Tendríamos que hablar otros lenguajes
De la carpeta DESCENSOS incluyo este poema de connotaciones místicas ¿?.
Tendríamos que hablar otros lenguajes
y no desasirnos en las tormentas
del vuelo de tu ombligo. En la húmeda senda
deslizar el tacto que te sabe
la atrevida ascensión de tu sorpresa
que nos mira
la mano abierta acariciando el cénit
incrédula y discreta.
Desesperadamente detener
la delicada lengua
y, alzando hasta tus ojos sonrisas y luciérnagas,
sobre el pretil del pecho
enfebrecidos labios, hastiados de respuestas,
esparcir. A tu cadera inhóspita
turgente aproximar el imposible abrazo
que el delirio no ofrece
y en la noche cerrada de las columnas de Hércules
con suavidad de ala remotísima
desde el incendio azul de tu garganta
lentamente posar la ingravidez de un labio
y una lengua precoz
hacia el abismo incógnito
dejar que, adoradora, se diluya.
Abandonarse así y no desesperar de abandonarse.
Y en gozosa renuncia
hablar otros lenguajes y entregarse.
Y no desesperar, y abandonarse.
Y no desesperar.
Tendríamos que hablar otros lenguajes
y no desasirnos en las tormentas
del vuelo de tu ombligo. En la húmeda senda
deslizar el tacto que te sabe
la atrevida ascensión de tu sorpresa
que nos mira
la mano abierta acariciando el cénit
incrédula y discreta.
Desesperadamente detener
la delicada lengua
y, alzando hasta tus ojos sonrisas y luciérnagas,
sobre el pretil del pecho
enfebrecidos labios, hastiados de respuestas,
esparcir. A tu cadera inhóspita
turgente aproximar el imposible abrazo
que el delirio no ofrece
y en la noche cerrada de las columnas de Hércules
con suavidad de ala remotísima
desde el incendio azul de tu garganta
lentamente posar la ingravidez de un labio
y una lengua precoz
hacia el abismo incógnito
dejar que, adoradora, se diluya.
Abandonarse así y no desesperar de abandonarse.
Y en gozosa renuncia
hablar otros lenguajes y entregarse.
Y no desesperar, y abandonarse.
Y no desesperar.





