Endiablados colores
A principio de los ochenta surgió un endiablado juguete que nos mantuvo a todos los niños (y no tan niños) con los nervios de punta: el cubo de rubik. A mi poder llegó uno en forma de llavero.
Lo terrible de aquel juguete era que no había manera de solucionarlo. Por mucho que dijeran que había gente que lo había conseguido, que se establecían records de tiempo, que existía un truco... yo nunca conocí a nadie que lo hubiera conseguido formar. Podías pasar horas y conseguir dos caras, pero había que tener una paciencia infinita para no acabar tirando aquello contra una pared.
Lo terrible de aquel juguete era que no había manera de solucionarlo. Por mucho que dijeran que había gente que lo había conseguido, que se establecían records de tiempo, que existía un truco... yo nunca conocí a nadie que lo hubiera conseguido formar. Podías pasar horas y conseguir dos caras, pero había que tener una paciencia infinita para no acabar tirando aquello contra una pared.





