El oro blanco
El Oro Blanco era (no sé si sigue siendo) el nombre de una tienda de ropa de Sevilla. Cuando era pequeño, toda la familia hacía al menos un par de viajes al año a la capital para comprar toda la ropa para la temporada siguiente, y El Oro Blanco, era una de las tiendas con parada obligada.
Creo que el dependiente era de Lora y por eso mi madre acudía allí, porque tenía confianza con él, y podía regatear sin ningún problema. Ya desde niño pasaba mucha vergüenza ante la costumbre irredimible de mi madre por regatear. Yo pensaba que si las cosas tenían un precio, pues uno lo estudiaba y compraba o no, pero para algo alguien había puesto esa cantidad.
Para mí, no eran viajes muy agradables. Tenía que probarme una y otra vez un pantalón, otro, una camisa, un abrigo, un chaquetón, lo que fuera. Y la gente te miraba, te tiraba de la ropa, te pedía que levantara los brazos, que te giraras. Era un precio que tenías que pagar para poder vestir ropa nueva.
Posiblemente no tuviera ningún parecido, pero aquel dependiente de confianza me recordaba mucho, muchísimo, al por aquel entonces famoso Luis Aguilé.
De manera que no puedo evitarlo, cada vez que oigo que "es una lata el trabajar", a mí me entran ganas de salir a comprar ropa.
Creo que el dependiente era de Lora y por eso mi madre acudía allí, porque tenía confianza con él, y podía regatear sin ningún problema. Ya desde niño pasaba mucha vergüenza ante la costumbre irredimible de mi madre por regatear. Yo pensaba que si las cosas tenían un precio, pues uno lo estudiaba y compraba o no, pero para algo alguien había puesto esa cantidad.
Para mí, no eran viajes muy agradables. Tenía que probarme una y otra vez un pantalón, otro, una camisa, un abrigo, un chaquetón, lo que fuera. Y la gente te miraba, te tiraba de la ropa, te pedía que levantara los brazos, que te giraras. Era un precio que tenías que pagar para poder vestir ropa nueva.
Posiblemente no tuviera ningún parecido, pero aquel dependiente de confianza me recordaba mucho, muchísimo, al por aquel entonces famoso Luis Aguilé.
De manera que no puedo evitarlo, cada vez que oigo que "es una lata el trabajar", a mí me entran ganas de salir a comprar ropa.





