Extraído de la carpeta LO PERDIDO
Me prefieres rendido.
No has aprendido aún que el amor se extermina
e ignoras, por lo tanto, que jamás has vencido.
Si acaricié tu cuello no rendí pleitesía
si humedecí mi lengua con tu secreto aroma
no te pedí clemencia.
No humilla la pasión sino el decoro.
Y duele más el ansia contenida
que la ausencia.
No es necesario amar para ignorar.





