logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Qué bello es vivir
Las Navidades de mi infancia fueron muy felices, ¿para qué negarlo? Cuando nos daban las vacaciones, llegaba mi famoso primo y podíamos ponernos al día de lo que habíamos hecho desde el verano.

En esas fechas nos reuníamos toda la familia materna en casa de mis abuelos y allí nos pasábamos horas y horas. Recuerdo que en el patio había un limonero. Junto al limonero había un poste metálico que aguantaba una estructura en la que se ponía una vela (un toldo). Uno de nuestros juegos favoritos consistía en trepar por ese poste, cual piñata, para llegar a lo más alto. Y si se terciaba, coger un limón.

No sé cuánta gente podía llegar a juntarse para la cena de Nochebuena o para las uvas de Año Nuevo, pero más de veinte con seguridad. Mi primo y yo compartíamos travesura y nos encantaba comprar esos artículos de broma que tan nuevos eran para nosotros pero que probablemente tan vistos estaban ya para los demás: la mierda de plástico, la flor que echa agua, y, sobre todo, las bombas fétidas.

Recuerdo cómo creábamos suspense en nuestras propias travesuras. Una vez pusimos una bomba fétida bajo el pie de la hamaca de mi abuelo. Tan sólo había que esperar que se meciera con la fuerza suficiente para que se rompiera la ampolla y el líquido empezara a expandir aquel terrible olor. Allí estábamos nosotros, viendo cómo mi abuelo se sentaba pero no se mecía. Pasaban los minutos y nada. Hasta que por fin lo hizo y el olor llenó el salón. ¡Qué alegría para nosotros y qué gran bronca nos llevamos! Pero daba igual, estábamos en Navidad.

Tampoco era raro que preparáramos una actuación semi-improvisada y la representáramos delante de toda nuestra familia.

Lo pasábamos bien haciendo el payaso.
No