logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
La isla de los tesoros
Mi vida hubiera sido muy distinta sin la existencia de la biblioteca pública de mi pueblo. Desde pequeño me encantaba leer, primero todo tipo de tebeos, y pronto todo tipo de novelas. Terminar una novela e ir a descambiarla por otra a la biblioteca pública era para mí uno de los mejores momentos de la semana (o del mes, depende de la novela). Eso de buscar en las estanterías, sacar un volumen, mirarlo, volver a ponerlo, sacar otro libro, no era un mero acto de elección, era toda una liturgia.

Aún puedo recordar el típico olor mezcla de papel antiguo y nuevo. De tantas visitas, ya tenía localizadas las mejores obras para ir sacándolas poco a poco. Además, en la biblioteca no hacía calor en verano ni frío en invierno.

Gracias a la bibiblioteca leí toda la colección de Asterix, toda la de Tintín, novelas de Julio Verne, de Emilio Salgari, de Los cinco, incluso de Camilo J. Cela.

Pero había dos colecciones que me atraparon desde la primera lectura. Una fue la obra de William Irish, autor de novelas y cuentos de misterio que sabía cómo despertar mi interés y mantenerme atado a las páginas desde el principio hasta el final. Poco a poco cayeron en mis manos todos los volúmenes de sus obras completas.

Aunque creo que los libros que más disfruté, los que más ansiaba la llegada de uno nuevo, era la colección presentada por Alfred Hitchcock: Los tres investigadores. Con las novelas de aquellos tres jóvenes metidos a detectives tenía un entretenimiento sin pretensiones que nunca me defraudaba.

Parafraseando esa gran película que es Cuenta conmigo, puede ser que nunca haya lecturas como las de la infancia.
No