logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
El teatro, al fin
En la segunda etapa había un profesor que cada año montaba obras de teatro. A veces los Quintero, a veces Alfonso Paso, a veces obras infantiles, y casi todos los años, por Semana Santa, La Pasión.

Era él mismo quien elegía a los alumnos que iban a participar en las obras y quien repartía los papeles. Como era un niño bastante tímido, no me atrevía a manifestar las ganas que tenía de participar. Pero cuando empezó a montar La Pasión, necesitaba mucha gente, así que en cuanto pidió voluntarios, allí estaba mi brazo, levantado más alto que ninguno.

La obra era una versión del Jesucristo Superstar de Camilo Sesto y Paloma San Basilio. Las canciones eran en playback, pero había bastante partes dramatizadas. Yo ni fui Judas, ni Pilatos, ni por supuesto Jesucrito. Me tocó interpretar el papel de Apostol (no sé siquiera si tenía nombre). Lo único que hacía era caminar al lado de Cristo, agitar palmas cuando aparecía al ritmo de Hosanna y poco más.

Pero en la última cena llegó mi gran momento. Cuando Cristo confesaba que sabía que uno de nosotros iba a traicionarle, yo tenía que decir (después de que lo dijeran uno a uno todos los apóstoles menos Judas) "¿no seré yo, señor?".

En representación única, esas fueron mis primeras palabras sobre un escenario, y sentí una sensación especial al pronunciarlas. Además, Cristo sabía que yo no había sido.
No