VENTANA DE PALABRAS: Vidas II y reflexiones
"Camina despacio entre la multitud de las aceras, al margen del ruido, los coches, el tiempo… Pasa delante de las tiendas y se mira en los reflejos de cristales, se ve, no es el que era, su vida ha cambiado. La memoria es su compañera de pasado, le recuerda todo lo que hizo mal: las drogas, la delincuencia, su detención, la espera… Le cuenta como salió del pozo de la miseria, como consiguió trabajo, como creo vida futura en sus hijos…Pero la memoria también le recuerda que otros no olvidan, que otros le juzgan por el pasado, por lo que fue, por lo que hizo. Ahora, quince años después, otros han desempolvado el pasado postergado y su futuro se dibuja entre los barrotes de una cárcel."
El objetivo de la justicia en el caso de nuestro país tiene fines reinsertivos de personas que cometen delitos. Supone dar segundas oportunidades a individuos que en su pasado estuvieron metidas en la delincuencia. Estos objetivos se pierden en una maraña legislativa y hacen que la realidad sea bastante distinta.
Por un lado la lentitud de los procesos judiciales propician que personas que en un pasado lejano cometieron un delito y en la actualidad han rehecho su vida, han superado una situación de miseria se vean obligados a cargar con las consecuencias de hechos del pasado. En muchos casos ocurre que el delincuente ha conseguido reincorporarse a la sociedad de manera óptima, se diría que está reinsertado pero debe cumplir su condena ¿Para que? Me pregunto, si supuestamente el fin de su reclusión es la reinserción y ya esta incorporada al mundo laboral, familiar…
Es evidente que no es oro todo lo que reluce, ni la reaserción el fin verdadero de nuestro sistema judicial, en muchos casos esta presente la ley del taliòn de quien la hace la paga, venganza en estado puro. En la mayoría de los casos se podría decir que esa persona esta en deuda con la sociedad ya que delinquió y por tanto debe parte de su libertad como castigo de la falta cometida, pero creo que en casos concretos en la que la persona ha conseguido restaurar su vida el precio es demasiado alto, ya que su tiempo recluido desfavorecerá enormemente los logros conseguidos. ¡Pero claro! la deuda sigue pendiente, la solución en muchos casos sería cambiar las penas, es decir proponer formas diversas, según los casos, de restablecer a la sociedad lo que “se debe” por los daños cometidos. El presidio tiene también fines preventivos, ya que la persona supone un “peligro” para la sociedad, pero es evidente que una persona que no ha vuelto a infringir delitos en un largo periodo de tiempo y posee una estabilidad, vuelva a cometer una trasgresión de la ley.
Tras una larga reflexión en este tema la solución sería que la justicia fuera lo suficientemente resuelta, que actuara con rapidez y eficacia para evitar consecuencias como la de condenas tardías, pero este hecho dista mucho de la realidad. Como he dicho anteriormente se podrían dar respuestas concretas a casos específicos, si una persona ya ha conseguido reinsertarse en la sociedad pero no ha cumplido su condena y todavía tiene causas pendientes, el “castigo” de las mismas no tiene por que ser el presidio, se podría hacer que la persona realice trabajos de cooperación social, orientación a personas que viven su situación pasada… estas tareas serían más productivas, más eficaces y menos perjudiciales para la persona. No se si estas soluciones existen y tampoco se si serían factibles pero a mi se me ocurren como respuesta a las necesidades de individuos con esta problemática.
En muchos casos el fin de reeducar a los delincuentes para su posterior inserción social se convierte en una utopía malograda. Muchas de las personas que pasan por un periodo de presidio, al salir se encuentran desvinculados del mundo y marcados por realidades muy fuertes de la vida de la cárcel. Las personas, amparándonos en el miedo, manifestamos prejuicios y rechazo, imposibilitando la incorporación de esas personas al mundo real.
La justicia es antitética, existen cientos de contradicciones internas que hacen (desde mi punto de vista) que uno pierda la fe en el sistema. Todos somos conscientes de que las desigualdades sociales, económicas, de estatus… adquieren límites mucho más claros y propicia diferentes tratos a los delincuentes según su posición. El ejemplo más claro es el hecho de que existan las fianzas, una persona que posee dinero puede comprar su libertad mientras que una persona humilde debe cumplir su condena; este no es el único hecho que refleja la desigualdad, otras condiciones de vida en prisión, las penas y otra serie de hechos manifiestan la injusticia de la justicia.
Comentario:
Bueno, no se si la pregunta va para Montse o para mí, pero por si acaso voy a dejar pie a que ella pueda contestar. Daré mi opinión sin apenas argumentación y cuando conteste Montse ya la desarrollaré. Pienso que la coacción nunca es educativa, que no hay que confundir coacción con presión educativa, presión que va unida a esa mediación directa que en algunas ocasiones es necesario practicar. Esa coacción es fruto del poder en el mayor sígno de su expresión. Creo que la coacción nunca es ni será buena para nada. Lo dejo aquí, que sino me lío. Monchila cuando contestes, si es que contestas (que seguro que sí. ¡Te doy dos días, jejejej, que no hombre...!)pues ya termino yo mi pequeña reflexión. Besos. Ciao.
Comentario:
¿Puede ser necesaria la coacción en algunas ocasiones? ¿puede ser educativa?
Comentario:
Buenas Monse!, estoy muy de acuerdo contigo, la verdad es que la fe en el sistema la perdí hace bastante. Me gustaría añadir que la solución que este sistema establece o la supuesta solución para reinsertar a las personas que cometen delitos distan mucho de cumplir su objetivo. La cárcel y en sí mismo el sistema carcelario, aumenta la exclusión de las personas que en ellas se encuentran. Lejos de transformar a los criminales en gente honrada, la prisión no sirve mas que para fabricar nuevos criminales o para hundirlos todavía más en la criminalidad. Las relaciones de poder que experimentan, penetran en su cuerpo.
La institución penitenciaria lo que hace es arrebatarte tu tiempo humano. Te instala en unas condiciones y contexto bastante duros y difíciles para desenvolverte. Las cárceles no deberían existir, tendría que haber otras formas y tipos de acciones para que los internos puedan llevar una vida en sociedad. Debería haber centros de educación y enseñanza especializados para cada caso. Poner personas a cargo de estos centros, que fuese personal genuinamente democrático y que trate al otro ser humano como lo que es; como un igual. La cárcel debería ser un auténtico sitio de rehabilitación, un lugar donde se den nuevas salidas a esas vidas, un lugar donde se den luces a las vidas en sombras. Donde no se faltase a sus respetos, por parte de los funcionarios, ya que luego al salir representan el esquema encontrado y asimilado en esta institución. Lo más importante es respetar la dignidad humana y ésta se encuentra en la naturaleza del ser humano, y no en sus acciones, puesto que puede cometer acciones malas. Pero esto no quiere decir que esa persona no posea dignidad, sino que tod@s estamos sujetos a errores. Estos errores pueden ser castigados, pero con un castigo que responda a su condición de ser humano y que no quiebre su dignidad, y considero que el sistema carcelario atenta contra la dignidad de las personas.
Oír que la prisión tiene como fin la reeducación del individuo para lograr su ulterior reinserción produce una fuerte sensación de estupor. Si educación significa saber conducirse difícilmente podremos conseguir que los demás se conduzcan correctamente aplicando una doma o disciplina por la fuerza.
Por ahora nada más. Un beso.Eia.
La institución penitenciaria lo que hace es arrebatarte tu tiempo humano. Te instala en unas condiciones y contexto bastante duros y difíciles para desenvolverte. Las cárceles no deberían existir, tendría que haber otras formas y tipos de acciones para que los internos puedan llevar una vida en sociedad. Debería haber centros de educación y enseñanza especializados para cada caso. Poner personas a cargo de estos centros, que fuese personal genuinamente democrático y que trate al otro ser humano como lo que es; como un igual. La cárcel debería ser un auténtico sitio de rehabilitación, un lugar donde se den nuevas salidas a esas vidas, un lugar donde se den luces a las vidas en sombras. Donde no se faltase a sus respetos, por parte de los funcionarios, ya que luego al salir representan el esquema encontrado y asimilado en esta institución. Lo más importante es respetar la dignidad humana y ésta se encuentra en la naturaleza del ser humano, y no en sus acciones, puesto que puede cometer acciones malas. Pero esto no quiere decir que esa persona no posea dignidad, sino que tod@s estamos sujetos a errores. Estos errores pueden ser castigados, pero con un castigo que responda a su condición de ser humano y que no quiebre su dignidad, y considero que el sistema carcelario atenta contra la dignidad de las personas.
Oír que la prisión tiene como fin la reeducación del individuo para lograr su ulterior reinserción produce una fuerte sensación de estupor. Si educación significa saber conducirse difícilmente podremos conseguir que los demás se conduzcan correctamente aplicando una doma o disciplina por la fuerza.
Por ahora nada más. Un beso.Eia.





