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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Escritura rápida
Un organismo oficial con el patrocinio de una entidad bancaria organizó un concurso de redacción que partía de niveles locales para ir pasando a provinciales y no sé si más allá de autonómicos.

Como siempre me gustó escribir, yo fui uno de los tres alumnos que mi colegio envió a ese concurso.

La mecánica era sencilla: te sentabas en un aula, separado de tus compaleros como para un examen, llegaba un profesor con un sobre, lo abría y nos proponía el tema. Después nos daba un tiempo para escribir sobre ese tema. Y ya está. A esperar la decisión del jurado.

Allí estaba yo, impaciente por saber sobre qué utilizar mi retorcida retórica cuando llegó el profesor, abrió el sobre... y mi mundo se derrumbó. El tema era algo tan absurdo como "El Rey de España".

No es que tuviera unas ideas políticas muy claras, pero aquello me pareció tan aburrido que me hice republicano al instante. Recuerdo que comencé mi redacción con algo así como "¿Para qué sirve un rey? Veo carteles, fotos, anuncios, mas no hallo respuesta clara a mi pregunta". Y de ahí en adelante, todo era una crítica a una institución a la que no veía mucho sentido.

Con el 23F aún reciente y la democracia dando sus primeros pasos, aquello no fue una estrategia muy buena si lo que pretendía era ganar el concurso. Obviamente, me dieron el premio de consolación y nada más (este premio, por cierto, era una novela de José María Gironella). Yo sabía que el jurado había mirado más el contenido que la redacción, y aprendí que para ganar tendría que haber escrito lo que ellos querían leer.

Pero me quedé muy a gustito.
 
Comentario:
Me cuenta mi amiga Adela, quien me ha enseñado tus memorias, que fue ella quien ganó el concurso. La novela de Gironella era un tocho imposible, "Los cipreses también creen en Dios". A mí también me la dieron.
No