Capítulo 6
Me vienes despacito a mirarme arropado y sereno, llevas tu blusa de flores lilas (te veo con los ojos cerrados y abiertos) y las pequeñas estrellas rojas salpicadas por la tela suave que es como una caricia de piel de niño. Te acercas de puntillas, qué gracioso tu gesto de no hacer ruido, tengo que cerrar los ojos porque la risa y oigo cerrarse despacio la puerta, muy despacio la puerta, casi sin cerrarse, sin abrir los ojos, tú mirándome dormido, fuera pero dentro, todavía en el cuarto y encendiendo la luz de la cocina, el clic que da paso a las cosas en su sitio y como siempre.





