoraban las hojas de morera.

A la calle salíamos los niños, cada uno con su caja de gusanos, a ver quién los tenía más gordos. Parece que en eso el tamaño también importaba.

Y de pronto, un día, el gusano empezaba a fabricar su capullo. Aquel momento era mágico. En poco tiempo quedaba encerrado en esa caja de seda, y cada día abría la caja esperando que el gusano ya se hubiese convertido en mariposa. Eso sucedía el día menos pensado. Según recuerdo, nunca llegué a ver la mariposa volando, porque su vida era bastante efímera, lo suficiente para llenar la caja de huevos y morir. En fin, tal vez de aquellos huevos nacieran los gusanos para la temporada siguiente.
No