Operado + Nueva novela en Vórtice
Y feliz. Ya estoy en casita, aunque me veo ridículo tecleando con un solo dedo. Gracias a todos.
Eso sí, cortar y pegar sí que puedo. :P
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Promoción de lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño
Con motivo del próximo lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño, “Su cara frente a mí”, dentro de su Colección Vórtice, Ediciones Parnaso te ofrece una oportunidad muy especial. Conocido y admirado en el mundo de la ciencia ficción española por su genial obra “El cortafuegos”, nominada al premio Ignotus a mejor novela en 2003, y por su más reciente “Perros bajo la piel”, Luis Ángel se atreve a mostrar hasta dónde puede llegar su talento con la asombrosa “Su cara frente a mí”. En una entrevista realizada por Espiral Ediciones el año pasado, el autor definió su nueva novela como “una historia bastante triste acerca de la ingeniería genética y sus consecuencias”, añadiendo que “quizás sea hasta la fecha mi mejor novela, la más estudiada, la más meditada”. Si quieres ver por ti mismo hasta dónde llega el autor, quieres reservar tu ejemplar y tenerlo antes que nadie, recibirlo en tu domicilio sin gastos de envío y además llevarte otro libro gratis...
Adquiere por adelantado “Su cara frente a mí”, de Luis Ángel Cofiño, y ahorra un 5% de su precio. Recibirás el libro en tu domicilio, sin gastos de envío, incluso antes de que llegue a las tiendas. Además, todos los pedidos recibirán un libro gratis de la Colección Vórtice de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.
Compra ya tu libro por adelantado a través de la tienda on-line de Ediciones Parnaso (http://www.elparnaso.com/tienda) o contactando con nosotros en la cuenta de e-mail promocion@elparnaso.com
Más información en www.elparnaso.com
*El lanzamiento oficial de “Su cara frente a mí” se prevee para finales de mayo de este año.
*Esta oferta sólo es válida hasta el 20 de mayo de 2006.
*Se podrá elegir entre cualquier libro de la Colección Vórtice, hasta agotar existencias.
Eso sí, cortar y pegar sí que puedo. :P
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Promoción de lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño
Con motivo del próximo lanzamiento de la nueva novela de Luis Ángel Cofiño, “Su cara frente a mí”, dentro de su Colección Vórtice, Ediciones Parnaso te ofrece una oportunidad muy especial. Conocido y admirado en el mundo de la ciencia ficción española por su genial obra “El cortafuegos”, nominada al premio Ignotus a mejor novela en 2003, y por su más reciente “Perros bajo la piel”, Luis Ángel se atreve a mostrar hasta dónde puede llegar su talento con la asombrosa “Su cara frente a mí”. En una entrevista realizada por Espiral Ediciones el año pasado, el autor definió su nueva novela como “una historia bastante triste acerca de la ingeniería genética y sus consecuencias”, añadiendo que “quizás sea hasta la fecha mi mejor novela, la más estudiada, la más meditada”. Si quieres ver por ti mismo hasta dónde llega el autor, quieres reservar tu ejemplar y tenerlo antes que nadie, recibirlo en tu domicilio sin gastos de envío y además llevarte otro libro gratis...
Adquiere por adelantado “Su cara frente a mí”, de Luis Ángel Cofiño, y ahorra un 5% de su precio. Recibirás el libro en tu domicilio, sin gastos de envío, incluso antes de que llegue a las tiendas. Además, todos los pedidos recibirán un libro gratis de la Colección Vórtice de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror.
Compra ya tu libro por adelantado a través de la tienda on-line de Ediciones Parnaso (http://www.elparnaso.com/tienda) o contactando con nosotros en la cuenta de e-mail promocion@elparnaso.com
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*El lanzamiento oficial de “Su cara frente a mí” se prevee para finales de mayo de este año.
*Esta oferta sólo es válida hasta el 20 de mayo de 2006.
*Se podrá elegir entre cualquier libro de la Colección Vórtice, hasta agotar existencias.
Seguidme disculpando, anda... (más felicitaciones a Marc)
Hoy no me han operado. Con un poco de suerte, y si me puedo entrevistar mañana con el anestesista, el viernes me podrán quitar estas tres mierdas de metal que tengo en lugar de tuétano. Encima, para terminar de fastidiar la marrana, tenía un ordenador roto, que por fin pude recoger anteayer (yendo como un imbécil hasta la tienda con un carrito de la compra, ya que no puedo conducir). Al ir a encenderlo, la sorpresa. No va. Fallo de configuración. Voy a armarme de valor y, aunque lo que más me apetece ahora mismo es estar tirado en la cama a base de calmantes, cogeré de nuevo el pc y se lo volveré a llevar. Gritaré un poco, no os preocupéis: en ese disco duro están muchas cosas que necesito ¡ya! No mañana ni, sobre todo, pasado.
Ay.
(He tardado el triple de lo que debería en escribir lo de arriba. Para terminar, me limito a recomendar un enlace al Viajero Cervecero [vía El amigo de Frolik8, link en la sección de enlaces] y a felicitar a Marc Rodríguez Soto, que ha ganado un importantísimo premio de relato. Ole tus huevos, Marc)
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Marc Rodríguez Soto, ganador del III Certamen Universitario de Relato Corto Jóvenes Talentos Booket, 2006
El relato "Regreso al bosque" resultó ganador del III Certamen Universitario de Relato Corto Jóvenes Talentos Booket, y ha sido publicado por dicha editorial en un libro de edición no venal titulado "Tiempo de relatos 2006", del que se ha impreso una tirada de 50000 ejemplares.
Durante los meses siguientes al fallo, el libro con el relato ganador y los finalistas se regalará a todo aquel que compre un título de booket.
Los miembros del jurado en esta tercera edición, han sido:
Camen Garijo, Santos Palazzi, Ramón Pernas, Juan Manuel de Prada y Lorenzo Silva.
Ay.
(He tardado el triple de lo que debería en escribir lo de arriba. Para terminar, me limito a recomendar un enlace al Viajero Cervecero [vía El amigo de Frolik8, link en la sección de enlaces] y a felicitar a Marc Rodríguez Soto, que ha ganado un importantísimo premio de relato. Ole tus huevos, Marc)
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Marc Rodríguez Soto, ganador del III Certamen Universitario de Relato Corto Jóvenes Talentos Booket, 2006
El relato "Regreso al bosque" resultó ganador del III Certamen Universitario de Relato Corto Jóvenes Talentos Booket, y ha sido publicado por dicha editorial en un libro de edición no venal titulado "Tiempo de relatos 2006", del que se ha impreso una tirada de 50000 ejemplares.
Durante los meses siguientes al fallo, el libro con el relato ganador y los finalistas se regalará a todo aquel que compre un título de booket.
Los miembros del jurado en esta tercera edición, han sido:
Camen Garijo, Santos Palazzi, Ramón Pernas, Juan Manuel de Prada y Lorenzo Silva.
Me vais a disculpar...
... pero no voy a actualizar el blog en unos días. Hace dos años y medio tuve un accidente laboral en el que casi pierdo un brazo. Como consecuencia (mínima) tengo dos agujas en el húmero, que hoy, de motu propio, han decidido tras muchos debates y mucho dolor, que querían ver mundo y salir de dentro de mí.
Duele un güevo, la verdad.
Me operan dentro de dos días. Hasta entonces, sinceramente, teclear con sólo una mano me resulta una tragedia griega. Así que, como no tengo la menor gana de recrear cual Simmons de mala muerte la guerra de Troya, opto por guardar silencio.
Es que duele un güevo, la verdad.
Ay.
Duele un güevo, la verdad.
Me operan dentro de dos días. Hasta entonces, sinceramente, teclear con sólo una mano me resulta una tragedia griega. Así que, como no tengo la menor gana de recrear cual Simmons de mala muerte la guerra de Troya, opto por guardar silencio.
Es que duele un güevo, la verdad.
Ay.
¡Vamos Granada!

Ayer nos cargamos al Estudiantes, igual que hicimos con el Gran Canaria el fin de semana pasado o con el Pamesa a principios de mes. Tres de tres en el Palacio de los Deportes de Granada. Con seguir así, asegurando en casa, tenemos la permanencia en el bolsillo.
Pero, ya que estamos a sólo dos partidos de los play-off, ¿por qué no ganar todo lo que nos queda y damos la sorpresa? :P
"Lo que significa tu nombre" en Artifex Tercera Época Volumen 3

Acaba de salir a la venta el número 3 de Artifex Tercera Época, la antología de literatura fantástica que seleccionan Luis G. Prado y Julian Díez, y que publica la editorial Bibliópolis en su colección de bolsillo. En esta entrega cuenta con los siguientes cuentos:
* "Argos" (Premio Alberto Magno 2005) José Antonio Cotrina
* "200" Santiago Eximeno
* "La última visita" Iván Olmedo
* "Morfeo verdugo" (Premio Domingo Santos 2005) Yoss
* "La balada del Hombre Anuncio" Alfredo Álamo
* "No me pongas esa cara" Tomás Donaire
* "Lo que significa tu nombre" Víctor M. Gallardo
* "Un día en la vida de una mente despierta" Hernán Domínguez Nimo
* "Bidesari" José Ramón Vázquez
* "Víctima y verdugo" Eduardo Vaquerizo
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Ooh, compi de antología de Santi, Alfredo, José Antonio y José Ramón, fabuloso. Y además están Vaquerizo (¡oh!), y Yoss (¡oh!), y dos de los relatos tienen dos de los premios más importantes del fantástico (Domingo Santos, ¡oh! y Alberto Magno ¡aaaaargh!)...
Mucho nivel, mucho nivel y a mí me entra la risa tonta por saber si estoy a la altura. Ay.
Ah, y hoy van y me saca de la cama el teléfono para felicitarme porque se supone que es mi santo. San Víctor, debe ser. La verdad es que se me olvida todos los años, pero por lo menos ya sé que, si me paso por casa de mis padres, mi madre tendrá algún trapito para mí y mi padre algún donativo para las arcas de este que os escribe, jejeje.
Hala.
Seguimos siendo los peores
Español, hablado por 322 m. de h.
Inglés, hablado por 309 millones de habitantes
Portugués, hablado por 194 m. de h.
Francés, hablado por 129 m. de h.
Japonés, hablado por 125 m. de h.
Alemán, hablado por 120 m. de h.
Italiano, hablado por 70 m. de h.
Polaco, hablado por 50 m. de h.
Neerlandés, hablado por 24 m. de h.
Sueco, hablado por 9 m. de h.
(Las cifras son del World Almanac. Y es que el Almanaque Mundial fue mi biblia particular durante mi adolescencia. Por cierto, coleccionistas, tengo un Almanaque Mundial [trade mark] en español del año 1983. Sí, sí, flipad, flipad. Es alucinante. Sus 400 páginas lo son. Oooohhh)
Y, sin embargo:
Inglés, 1.084.000 artículos en la wikipedia
Alemán, 386.000 artículos
Francés, 271.000 artículos
Polaco, 229.000 artículos
Japonés, 202.000 artículos
Neerlandés, 173.000 artículos
Sueco, 153.000 artículos
Italiano, 151.000 artículos
Portugués, 127.000 artículos
Español, 110.000 artículos
Vale, me vale como excusa, con respecto al inglés, el alemán, el francés, el japonés, el neerlandés y el sueco que, seguramente, nos llevan años de ventaja en lo que es la wikipedia, tienen más acceso a internet, mayor cultura libre-enciclopedista, yo qué sé. Pero, por Dick bendito, ¿Polaco y portugués?
Nos hemos dormido en los laureles. Sólo seré feliz cuando nos pongamos a la altura de Italia, carajo.
Inglés, hablado por 309 millones de habitantes
Portugués, hablado por 194 m. de h.
Francés, hablado por 129 m. de h.
Japonés, hablado por 125 m. de h.
Alemán, hablado por 120 m. de h.
Italiano, hablado por 70 m. de h.
Polaco, hablado por 50 m. de h.
Neerlandés, hablado por 24 m. de h.
Sueco, hablado por 9 m. de h.
(Las cifras son del World Almanac. Y es que el Almanaque Mundial fue mi biblia particular durante mi adolescencia. Por cierto, coleccionistas, tengo un Almanaque Mundial [trade mark] en español del año 1983. Sí, sí, flipad, flipad. Es alucinante. Sus 400 páginas lo son. Oooohhh)
Y, sin embargo:
Inglés, 1.084.000 artículos en la wikipedia
Alemán, 386.000 artículos
Francés, 271.000 artículos
Polaco, 229.000 artículos
Japonés, 202.000 artículos
Neerlandés, 173.000 artículos
Sueco, 153.000 artículos
Italiano, 151.000 artículos
Portugués, 127.000 artículos
Español, 110.000 artículos
Vale, me vale como excusa, con respecto al inglés, el alemán, el francés, el japonés, el neerlandés y el sueco que, seguramente, nos llevan años de ventaja en lo que es la wikipedia, tienen más acceso a internet, mayor cultura libre-enciclopedista, yo qué sé. Pero, por Dick bendito, ¿Polaco y portugués?
Nos hemos dormido en los laureles. Sólo seré feliz cuando nos pongamos a la altura de Italia, carajo.
Mis despertares con la COPE
No ha sido un trauma porque, desde el principio, yo sabía qué era lo que sonaba en mi radiodespertador. Pero no deja de sorprenderme.
Vivo en el culo del mundo, en lo alto de una ladera en la que las señales de radio y televisión llegan como pueden... si es que llegan. No tengo Telecinco. Tve1 me llega sin teletexto. Canal 2 Andalucía (un canal cojonudo, pese a todo), con tanta niebla como Covent Garden una mañana de febrero. MiraTv y Canal21 aún peor.
Pues con la radio la cosa se torna francamente cruda: con la radio apenas puedo sintonizar bien las cadenas en AM, así que haceos cargo de que la FM es casi un terreno vedado. Tenemos fijo el dial de M80 (¡gran cadena, sí señor!), que es lo que escuchamos cuando toca limpieza general en la casa o nos estamos vistiendo y aseando a tope antes de una noche de juerga. El radiodespertador, por algún extraño motivo, sólo bien del todo una cadena de FM:
Tachán, tachán.
No, no es la COPE, después de todo, sino una de sus cadenas "hermanas" (tal como son los 40 Subnormales con la SER o EuropaFM con Onda Cero):
Tachán, tachán.
Me declaro seguidor incondicional de la cadena que me despierta todos los días. La fascinación es tal que, muchas veces, me quedo largo rato en la cama escuchándola. Se llama "Rock & Gol", y la idea es brillante: música rock y deporte. ¿Qué más puede pedir uno? Pues muy fácil, que el rock sea el 90% de las mañanas y que de deporte apenas te informen de las cosas más importantes (y no debe haber muchas cosas importantes en el deporte español, porque la verdad es que muchos días apenas dicen nada al respecto).
La página web de "Rock & Gol" es esta: http://www.rockandgol.net/. Curiosamente no aparece el dial de la emisora que se escucha en Granada, pero bueno, ahí está, doy fe.
En las dos últimas semanas, por poner un ejemplo, me he despertado con el "Disarm" de los Smashing Pumpkins, el "For whom the bell tolls" de Metallica, canciones de Leño, Obús, Barón Rojo o Barricada... Hoy mismo con el "Starway to heaven".
¿Qué mejor despertar?
Dios salve a la Conferencia Episcopal. Y, por San Suplicio Bendito, que a ningún obispo le de por traducir ciertas canciones, que nos cierran la cadena.
Vivo en el culo del mundo, en lo alto de una ladera en la que las señales de radio y televisión llegan como pueden... si es que llegan. No tengo Telecinco. Tve1 me llega sin teletexto. Canal 2 Andalucía (un canal cojonudo, pese a todo), con tanta niebla como Covent Garden una mañana de febrero. MiraTv y Canal21 aún peor.
Pues con la radio la cosa se torna francamente cruda: con la radio apenas puedo sintonizar bien las cadenas en AM, así que haceos cargo de que la FM es casi un terreno vedado. Tenemos fijo el dial de M80 (¡gran cadena, sí señor!), que es lo que escuchamos cuando toca limpieza general en la casa o nos estamos vistiendo y aseando a tope antes de una noche de juerga. El radiodespertador, por algún extraño motivo, sólo bien del todo una cadena de FM:
Tachán, tachán.
No, no es la COPE, después de todo, sino una de sus cadenas "hermanas" (tal como son los 40 Subnormales con la SER o EuropaFM con Onda Cero):
Tachán, tachán.
Me declaro seguidor incondicional de la cadena que me despierta todos los días. La fascinación es tal que, muchas veces, me quedo largo rato en la cama escuchándola. Se llama "Rock & Gol", y la idea es brillante: música rock y deporte. ¿Qué más puede pedir uno? Pues muy fácil, que el rock sea el 90% de las mañanas y que de deporte apenas te informen de las cosas más importantes (y no debe haber muchas cosas importantes en el deporte español, porque la verdad es que muchos días apenas dicen nada al respecto).
La página web de "Rock & Gol" es esta: http://www.rockandgol.net/. Curiosamente no aparece el dial de la emisora que se escucha en Granada, pero bueno, ahí está, doy fe.
En las dos últimas semanas, por poner un ejemplo, me he despertado con el "Disarm" de los Smashing Pumpkins, el "For whom the bell tolls" de Metallica, canciones de Leño, Obús, Barón Rojo o Barricada... Hoy mismo con el "Starway to heaven".
¿Qué mejor despertar?
Dios salve a la Conferencia Episcopal. Y, por San Suplicio Bendito, que a ningún obispo le de por traducir ciertas canciones, que nos cierran la cadena.
¡Coño ya!

Esta guerra no es la nuestra

De vez en cuando te encuentras con joyitas en la televisión. Si, encima, la joyita en cuestión es de factura propia, la sorpresa es mayúscula.
La verdad es que no he seguido demasiado a Daniel Carparsoro. "Salto al vacío", la única que he visto aparte de "Guerreros", no me terminó de gustar, aunque puede que influya el hecho de que Najwa Nimri no guste demasiado (aunque en "El Método" lo borde).
"Guerreros" sitúa a un grupo de soldados españoles en Kosovo, tras la guerra que enfrentó a los albano-kosovares y los serbios. Una misión aparentemente sencilla (ir a un pueblo, arreglar una torreta eléctrica, y volver lo más rápido posible) se va complicando poco a poco. Al miedo más imaginado que real de los refugiados serbios apedreando los vehículos militares (ya que identifican a los extranjeros como fuerzas que han venido a legitimar la posesión de la zona por los albaneses), llega el terror auténtico cuando, de improviso, el pequeño convoy se encuentra con un destacamento albanés en una zona prohibida (zona de exclusión, en la que nadie puede llevar armas a excepción de las fuerzas internacionales de pacificación). El jefe de la misión, un comandante francés, provoca un tiroteo con los albaneses (que, en principio, sólo les están pidiendo ayuda para recuperar un pueblo, que es precisamente al que los hispano-franceses iban) en el que se sufren muchas bajas.
Ahí empieza la pequeña odisea de un grupo de soldados que nunca han luchado, que nunca han visto morir a un compañero. Que, desde luego, nunca han asesinado a nadie y que acabarán, fruto de las circunstancias, las torturas y demás, matando a sangre fría a todo serbio o albanés que se les cruce en su camino. Finalmente, la cordura se ha perdido definitivamente, incluyendo al jefe del pequeño grupo, Eduardo Noriega (muy buena interpretación).
En conjunto la película es francamente buena, y destacaría las interpretaciones de Eloy Azorín, Jordi Vilches y Rubén Ochandiano. La banda sonora, resultona aunque a veces peque de grandilocuente. La canción de cierre, del consorcio Nawja Nimri - Carlos Jean, excelente (esta chica me gusta más como cantante que como actriz, qué se le va a hacer).
Evasión o victoria
Y no voy a hablar de la película, aunque me encanta.
Hace tiempo yo era un niño, un niño que soñaba con ser arquitecto, o veterinario. Nunca quise ser escritor, ni rockero, ni futbolista, que era lo normal. No, yo quería diseñar edificios o curar perritos. Era así de soso.
Al llegar al instituto y descubrir que las matemáticas y yo no nos llevábamos bien, cambié de idea: ¡sería político! Pardiez, como molaba la idea. Terminé el COU, aprobé la selectividad (sin sobresaltos), y me matriculé en la universidad. Ciencias Políticas y Sociología. Qué ordinariez, tras un curso tiré la toalla ya que, para variar, aquello no era exactamente lo que yo estaba esperando (aparte de que la asignatura de Economía se me atragantó sobremanera).
¿Qué sería de mí? (pensé)
Estaba de vacaciones en Calahonda. Calahonda es un anejo de Motril, un anejo costero-playero de poca monta, al pie de un peñón de piedra de proporciones descomunales. Debajo de ese peñón hay un hostal, "Hostal Miguel", otrora bastante cutre. Solíamos veranear en ese hostal. Mis padres inculcaron algo que he tomado como mío: da igual dormir en un sitio más o menos normal (¡mientras esté limpio!, me parece oír a mi madre): así tienes más dinero para gastártelo en comida, en buena comida, buenos restaurantes y buenos bares y todo eso. Pues eso, que estaba en Calahonda, que es un anejo de Motril, que es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Granada, y convencí a mi padre para que me llevara en el coche a buscar un estanco. Para comprar un sobre de preinscripción a la Universidad. Lo acababa de decidir, esa misma noche, y sin pensarlo dos veces compré el impreso en Motril capital, lo rellené, y lo guardé en lo más profundo de la maleta de las toallas.
Las grandes decisiones a veces tienen detalles bastante estúpidos. Las malas decisiones, también.
Cuatro años de historia. Me gustaba sobre todo Moderna y América, todas sus asignaturas. O casi. Terminé la carrera antes que nadie de entre mis amigos. Me presenté a unas oposiciones y, como es lógico, suspendí. Estudié otras cosas. Trabaje un poco de todo. Gané algo de dinero y me lo gasté en restaurantes japoneses y fondues de queso. Pensé en matricularme en Documentación, pero al final me convencieron para que no lo hiciera (un error haberlos escuchado, a estas horas tendría trabajo porque, dos años después, me ofrecieron un puesto de documentalista en un periódico de Granada).
Y, lo que más me preocupa en estos momentos, es la facilidad con que las cosas pequeñas que nos alegran la vida desaparecen. Los bares, por ejemplo. Tu bar favorito, ese al que vas casi siempre, en el que te conocen por tu nombre, en el que ya saben qué vas a beber. Ese que, si está cerrando, echa las persianas y te deja dentro mientras te invitan a la última.
Me cerraron Espiral, el mejor pub de rock alternativo que ha habido en Granada, justo enfrente de Factoría, otro garito que también cerró hace tiempo.
Me cerraron el Mati, un mesón tamaño pitufo que había en el barrio del Zaidín. Un sitio en el que, junto a una jarra de ribeiro, veías como el dueño se tomaba todo el tiempo del mundo para prepararte con esmero una ración de lacón o salazones o qué sé yo.
Me cerraron El Veleta. También. Mi nuevo bar favorito, con su camarera rusa y sus tapas descomunales. Con el padre del dueño regalándonos verduras recién cogidas de su huerto.
En el Organ Jazz se ha ido Gabriel, su camarero venezolano. Conoció a una mujer divorciada en Valencia, y se casan en junio.
En el Soma, mi lugar favorito de todos los tiempos, los camareros cambiaron de aires.
Sí, me queda el Ave Turuta. Don Gonzalo. El Regio. Me quedan La Taberna del Turrón, y el Yamato, y el Reca, y la Alpargatapa. Pero ya no me quiero encariñar con ninguno de estos sitios, para qué engañarnos.
Este post no habla de bares. Habla de las pequeñas cosas que desaparecen y a las que, medio en broma medio en serio, das importancia cuando en lo que realmente estás pensando es en toda la gente a la que quieres y que ya no está contigo. Echo de menos a Fran y a Paloma, y a Emi, a Antonio C., y a mucha gente que he conocido en los últimos meses, dentro y fuera del fándom, y a los que sólo veo una vez al año (una vez al año y gracias). Charlotte y yo, por ejemplo, llevamos haciendo planes para la visita que Alfredo y Raquel nos van a hacer desde que lo supimos (juro que ya hay una lista con sitios a los que los vamos a llevar, temblad, temblad).
Todo el mundo se ha ido de este puerco pozo que es Granada, y hemos quedado aquí los restos de serie. Todos emigraron para progresar, y nosotros, estúpidos, estamos intentando progresar en una ciudad que está anclada en los años cincuenta, que sólo se fija en las apariencias, en la que puedes morirte de hambre pero tienes a tus hijos en colegios del Opus Dei, en la que te endeudas para tener un Mercedes último modelo o metes la comida que compras en el Lidl dentro de bolsas del El Corte Inglés para que los demás no piensen que estás sin un duro. Un puñetero pozo que vive del turismo y de los estudiantes, de los bares de tapas que acaban cerrando porque no son rentables, de las discotecas en las que sólo hay niñas de quince y hombres de cuarenta, de comerciales de corbatas caras y trajes baratos que malviven a base de bocadillos de lomo con mahonesa. Calles congestionadas, mala leche rampante, la famosa "mala follá", un frío del carajo en invierno, un calor abrasador en verano, una primavera inexistente, un otoño invisible.
Un puto erial meapilas en el que lo máximo es ser funcionario y casarse en la Virgen de las Angustias.
Las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien, como esa plaza en donde fumarse un cigarrillo a media tarde, o el bar de la esquina, desaparecen siempre. Y, si desaparecen, si las sensaciones de tibia alegría que se desprenden de ellas se van, sólo nos queda el pozo de la ciudad en que vives. Y ya no me estoy refiriendo sólo a Granada, claro: mucha gente odia su ciudad (aunque lo que falle no sea la ciudad).
¿Qué es lo que falla?
Hace tiempo yo era un niño, un niño que soñaba con ser arquitecto, o veterinario. Nunca quise ser escritor, ni rockero, ni futbolista, que era lo normal. No, yo quería diseñar edificios o curar perritos. Era así de soso.
Al llegar al instituto y descubrir que las matemáticas y yo no nos llevábamos bien, cambié de idea: ¡sería político! Pardiez, como molaba la idea. Terminé el COU, aprobé la selectividad (sin sobresaltos), y me matriculé en la universidad. Ciencias Políticas y Sociología. Qué ordinariez, tras un curso tiré la toalla ya que, para variar, aquello no era exactamente lo que yo estaba esperando (aparte de que la asignatura de Economía se me atragantó sobremanera).
¿Qué sería de mí? (pensé)
Estaba de vacaciones en Calahonda. Calahonda es un anejo de Motril, un anejo costero-playero de poca monta, al pie de un peñón de piedra de proporciones descomunales. Debajo de ese peñón hay un hostal, "Hostal Miguel", otrora bastante cutre. Solíamos veranear en ese hostal. Mis padres inculcaron algo que he tomado como mío: da igual dormir en un sitio más o menos normal (¡mientras esté limpio!, me parece oír a mi madre): así tienes más dinero para gastártelo en comida, en buena comida, buenos restaurantes y buenos bares y todo eso. Pues eso, que estaba en Calahonda, que es un anejo de Motril, que es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Granada, y convencí a mi padre para que me llevara en el coche a buscar un estanco. Para comprar un sobre de preinscripción a la Universidad. Lo acababa de decidir, esa misma noche, y sin pensarlo dos veces compré el impreso en Motril capital, lo rellené, y lo guardé en lo más profundo de la maleta de las toallas.
Las grandes decisiones a veces tienen detalles bastante estúpidos. Las malas decisiones, también.
Cuatro años de historia. Me gustaba sobre todo Moderna y América, todas sus asignaturas. O casi. Terminé la carrera antes que nadie de entre mis amigos. Me presenté a unas oposiciones y, como es lógico, suspendí. Estudié otras cosas. Trabaje un poco de todo. Gané algo de dinero y me lo gasté en restaurantes japoneses y fondues de queso. Pensé en matricularme en Documentación, pero al final me convencieron para que no lo hiciera (un error haberlos escuchado, a estas horas tendría trabajo porque, dos años después, me ofrecieron un puesto de documentalista en un periódico de Granada).
Y, lo que más me preocupa en estos momentos, es la facilidad con que las cosas pequeñas que nos alegran la vida desaparecen. Los bares, por ejemplo. Tu bar favorito, ese al que vas casi siempre, en el que te conocen por tu nombre, en el que ya saben qué vas a beber. Ese que, si está cerrando, echa las persianas y te deja dentro mientras te invitan a la última.
Me cerraron Espiral, el mejor pub de rock alternativo que ha habido en Granada, justo enfrente de Factoría, otro garito que también cerró hace tiempo.
Me cerraron el Mati, un mesón tamaño pitufo que había en el barrio del Zaidín. Un sitio en el que, junto a una jarra de ribeiro, veías como el dueño se tomaba todo el tiempo del mundo para prepararte con esmero una ración de lacón o salazones o qué sé yo.
Me cerraron El Veleta. También. Mi nuevo bar favorito, con su camarera rusa y sus tapas descomunales. Con el padre del dueño regalándonos verduras recién cogidas de su huerto.
En el Organ Jazz se ha ido Gabriel, su camarero venezolano. Conoció a una mujer divorciada en Valencia, y se casan en junio.
En el Soma, mi lugar favorito de todos los tiempos, los camareros cambiaron de aires.
Sí, me queda el Ave Turuta. Don Gonzalo. El Regio. Me quedan La Taberna del Turrón, y el Yamato, y el Reca, y la Alpargatapa. Pero ya no me quiero encariñar con ninguno de estos sitios, para qué engañarnos.
Este post no habla de bares. Habla de las pequeñas cosas que desaparecen y a las que, medio en broma medio en serio, das importancia cuando en lo que realmente estás pensando es en toda la gente a la que quieres y que ya no está contigo. Echo de menos a Fran y a Paloma, y a Emi, a Antonio C., y a mucha gente que he conocido en los últimos meses, dentro y fuera del fándom, y a los que sólo veo una vez al año (una vez al año y gracias). Charlotte y yo, por ejemplo, llevamos haciendo planes para la visita que Alfredo y Raquel nos van a hacer desde que lo supimos (juro que ya hay una lista con sitios a los que los vamos a llevar, temblad, temblad).
Todo el mundo se ha ido de este puerco pozo que es Granada, y hemos quedado aquí los restos de serie. Todos emigraron para progresar, y nosotros, estúpidos, estamos intentando progresar en una ciudad que está anclada en los años cincuenta, que sólo se fija en las apariencias, en la que puedes morirte de hambre pero tienes a tus hijos en colegios del Opus Dei, en la que te endeudas para tener un Mercedes último modelo o metes la comida que compras en el Lidl dentro de bolsas del El Corte Inglés para que los demás no piensen que estás sin un duro. Un puñetero pozo que vive del turismo y de los estudiantes, de los bares de tapas que acaban cerrando porque no son rentables, de las discotecas en las que sólo hay niñas de quince y hombres de cuarenta, de comerciales de corbatas caras y trajes baratos que malviven a base de bocadillos de lomo con mahonesa. Calles congestionadas, mala leche rampante, la famosa "mala follá", un frío del carajo en invierno, un calor abrasador en verano, una primavera inexistente, un otoño invisible.
Un puto erial meapilas en el que lo máximo es ser funcionario y casarse en la Virgen de las Angustias.
Las pequeñas cosas que nos hacen sentir bien, como esa plaza en donde fumarse un cigarrillo a media tarde, o el bar de la esquina, desaparecen siempre. Y, si desaparecen, si las sensaciones de tibia alegría que se desprenden de ellas se van, sólo nos queda el pozo de la ciudad en que vives. Y ya no me estoy refiriendo sólo a Granada, claro: mucha gente odia su ciudad (aunque lo que falle no sea la ciudad).
¿Qué es lo que falla?
Recortes del mes de marzo
Marzo de 2006. Por fin ha terminado un mes que se me ha hecho muy largo. Os cuento.
Lo primero es que me pasé por el Salón del Cómic de Granada. Dios, qué frikerío... Eso sí, por favor Dick bendito no permitas que las hispacones se conviertan en esto. Mucho stand con cómics, mucho stand con tatuajes, maquillajes y trajes (ajes, ajes), y por supuesto el pesado Dancedancerevolution haciendo las delicias de grandes y pequeños.
Edad media del evento: dieciocho años.
Edad mínima: niños casi de pecho disfrazados de Supermán o Shin Chan.
Edad máxima: creo que Francisco Fernández Miser, vicepresidente de la AEFCFT (y que apenas pasa los 30) era el mayor, quitando al dueño de la librería Dune, claro.

Lo segundo es que "No regrets" apareció en la revista digital argentina Axxón. Esta de aquí abajo es la ilustración que realizaron para el relato. Bien, bien, bien.

Lo tercero es que, ya que estamos, he mandado mis mejores relatos (ojo, los que yo considero mejores, aunque confío plenamente en la opinión de cierta personita, que para eso es mi asesora y correctora personal) a concursos de variada índole. Ninguno que tenga de premio más de 2000 euros, eso por descontado: cuanto más pequeños, mejor.
Y, no os lo vais a creer: he participado también en un concurso de haiku (ja).
En otro orden de cosas "literarias", me he enfrascado en una discusión bloguera sobre literatura, escritores y cosas desas, y todo ha desembocado en un proyecto de blog conjunto al que, por supuesto, ¡me apunto!
Para rematar el mes me han ofrecido, para Vórtice, una novela que fue finalista del Premio Nadal en 1980. Sí, sí. Para mear y no echar gota.

Los Indiana Pacers, por cierto, me ofrecieron pasar a formar parte de su plantilla, pero he dicho que no.
Es que tengo un precontrato con los Grizzlies, para cuando se jubile Gasol. :P

Y, por último, mi gato Pentecostés no parece muy interesado en los devenires vitales de su dueño. Rompió su primera cosa (una copa de cristal de publicidad de Freixenet), se comió un plato de apio, me robó un bollo pequeño de pan para, acto seguido, hacerlo flotar en su cacharro del agua, exterminó una plaga de mosquitos (jugaba con ellos, los mataba, los tragaba) y me arañó el cuello mientras yo tenía un sueño húmedo con una antigua compañera de instituto (Charlotte lo tiene muuuuy bien entrenado, seguro que yo dije algo en sueños y el cabrón atacó con todas sus malas artes).

En fin, niños y niñas, también he añadido unas cosillas a mi blog, banderitas y tal, para entretenerme un rato.
Buenos días nos dé Dios y esas cosas,
VMGB
Lo primero es que me pasé por el Salón del Cómic de Granada. Dios, qué frikerío... Eso sí, por favor Dick bendito no permitas que las hispacones se conviertan en esto. Mucho stand con cómics, mucho stand con tatuajes, maquillajes y trajes (ajes, ajes), y por supuesto el pesado Dancedancerevolution haciendo las delicias de grandes y pequeños.
Edad media del evento: dieciocho años.
Edad mínima: niños casi de pecho disfrazados de Supermán o Shin Chan.
Edad máxima: creo que Francisco Fernández Miser, vicepresidente de la AEFCFT (y que apenas pasa los 30) era el mayor, quitando al dueño de la librería Dune, claro.

Lo segundo es que "No regrets" apareció en la revista digital argentina Axxón. Esta de aquí abajo es la ilustración que realizaron para el relato. Bien, bien, bien.

Lo tercero es que, ya que estamos, he mandado mis mejores relatos (ojo, los que yo considero mejores, aunque confío plenamente en la opinión de cierta personita, que para eso es mi asesora y correctora personal) a concursos de variada índole. Ninguno que tenga de premio más de 2000 euros, eso por descontado: cuanto más pequeños, mejor.
Y, no os lo vais a creer: he participado también en un concurso de haiku (ja).
En otro orden de cosas "literarias", me he enfrascado en una discusión bloguera sobre literatura, escritores y cosas desas, y todo ha desembocado en un proyecto de blog conjunto al que, por supuesto, ¡me apunto!
Para rematar el mes me han ofrecido, para Vórtice, una novela que fue finalista del Premio Nadal en 1980. Sí, sí. Para mear y no echar gota.

Los Indiana Pacers, por cierto, me ofrecieron pasar a formar parte de su plantilla, pero he dicho que no.
Es que tengo un precontrato con los Grizzlies, para cuando se jubile Gasol. :P

Y, por último, mi gato Pentecostés no parece muy interesado en los devenires vitales de su dueño. Rompió su primera cosa (una copa de cristal de publicidad de Freixenet), se comió un plato de apio, me robó un bollo pequeño de pan para, acto seguido, hacerlo flotar en su cacharro del agua, exterminó una plaga de mosquitos (jugaba con ellos, los mataba, los tragaba) y me arañó el cuello mientras yo tenía un sueño húmedo con una antigua compañera de instituto (Charlotte lo tiene muuuuy bien entrenado, seguro que yo dije algo en sueños y el cabrón atacó con todas sus malas artes).

En fin, niños y niñas, también he añadido unas cosillas a mi blog, banderitas y tal, para entretenerme un rato.
Buenos días nos dé Dios y esas cosas,
VMGB






