VENTANA DE LAS PLABRAS. La cebra
Hace muchos, muchos años, la cebra era de color verde como las hojas de los árboles. El verde era tan bonito que al despertarse, las gotas de rocío que se deslizaban sobre su lomo reflejaban el azul del cielo. Sin embargo, la cebra solía refunfuñar a menudo cuando sus amigos no la distinguían entre la maleza y no la llamaban para jugar.
Un día estaba llorando amargamente, tumbada en el verdor de la pradera, se le apareció un genio del bosque:
- Amiga Cebra ¿Por qué lloras?
La cebra miró, desconcertada, pues no estaba acostumbrada a que la distinguieran entre la hierba, donde solía esconderse cuando estaba triste.
-Lloro porque estoy cansada de tener siempre este color verde. Nadie me ve, no consigo llamar la atención. Cuando jugamos al escondite nadie corre detrás de mí para alcanzarme.
- No llores más, cebra. Yo tengo una solución. Te voy a conceder un deseo: piensa un color bonito y te pintaré de él. Esta noche, a las doce en punto, volveré y entonces deberás decírmelo. Eso sí, piénsalo muy bien, porque la única condición que te pongo es que sea para siempre.
La cebra se puso muy contenta y dejó de llorar.
- ¿De qué color sería bonito ser? –pensaba la cebra-. Podría ser amarilla, es un color muy, muy bonito y alegre. Claro que si fuera amarilla la podrían confundir con los girasoles.
- Podría ser rosa ¡ sí!, rosa fucsia. Aunque… si fuera rosa fucsia, llamaría tanto la atención de los cazadores que vendrían a por mi, atraídos por mi color. No, pensándolo bien es demasiado peligroso.
Y, repasando los colores, fueron pasando las horas mientras reflexionaba sobre los pros y los contras de cada uno. Había repasado todos los colores que había imaginado y no le convencía ninguno. Por fin, se le ocurrió algo estupendo:
- ¡Podría ser negra! –pensó la cebra-. El negro quedaría estupendo sobre mi lomo y brillaría cuñado el sol me diera al atardecer, al correr y saltar sobre mis amigos por la sabana.
- Pero, estoy pensando que en verano tendré demasiado calor, porque el negro absorbe la luz solar. Bueno… pues ¡Podría ser blanca!, -pensó ahora la cebra-, así, si me pierdo de noche, todo el mundo me verá en la oscuridad, aunque, pesándolo bien, cuando me bañe en el río y me reboce en el barro y la tierra para secarme, me quedaré muy sucia y todo el mundo lo notará. No, mejor negra – cambiaba de opinión la cebra-, porque, aunque en verano pase calor, en invierno no tendré frío y cuando el sol me caliente, lo absorberé todo, todo. El negro es elegante y trotaré a paso fino por la pradera, y los demás chicos no podrán evitar mirarme, y además podré esconderme de noche, si no quiero que me vean, aunque si me pierdo en la oscuridad, tal vez los demás no puedan verme y eso me da miedo. Entonces… ¡Blanca! De noche tal vez no pueda esconderme, pero el sol alumbrará mi cara recién lavada por la mañana…
Sin darse cuenta, habían dado las doce de la noche, y cambiando en sus deseos de un color a otro apareció ele genio y le dijo:
- Hola cebra, vengo para cumplir mi promesa ¿Cuál es el color que has escogido?
Y la cebra empezó:
- Negra por esto, esto y esto otro, blanca por esto, esto y esto.
Y así el genio fue dibujando el cuerpo de la cebra y dibujo tantas rayas blancas y negras como cuántas veces la cebra cambió de opinión.
Cuando a la mañana siguiente la cebra fue al río para beber agua y se vio reflejada con un pijama a rayas, se echó a llorar nuevamente y se lamentó amargamente todo el día. Al anochecer el genio volvió a aparecérsele y le dijo:
- Y ahora ¿por qué lloras, amiga cebra?
- Porque yo quería ser blanca, bueno negra, en realidad amarilla… pero no a rayas.
EL genio con gran sabiduría le respondió:
- Eras bella siendo verde y pasando inadvertida entre los árboles. Sin embargo, empeñada en cambiar tu color, no has sido capaz de darte cuenta de ello. Ahora, piensa en tus bonitas rayas, parece que fueras vestida con un jersey, además podrás tener calor en invierno y frío en verano, y si ten ensucias al secarte en la tierra, no se notará tanto. Tus amigos te distinguirán al correr por la pradera y si te pierdes en la oscuridad, no te preocupes porque te encontrarán.
Así es que desde entonces, nuestras queridas amigas las cebras lucen, orgullosas, sus cuerpos a rayas cuando corren, ágiles y juguetonas por la sabana africana.
CUENTO POPULAR AFRICANO

Un día estaba llorando amargamente, tumbada en el verdor de la pradera, se le apareció un genio del bosque:
- Amiga Cebra ¿Por qué lloras?
La cebra miró, desconcertada, pues no estaba acostumbrada a que la distinguieran entre la hierba, donde solía esconderse cuando estaba triste.
-Lloro porque estoy cansada de tener siempre este color verde. Nadie me ve, no consigo llamar la atención. Cuando jugamos al escondite nadie corre detrás de mí para alcanzarme.
- No llores más, cebra. Yo tengo una solución. Te voy a conceder un deseo: piensa un color bonito y te pintaré de él. Esta noche, a las doce en punto, volveré y entonces deberás decírmelo. Eso sí, piénsalo muy bien, porque la única condición que te pongo es que sea para siempre.
La cebra se puso muy contenta y dejó de llorar.
- ¿De qué color sería bonito ser? –pensaba la cebra-. Podría ser amarilla, es un color muy, muy bonito y alegre. Claro que si fuera amarilla la podrían confundir con los girasoles.
- Podría ser rosa ¡ sí!, rosa fucsia. Aunque… si fuera rosa fucsia, llamaría tanto la atención de los cazadores que vendrían a por mi, atraídos por mi color. No, pensándolo bien es demasiado peligroso.
Y, repasando los colores, fueron pasando las horas mientras reflexionaba sobre los pros y los contras de cada uno. Había repasado todos los colores que había imaginado y no le convencía ninguno. Por fin, se le ocurrió algo estupendo:
- ¡Podría ser negra! –pensó la cebra-. El negro quedaría estupendo sobre mi lomo y brillaría cuñado el sol me diera al atardecer, al correr y saltar sobre mis amigos por la sabana.
- Pero, estoy pensando que en verano tendré demasiado calor, porque el negro absorbe la luz solar. Bueno… pues ¡Podría ser blanca!, -pensó ahora la cebra-, así, si me pierdo de noche, todo el mundo me verá en la oscuridad, aunque, pesándolo bien, cuando me bañe en el río y me reboce en el barro y la tierra para secarme, me quedaré muy sucia y todo el mundo lo notará. No, mejor negra – cambiaba de opinión la cebra-, porque, aunque en verano pase calor, en invierno no tendré frío y cuando el sol me caliente, lo absorberé todo, todo. El negro es elegante y trotaré a paso fino por la pradera, y los demás chicos no podrán evitar mirarme, y además podré esconderme de noche, si no quiero que me vean, aunque si me pierdo en la oscuridad, tal vez los demás no puedan verme y eso me da miedo. Entonces… ¡Blanca! De noche tal vez no pueda esconderme, pero el sol alumbrará mi cara recién lavada por la mañana…
Sin darse cuenta, habían dado las doce de la noche, y cambiando en sus deseos de un color a otro apareció ele genio y le dijo:
- Hola cebra, vengo para cumplir mi promesa ¿Cuál es el color que has escogido?
Y la cebra empezó:
- Negra por esto, esto y esto otro, blanca por esto, esto y esto.
Y así el genio fue dibujando el cuerpo de la cebra y dibujo tantas rayas blancas y negras como cuántas veces la cebra cambió de opinión.
Cuando a la mañana siguiente la cebra fue al río para beber agua y se vio reflejada con un pijama a rayas, se echó a llorar nuevamente y se lamentó amargamente todo el día. Al anochecer el genio volvió a aparecérsele y le dijo:
- Y ahora ¿por qué lloras, amiga cebra?
- Porque yo quería ser blanca, bueno negra, en realidad amarilla… pero no a rayas.
EL genio con gran sabiduría le respondió:
- Eras bella siendo verde y pasando inadvertida entre los árboles. Sin embargo, empeñada en cambiar tu color, no has sido capaz de darte cuenta de ello. Ahora, piensa en tus bonitas rayas, parece que fueras vestida con un jersey, además podrás tener calor en invierno y frío en verano, y si ten ensucias al secarte en la tierra, no se notará tanto. Tus amigos te distinguirán al correr por la pradera y si te pierdes en la oscuridad, no te preocupes porque te encontrarán.
Así es que desde entonces, nuestras queridas amigas las cebras lucen, orgullosas, sus cuerpos a rayas cuando corren, ágiles y juguetonas por la sabana africana.
CUENTO POPULAR AFRICANO

Comentario:
El cuento es la mejor forma de expresar, de una manera sencilla, lo complicado de la vida. Este es un ejemplo.
Comentario:
no, es un cuento africano tipico!me alegro que te guste
Comentario:
Bonito cuento. ¿Es tuyo?





