logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Y la vida sigue
Hay hechos que marcan un giro en la trayectoria vital, mojones que se asientan en el camino del recuerdo para marcar por dónde hemos pasado.

Eso me ocurre con la compra de la nueva casa. No es que la que teníamos fuera pequeña, pero sólo tenía dos habitaciones, éramos ya cuatro hermanos, había goteras en el dormitorio de mis padres, y el soberao necesitaba mucha obra si queríamos habilitarlo como vivienda. Metros cuadrados tenía muchos, pero mal aprovechados.

Así que mis padres se embarcaron en la aventura de buscar un nuevo hogar. Todo lo que he contado hasta el momento (quizá con una o dos excepciones como mucho) tiene el marco temporal de mis años en aquella casa en Las Morerías, la calle Tetuán de mi pueblo.

Me tocaba dar un paso hacia la adolescencia. El mismo año, no sólo nos cambiábamos de casa, sino que entraba en la segunda etapa de E.G.B, donde ya no tenías a un sólo profesor, que se había convertido casi en una segunda figura paterna, y donde compartías clase, por fin, con chicas.

Comenzaba la búsqueda de casa. Una aventura apasionante.
 
Comentario:
A Juanfran siempre le dio envidia que yo fuera de "Las Morerías" y el de la Calle del Río. Ya sabes, querido Cuevas, que él nunca estuvo de acuerdo con aquello de las diferencias de clase.
No