logotipo

img_google
Pensamientos
Pensamientos y reflexiones
Acerca de
Esta loca carrera llamada vida donde importan muy pocas cosas que no sean los afectos. Esos vínculos que recorren nuestra existencia y determinan cada acto... ser, estar ... no siempre es tarea fácil. A ellos, mis amigos, esos seres "iluminados" que acompañan mis andanzas sin descanso. A ellos, mis familiares, eternos puntales del amor sin condiciones.
Sindicación
 
No te he visto...


No te he visto, ni te he oído, ni te he olido.
Sólo te ando con mi sombra rota. Sólo
te gusto con mi olfato como si tu
sombra prosiguiera derramada y

tu sangre, como una rosa de pie, iluminara
el espejo donde escribo anterior al sueño,
posterior, derramado yo, alquilado
para tu Espíritu Santo que ríe y juega,

y se alborota. No te he visto, ni te he besado
en la boca, ni me he salido de mí, ni he
levitado en mi bastón como si fuera tu payaso.

Hoy extiendo mi sombrero a ver si pasas.
Hoy enrolo mi tabaco en una esquina. Hoy no
te he visto, ni te he olido, ni te he besado en la boca.



Yván Silén
 
HASTA MAÑANA


Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño


que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido


por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?


Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.


No me lo digan cuando me despierte.

Mario Benedetti.

 
Mujer en su ventana...


Ella está sumergida en su ventana contemplando las brasas
del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente
inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro, y sin embargo el cielo continúa pasando
con sus angelicales procesamientos.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste; allá lejos
seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el polvo
y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo. Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
–¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe, ni el que se va creyendo
que los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los
paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite, el abismo final entre una mujer
y un hombre.



Olga Orozco