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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Estampas costumbristas
De eso que se llama "la más tierna infancia" guardo también recuerdos que no van asociados a hechos concretos. Son imágenes de la vida diaria, estampas costumbristas.

En mi casa, por ejemplo, no había agua caliente. Para bañarnos, mi madre calentaba agua en el fuego y llenaba un barreño de hojalata que ponía en medio de la cocina. Allí nos bañábamos mi hermano y yo. Sin agua caliente, pero muy limpios.

Un adelanto considerable constituyó una especie de ducha que apareció un día por allí. Se trataba de un cubo de plástico con una apertura en la base a la que iba adjuntada una alcachofa de ducha que se abría girando hacia un lado y se cerraba girando hacia el contrario. Se calentaba el agua, se llenaba el cubo, se colgaba en un gancho sobre el desagüe de la ducha (no había ducha, pero sí plato de ducha, nunca me he preguntado por qué hasta hoy) y ya está, uno iba abriendo y cerrando la alcachofa según hiciera falta. La verdad es que actualmente no estaría mal utilizar algún artefacto así para ahorrar agua.

No hace tanto tiempo de esto, pero así eran las cosas y así las cuento... Además de no tener agua caliente, tampoco teníamos lavadora. Para lavar la ropa mi madre tenía en el corral un bidón de metal roto en el que introducía carbón o madera (no recuerdo) y prendía fuego. Sobre el fuego (o las brasas) ponía otro recipiente con agua. Cuando el agua estaba caliente, metía allí la ropa y el jabón, y allí lavaba. Ese bidón causó un incidente que contaré muy pronto.

Años más tarde, cuando yo ya tenía nueve o diez años, mis padres compraron una lavadora. Esa lavadora fue bautizada por mi madre como "la señorita", porque para ella era una asistente que le liberaba de mucho trabajo.

Y ya que he hablado del bidón, hablaré ahora del mulo de mi padre (con perdón).
No