Las primeras fuentes
Ya he dicho alguna vez que no me conformaba con leer. Me encantaba crear mis propias historias. Es una pena no haber conservado nada de lo que escribí en aquellos años de infancia.
Mis lecturas favoritas eran los tebeos, no sólo los españoles (Mortadelo, Rompetechos, La Familia Trapisonda, Capitán Trueno, etc), sino también todo el universo Marvel. Creo que Spiderman era mi superhéroe favorito, pero devoraba todo lo que llegaba a mis manos: Los Cuatro Fantásticos, Capitán Marvel, Capitán América, La Masa...
Estas lecturas influían en lo que escribía, pero no sólo las lecturas, también el cine. Cuando salía de ver una película, siempre quería escribir algo que se pareciera a aquello.
Era ya algo mayor, unos doce años, cuando vi Un hombre lobo americano en Londres. Esa película me impresionó mucho, muchísimo. Tanto, que en cuanto llegué a mi casa cogí una libreta nueva y empecé a escribir mi primera novela, La mujer rata. El argumento era muy similar, pero cambiaba el género del protagonista. Una mujer era mordida por una rata radioactiva (lo siento, el universo Marvel) y por las noches se convertía en una enorme rata que vagaba por las alcantarillas y aparecía en cualquier calle para asesinar y alimentarse de humanos. Supongo que al final moría redimiéndose de sus fechorías y que en su muerte salvaba a la persona a la que amaba, pero eso son sólo suposiciones, perdí la novela.
No fue una gran pérdida para la literatura, pero me hubiera gustado conservarla.
Mis lecturas favoritas eran los tebeos, no sólo los españoles (Mortadelo, Rompetechos, La Familia Trapisonda, Capitán Trueno, etc), sino también todo el universo Marvel. Creo que Spiderman era mi superhéroe favorito, pero devoraba todo lo que llegaba a mis manos: Los Cuatro Fantásticos, Capitán Marvel, Capitán América, La Masa...
Estas lecturas influían en lo que escribía, pero no sólo las lecturas, también el cine. Cuando salía de ver una película, siempre quería escribir algo que se pareciera a aquello.
Era ya algo mayor, unos doce años, cuando vi Un hombre lobo americano en Londres. Esa película me impresionó mucho, muchísimo. Tanto, que en cuanto llegué a mi casa cogí una libreta nueva y empecé a escribir mi primera novela, La mujer rata. El argumento era muy similar, pero cambiaba el género del protagonista. Una mujer era mordida por una rata radioactiva (lo siento, el universo Marvel) y por las noches se convertía en una enorme rata que vagaba por las alcantarillas y aparecía en cualquier calle para asesinar y alimentarse de humanos. Supongo que al final moría redimiéndose de sus fechorías y que en su muerte salvaba a la persona a la que amaba, pero eso son sólo suposiciones, perdí la novela.
No fue una gran pérdida para la literatura, pero me hubiera gustado conservarla.





