Me cuesta imaginar
Final de un extensísimo poema:
"Pero el amor no existe, has confesado.
Ya no hay motivos
de no querer un muerto tibio
un casi recién muerto
un adorable muerto en el deseo."
Este poema ( cosa extraña) lleva por título canción de cuna.
" Me cuesta imaginar
que esta noche me buscas por las calles
como yo te buscaba por entre las palabras
y los versos de Mario Benedetti.
Subrayando
las pasiones caóticas y febriles
en las cuales me intuía y te observaba.
Me oías hablar de Schopenhauer,
de Fidel, de Blade Runner, de Fellini.
Con es misma cara me mirabas llegar
a conocer la razón o la causa de tus ríos de espuma
y el devenir de la conciencia.
Si te daba la espalda
me inventabas,
y yo no suponía que eso fuera
preludio del olvido.
Me cuesta imaginar que me creyeras
Como se cree a un niño o a la muerte
anunciándonos que es la hora de las revelaciones
y las despedidas.
Me cuesta imaginar que no quisieras
un puñado de palabras y explicaciones
o el contenido exacto de una mano abierta,
y fuera tu silencio
la única manera de decirme
que todo fue mentira.
Me cuesta imaginar que me persigues
por las choperas del río
cada tarde
con un montón de cosas en los bolsillos
que decirme
con tu franca sonrisa por la calle Mayor
sin detenerte a mirar una iglesia o un estudiante
cargada como vas de pensamientos
y rencores,
sin saber que yo la llamo de usted
y su fantasma ni siquiera se mueve
ni me grita
ni me pide un paseo o una lección de álgebra
para que yo me consuele
y no sienta
este unánime deseo
de músculos, huesos, labios y anocheceres
y salte de una vez por todas la ventana
y deje de ser usted lo único en que pienso."
"Pero el amor no existe, has confesado.
Ya no hay motivos
de no querer un muerto tibio
un casi recién muerto
un adorable muerto en el deseo."
Este poema ( cosa extraña) lleva por título canción de cuna.
" Me cuesta imaginar
que esta noche me buscas por las calles
como yo te buscaba por entre las palabras
y los versos de Mario Benedetti.
Subrayando
las pasiones caóticas y febriles
en las cuales me intuía y te observaba.
Me oías hablar de Schopenhauer,
de Fidel, de Blade Runner, de Fellini.
Con es misma cara me mirabas llegar
a conocer la razón o la causa de tus ríos de espuma
y el devenir de la conciencia.
Si te daba la espalda
me inventabas,
y yo no suponía que eso fuera
preludio del olvido.
Me cuesta imaginar que me creyeras
Como se cree a un niño o a la muerte
anunciándonos que es la hora de las revelaciones
y las despedidas.
Me cuesta imaginar que no quisieras
un puñado de palabras y explicaciones
o el contenido exacto de una mano abierta,
y fuera tu silencio
la única manera de decirme
que todo fue mentira.
Me cuesta imaginar que me persigues
por las choperas del río
cada tarde
con un montón de cosas en los bolsillos
que decirme
con tu franca sonrisa por la calle Mayor
sin detenerte a mirar una iglesia o un estudiante
cargada como vas de pensamientos
y rencores,
sin saber que yo la llamo de usted
y su fantasma ni siquiera se mueve
ni me grita
ni me pide un paseo o una lección de álgebra
para que yo me consuele
y no sienta
este unánime deseo
de músculos, huesos, labios y anocheceres
y salte de una vez por todas la ventana
y deje de ser usted lo único en que pienso."





