Señales de lluvia: una confesión y dos reprimendas cariñosas

Terminé hace poco de leer esta novela de Kim Stanley Robinson. Punto uno.
Como se me había pedido que hiciera una pequeña crítica para una revista, seguí mi costumbre de:
1) no buscar absolutamente nada sobre el libro; y
2) no leer ninguna otra reseña o crítica, ya fuera española o no,
hasta acabarlo. Lo acabé. Busqué opiniones del libro en páginas estadounidenses. División de opiniones. Unos, que si es un libro descomunal. Otros, que es una patata. Vale.
Busqué luego opiniones en páginas españolas. La mayoría de las opiniones eran favorables, o al menos daban a entender que la novela no es una pérdida de tiempo (algo con lo que yo estoy de acuerdo, por cierto). Entonces llego a una página y leo una reseña de un conocido crítico, que reconoce que no ha leido el libro por completo, pues le aburría, y que alguien le cuente el final.
Bueno, pues he aquí mi confesión y mi condena. Mi confesión es que, durante las cien o ciento cincuenta primeras páginas yo también me aburrí bastante. Teniendo en cuenta que el libro apenas supera las trescientas, esto me hacía presagiar que estaba ante un truño de proporciones colosales. No obstante, perseveré, y me alegro de haberlo hecho, porque de repente la historia mejora, y mucho, aunque sigue sin haber ciencia ficción por ninguna parte.
De repente, llega el abrupto final, y se te queda cara de tonto. Cierras el libro, escribes tu crítica (francamente mala, después de todo), y es entonces cuando busqué las críticas y todo eso. Pero había algo que no me cuadraba, así que busqué información sobre el libro en general, no sobre sus críticas y reseñas. ¡Sorpresa! Es la primera parte de una trilogía. Carajo, eso lo cambia todo. El final abrupto ya se entiende. Los flecos sueltos, millones, de repente cobran sentido. Maldita sea, tendré que hacerme con la segunda y la tercera parte, porque aunque no es ciencia ficción todavía, la cosa promete y me ha enganchado. En las últimas cincuenta páginas, cuando empiezan a pasar cosas y se deja a un lado el costumbrismo de unos cuantos científicos esnob, pero al fin y al cabo acabó cumpliendo con su labor: entrener, enganchar, interesar, todo eso.
Ahora vienen mis condenas. Primero, un pequeño tirón de orejas al crítico y la página web que escribieron/publicaron una reseña sobre un libro que no se había leido por completo. Como editor y autor hago recapacitar a todos los que escriben críticas, ya sea en la red o en revistas de papel: el poder que tiene el crítico es inmenso, y se pueden perder muchos lectores por una mala crítica. A veces no nos paramos a pensar en ello. "Señales de lluvia" no es la panacea, es una novela mediocre para lo que KS Robinson nos tiene acostumbrados, pero es una buena novela. El problema es otro: no es ciencia ficción. Pedirle a un lector habitual de ciencia ficción que haga una crítica de un libro que "parece" ci-fi pero no lo es resulta peligroso, porque la mayoría de los lectores habituales de ci-fi se limitan a leer ci-fi, y no podrán apreciar en su justa medida la calidad de una novela de otro género. "Señales de lluvia", al no ser ci-fi sino más bien costumbrismo, ficción médica, novela ecologista, yo-qué-sé-qué-más-cosas (yo me quedaría con que es un thriller político), puede llegar a enfadar a cualquiera que se acerque a ella "engañado". Mi tirón de orejas doble y totalmente cariñoso, es por lo siguiente: no creo que se deba hacer una mala crítica simplemente porque la novela que has leído no ha respondido a tus expectativas de género, y desde luego no me parece apropiado hacer una crítica de una obra que no has leído en su totalidad.
Pero todo es más que perdonable porque la culpa la tiene la editorial que lo ha publicado en España, Minotauro. Ya de por sí, un autor que se acerque a un libro de Minotauro estará predispuesto a pensar que es de ci-fi, fantasía o terror. Es de cajón. Si el libro, en la estantería, está junto a los de Philip K. Dick y similares, te induce a error. Así pasa lo que pasa: "Señales de lluvia" o "Milenio negro" (de Ballard) acaban pasando sin pena ni gloria por las manos de compradores habituales de género fantástico. Es más que lógico. Como comprendo totalmente que la Biblioteca Robinson está encuadrada en Minotauro y no en otra editorial del grupo Planeta, esto es lo de menos: era un libro de ese autor, y si queríamos disfrutar con él, tenía que ser en esa editorial No hay más que hablar, y no va por aquí mi reprimenda a la editorial, esto es más bien una justificación que los eximiría de culpa, tanto a ellos como a los lectores.
El problema es el siguiente: "Señales de lluvia" no es una novela autoconclusiva, sino la primera parte de una trilogía titulada "Science in the Capital" ("La ciencia en el capital" o algo así, un título muy apropiado, por cierto, casi perfecto). Vender la novela como autoconclusiva no es de recibo, porque hay trilogías y trilogías. En algunas de ellas, disfrutar de una parte y no del conjunto es posible (los tres colores de Kieslowski, por ejemplo, o las novelas encadenadas de Houllebecq sobre el hombre moderno). Con "Señales de lluvia" no. Si tras las últimas cincuenta páginas (realmente buenas) te encuentras con ese (ESE) final sin saber que la historia va a tener continuación, con los mismos personajes y en orden estrictamente cronológico, puedes querer matar a alguien. A mí me paso (afortunadamente, ningún gato salió herido). ¿Os imagináis leer "La comunidad del anillo" pensando que es un libro independiente? Por Dios.
Es un fallo enorme. En ningún lugar he visto que Minotauro haya especificado que la historia tiene continuación, con lo cual han perdido muchos lectores. Yo mismo, de no haberme extrañado el final (y de no ser consciente de que Robinson suele meterse en berenjenales seriados), habría aparcado para siempre ese libro y esos personajes.





