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ADioses y mentiras
Manuscrito encontrado. Escritos recuperados en una biblioteca.
Sindicación
 
Adriano
Entre la enorme cantidad de carpetas que he revisado se encuentran muchos cuentos y alguna que otra novela corta, entre esbozos y proyectos que imagino inacabados. La publicación de los mismos puede llevarme un tiempo del que ahora mismo carezco. Es por ello que iré, mientras la paciencia me acompaña con los trabajos mayores, publicando alguno de los poemas que, a mi juicio, son más atractivos. Disculpad de antemano el gusto literario del que carezco.

En la carpeta con el título LO PERDIDO encontré este poema dedicado, creo, a Adriano (o tal vez a Alejandro).

Cuando cierre los ojos
y exhausto te abandone, y a tu lado me duerma
confiado; cuando tu mano vértigo,
sedienta, se deshaga en pétalos
y asedie los rendidos pezones y el seco manantial
que impetuosa busca y sea tu lengua
clepsidra que baje por mi cuello
y me rodee, humedeciendo mi estupor.

No te detengas.

No respetes el sueño que apacible se extiende
por las sábanas, desafiándote,
la entrañable expresión de mi reposo.
No temas que el luminoso día nos descubra.
Que no te asuste el ímpetu que tus aguas generan
ni que el ansia,
enredada en las espinas de tu inexperiencia,
te hiera enloquecida; que en tu mar no naufragues.

Serénate
es el tiempo lo único posible.
Y no temas
eternizar la dicha. Ni que,
al abrir los ojos, asustado y celoso,
olvide, por tu cuerpo,
tus placeres.

No