He pasado toda la noche sin dormir...

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
Fernando Pessoa
Me viene, hay días, una gana ubérrima, política...

Me viene, hay días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remendar a los niños y a los genios.
Quiero ayudar al bueno a ser un poquillo de malo
y me urge estar sentado
a la diestra del zurdo, y responder al mudo,
tratando de serle útil en
lo que puedo y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.
¡Ah, querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroquial, provecto!
Me viene a pelo,
desde el cimiento, desde la ingle pública,
y, viniendo de lejos, da ganas de besarle
la bufanda al cantor,
y al que sufre, besarle en su sartén,
al sordo, en su rumor craneano, impávido
al que me da lo que olvidé en mi seno,
en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros.
Quiero, para terminar,
cuando estoy al borde célebre de la violencia
o lleno de pecho el corazón, querría
ayudar a reír al que sonríe,
ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca,
cuidar a los enfermos enfadándolos,
comprarle al vendedor,
ayudarle a matar al matador -cosa terrible-
y quisiera yo ser bueno conmigo
en todo.
*CESAR VALLEJO
(Perú-1892)*
Víctima Ingrata...
Cuando tus pasos
vienen
caracoleando
a mi encuentro,
soy el menos
solo
de todos
en la tierra.
Tú sabes...
Uno viene de tan lejos
y tan cambiado
por la edad,
que sus raíces
traen
el rostro ciego
hundido
ven el pecho del viento.
Y sobra tanto amor.
Y tanta ternura,
que, sin duda,
galopa en nosotros
la inconstancia.
Tú sabes...
Uno ha bebido aquí.
Y allá. Y en tanto bar.
Y ha amado allá.
Y aquí. Y en todo tiempo.
Que un retorno tan violento
el lugar que tanto amamos,
nos vuelve grave el alma
y nos deja hablando solos.
Y en voz alta, con nosotros.
Uno se vuelve triste,
dicen los familiares.
Uno se vuelve solo,
dicen los amigos.
Pero todos coinciden
en afirmar,
que uno es tan extraño
y de tan buen carácter,
que dan ganas de sentarse
en torno a uno, para escuchar
un poco el ruido seco
que producen las llamas
el quemarse el alma.
Tú lo sabes...
Vengo de tantas bocas
y de tantos cuerpos,
que un minuto de soledad
y de silenclo me duelen
tanto, vida mía.
Tal vez por eso
permaneces conmigo.
Porque te atrae
tanta soledad
y tanto silencio
en tan poca piel
y en tanta carcajada.
Otto René Castillo
( 1935 - 1968 ) Guatemala
La esperanza...

La esperanza no es fingir que no existen los problemas.
Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán.
Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación en nuestro interior, que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.
Cuando el amor de tu vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas... el mensaje no es que no te lo mereces... el mensaje no es que no eres importante... el mensaje es que tu mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas o esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte... simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas.
La vida esta está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferentes. Algunos buscamos amor, paz, armonía. Otros, sobrevivimos día a día. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, debe ser vivida día a día.
Más plenos que aquél en él está el conocimiento que nos otorga la verdad más maravillosa. Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riqueza y siervos; o luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder de estas totalmente satisfecho y vivir una vida con verdadero significado.
Día a día tenemos ese poder, gozando cada momento y regocijándonos con cada sueño. Porque cada día es nuevo flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros sueños Cada día es nuevo, y si lo vivamos plenamente, podremos realmente gozar de la vida y vivirla en plenitud.
©2005 Autor: Desconocido
Si conociéramos el punto...

Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.
Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximara a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.
Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.
------------- Roberto Juarroz ----------
Alcantarilla de pieles

Día de agenda apretada, lo que se dice a las corridas el de hoy. Algo raro para lo que hago ultimamente ya que no tengo ganas de trabajar con imágenes. Es extraño sí, no tengo noción de lo que significa desistir, aprendí sin pensar a seguir la huella, será ese hábito arraigado que mamé de familia, eso de concluir. A veces por inercia otras de pura rebeldía, nunca supe seguir sencillamente lo que me exigen. Poder dar las vueltas del caracol arrasando con la paciencia de la imposición en todos los tonos de voces es la mayor satisfacción, algo así como morir en la mía con autodeterminación y sin tanto valor.
Hum, otra noche inevitablemente a la deriva, esas de perder pieles donde los vampiros se comen las neuronas; ¿serán las cosas del querer eso de perder la mitad del alma con algunos sueños?. jaja!. Menos mal como dice Serrano, a veces algo te eriza la piel y te rescata del naufragio... ¡oh!, sueños que se van y regresan...
Oportunidades no faltan para hacer o dejar de hacer, aferrarse a las sensaciones y a la gente que nos hacen sentir cosas buenas o de las otras, dejarse llevar por ese remolino de sentimientos a veces encontrados, terriblemente absurdos o bellísimamente tiernos... pero esencialmente vitales.
Amanece, dejo salir por la alcantarilla los pellejos perdidos en la lucha de ayer... el sol hará fuerte la piel nueva. Estoy lista, no descansé nada, vaya novedad, como siempre; ya el sol penetra con sus rayos por la ventana y cientos de reflejos danzan con colores brillantes en la habitación. Eso me fascina, el sol en los ojos es la mejor certeza de seguir viva, nada es perfecto, veo más poco que mucho, lo que es una tortura... un desafío. Es el cansancio que clama y voy por él.
Hoy será un día de aquellos... seré feliz?
Siento que voy alejándome...

Siento que me voy alejando, que voy saliéndome poco a poco de esta realidad de las mañanas y las tardes y voy entrando a un mundo que estoy construyéndome con mis deseos y mis ansiedades y todas las cosas reprimidas que empiezan a querer salírseme y que me empujan, casi sin darme cuenta, en la incertidumbre, allí donde deberé quedarme sola, donde me da miedo ir porque sé que tendré que asumir toda la responsabilidad del haberme dado cuenta, del saber que no todo es aire y agua y pan y leche y que hay algo más que nos rodea, que está en la atmósfera, que nos persigue y espera para envolvernos en esa belleza dolorosa que quisiéramos compartir y acercarla a los demás pero, al contrario, nos aleja, nos hace sentirnos irreales, diferentes, como que acabáramos de nacer a un mundo que no conocimos hasta entonces o como que hubiésemos llegado de la estrella más cercana o de la más lejana y estamos abiertos totalmente a las hojas, al ruido, sintiendo derramarse la vida, sintiendo que nos acercamos a esa, la verdadera realidad, aunque todos crean lo contrario y nosotros no podamos explicárselos.
Gioconda Belli
Voy a alargar caminos de caricia...

Voy a alargar caminos de caricia,
con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.
Voy a alumbrar tu rostro mientras duermes
y mirarlo al revés, donde no duerme.
Voy a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.
Voy a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.
Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.
Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.
roberto juarroz
Pienso...

Pienso en otra dimensión del tiempo. Pienso en un tiempo sencillo, que pueda perderse sin nostalgia, caminando lentamente en la madrugada sin tener que llegar a ningún lado, sin que el miedo apure el paso, sin buscar la luz como mariposas de la noche porque en la oscuridad acecha la violencia.
Pienso en esos minutos que tomamos algunas noches, sentados en una esquina mientras pensamos qué queremos comer, qué bueno es estar así, en un umbral mirando pasar la vida y la gente y las palabras. Un tiempo sin amenazas. Lo que no sucede hoy, tal vez suceda mañana y mientras tanto preparo el terreno, respiro hondo, me detengo y pienso: qué es lo que tengo que hacer ahora. Si es comer, que sea comer, si es leer que no sea pensar en escribir, si es viajar, viajar y no atravesar la ruta sólo porque la ansiedad pide llegar.
Pienso que mientras escribo llueve y que tal vez hoy jueves haya salido el sol, que son días distintos, que uno se presta para comer asado al aire libre y otro para tortas fritas y mate. Pienso también que a lo mejor la lluvia sigue y empiezan a salirnos escamas en la piel y perdemos toda noción del tiempo porque las días y las noches son iguales, mojadas.
Pienso en otra dimensión del tiempo. Una en la que no sienta la urgencia de hacerlo todo ahora porque no sé qué va a pasar mañana. Una que me permita confiar en mañana, que me deje transcurrir sin miedo, que me permita mirarme en otros ojos y perderme de mí. Una dimensión que no necesite del puro presente para poder gozar sino que se dibuje como una flecha que encadena emociones parejas, a lo largo de los días, de las mareas, de las lunas. Un tiempo en espiral que nos reúna en alguna curva y nos haga subir juntos ahí donde el tiempo no pasa sino que está.
Pienso en un tiempo que de verdad esté a favor de los pequeños, de los que luchan, de los que esperan, de los que no tuvieron tiempo.
Marta Dillon
Más allá del amor...

Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.
---Roberto Juarroz-----





