Un importante y borroso día

No recuerdo grandes cosas del día de mi Primera Comunión. Desfilé con todos los demás, leí un papelito, comulgué y poco más.
La celebración fue en mi casa. Una mesa para los adultos y otra para los niños. La gente me regalaba dinero que recogía mi madre. Yo iba viendo cómo se acumulaban los billetes y ya empezaba a gastarlo en juguetes en mi cabeza.
Pero cuando todo acabó, mi madre guardó el dinero y me dijo que era para comprar ropa y, si no recuerdo mal, un secador o algo así. Mi gozo en un pozo.
Tal vez por eso no recuerde mucho más de aquel día.





