La muerte del vendedor de obleas
Lo único que yo quería era, dentro de lo posible, caminar a tu lado, vendedor de obleas, degustar el pan ázimo pausadamente, recorrer una a una las calles de mi infancia mientras desgranas con tu voz de barítono toscano las mil y una vivencias de una vida de perro callejero y apátrida.
La muerte te llegó en el callejón mil veces recorrido, de la manera más imprevista y a la hora de la tarde que tú más amabas. La muerte te llegó de manos del que una vez llamaste hijo, el que te acompañó en tu errático caminar por las cuestas del Albaicín, el que te sostenía cuando te flaqueaban tus viejas piernas cansadas.
La muerte te llegó y yo, que empuñé el cuchillo, ya no tengo con quién caminar, queridísimo y viejo vendedor ambulante de sueños.
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Hace dos años, más o menos, que Tina se suicidó. No soy el más apropiado para acordarme, ni el que tú habrías elegido, pero alguien debe de hacerlo, después de todo.
Comentario:
Estupenda no lo sé porque no la conocía hasta ese punto, pero sí que era una chica muy interesante. Su muerte, por como se produjo, el trasfondo que hubo, la mentira que nos dijo a todos (nosotros estuvimos incluso en su fiesta de despedida porque se suponía que se iba a Finlandia) o la repercusión en los medios locales, nos dejó bastante trastocados durante bastante tiempo.
Su funeral, con todo el mundillo gótico de Granada yendo en procesión por el cementerio municipal, es uno de los momentos más increíbles que he vivido. Impresionante. Había un entierro gitano que nos hizo el pasillo. A saber qué pensarían de todo eso...
Su funeral, con todo el mundillo gótico de Granada yendo en procesión por el cementerio municipal, es uno de los momentos más increíbles que he vivido. Impresionante. Había un entierro gitano que nos hizo el pasillo. A saber qué pensarían de todo eso...
Comentario:
Yo lo recuerdo, fueron unos días en los que Charlotte y tú estabais tristes. Creo que aún conservo su foto en mi pc: no la llegué a conocer pero tuvo que ser estupenda.





