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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
El Conseguidor
No sé si fue a raíz de aquella broma en la que me hicieron creer que iba a participar en una serie, o a raíz de proyectar las películas en el Cinexin. Lo cierto es que pronto pensé que sería genial no sólo ver películas, sino hacerlas yo mismo.

En aquellos años, José María Iñigo tenía un programa en la tele en el que aparecía un personaje llamado El Conseguidor. La gente podía escribirle cartas contándole sus sueños y él haría todo lo posible para hacerlos realidad. Pero tenían que ser sueños no materiales, sino del tipo: conocer a Fitipaldi, bailar en un tablao en Madrid o cantar a dúo con Massiel.

Sin embargo, yo tenía un sueño no material que necesitaba de mucho apoyo material. Yo quería hacer una película. Las cámaras de vídeo caseras aún no existían, así que yo, ni corto ni perezoso, le escribí una carta al Conseguidor contándole mil y una batallas, justificando mi petición, y rogando que me enviara (o ir a recoger al programa) un tomavistas y muchos rollos de película.

Obviamente, aún sigo esperándolos.
No