logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Para mayores con reparos
Pronto las sesiones de las cuatro de la tarde se me quedaron pequeñas y quería ir al cine más a menudo, así que salté también a la sesión de ocho y media.

El problema era que no todas las películas tenían la clasificación "para todos los públicos". Así que según estuviera de humor el portero, te dejaba pasar o no.

Cuando estrenaron en mi pueblo Fiebre del sábado noche (yo tendría unos nueve o diez años), fui al cine muy decidido, pero no me dejaron pasar. Fue otra de esas veces que quise cumplir los dieciocho cuanto antes.

Pero un portero de cine no era suficiente obstáculo para mí.

Se lo comenté a mis vecinas (las que tenían la hormiga de madera en casa). La primera de las hermanas ya era mayor de edad y me acompañó. Al parecer, si un niño va acompañado, la película ya no hace la misma mella, curioso.

Pues allí me planté yo, en el cine, disfrutando de aquella historia. Creo que me sentía bien no por la película en sí, sino porque sentía que estaba haciendo algo nuevo, que estaba entrando en el terreno de los adultos.

Años después volví a ver la película por la tele, en la sesión de las cuatro de la tarde... Cómo cambian los tiempos.
No