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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
La casa nueva
No fue exactamente que nos quedáramos en la calle, pero cuando mis padres vendieron la casa vieja, la nueva aún estaba inhabitable.
Era una casa que me gustó al verla porque aún siendo relativamente nueva tenía ya cierta historia, había vivido ya lo suficiente en sus paredes como para transmitir algo.

La casa había sido usada como colegio, como bar y como clínica dental (curioso, mi hermano mayor es profesor y el pequeño es dentista... falta el bar, aunque de eso ya nos encargamos los dos hermanos del medio).

El problema era que allí nunca había vivido nadie, todas las personas que la habían utilizado lo habían hecho para montar negocios, pero hacía falta algo imprescindible en una vivienda: una cocina y un cuarto de baño.

De manera que había que hacer obra. Así que volvemos a estar en las mismas: nos echaron de la otra casa y aún no podíamos ir a la nueva.

La solución no era muy difícil.
No