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Pentecostés (Yo acuso 2.0)
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¿Te retractas?
Mel Gibson, hace unos días, fue detenido por la policía de Los Ángeles condiciendo ebrio. En su declaración, poco concluyente (por otro lado), insistió una y otra vez en preguntar a sus "captores" (polícia y juez de guardia) sobre si eran judíos, al ritmo de una machacona perorata:

"¿Eres judío? Los judíos tenéis la culpa de todas las guerras".

Ahora, ya sereno, el buen amigo Gibson quiere reunirse con miembros de la comunidad judía para darles explicaciones. Se siente, sinceramente, compungido. Le da vergüenza lo que dijo.

Bueno.

El juez de primera instancia que se ocupó de su caso, judío él, ha dicho que "era el alcohol el que hablaba". No lo dudo: el alcohol hace que cualquier hijo de vecino diga lo que piensa, sea o no políticamente incorrecto.

Creo que no se me puede, por mis antecedentes, acusar de antisemita. Creo, igualmente, que a Gibson sí se le puede acusar (su película "La pasión de Cristo", lo siento pero así lo pienso, es marcadamente anti-judaica).

Sin embargo he de decir que, por una vez y sin que sirva de precedente, voy a comulgar con la opinión de un católico australiano recalcitrante: los judíos son los culpables de todas las guerras. Por lo menos de todas las guerras actuales.

Algunos judíos me caen mal. No los judíos anónimos, sino los judíos estadounidenses que influencian con sus dólares a los herederos de la Casa Blanca. También los judíos israelitas que, desde sus atriles de democracia importada, hacen y deshacen.

Desde luego que son una parte y no la totalidad: hace unas semanas (dos, si mi memoria no me falla), representantes de las Juventudes del Partido Laborista de Israel se reunieron con José Luis Rodríguez Zapatero para darle su apoyo en todo este lío que se ha montado con los bombardeos sobre Líbano, reuniéndose asimismo con representantes del gobierno palestino. Todo ello en España, por cierto (una de las veces en que uno se siente orgulloso de ser español, que son pocas, para qué vamos a hacer más hincapié en esto).

En los últimos tiempos se ha acusado tanto al PSOE como a Izquierda Unida (coalición de la que he sido militante durante muchos años, y con la cual simpatizo enormemente pese a sus errores) de antisemitismo. Como simpatizante y ex-militante del Partido Comunista de España (integrante de IU), me parece casi risible que la derecha de nuestro estado nos (me) acuse de antisemitismo. Es una broma mala, casi una broma muy cruel. No obstante, he de rechazar tajantemente la actitud de los más influyentes judíos de nuestro tiempo que, ciegos, se congratulan en apoyar la barbarie.

Es obvio que no estoy hablando de Woody Allen. Es obvio que no estoy hablando de los guionistas de Friends. Es obvio, ¡espero que sea obvio!, que estoy hablando de ciertos judíos, estadounidenses e israelitas, que están manejando a su antojo la política internacional de nuestros días.

Lo que está haciendo Israel en Líbano es CRIMINAL. Cualquier otro país del mundo, por hacer algo equivalente, se estaría enfrentando a las mayores sanciones por parte de las Naciones Unidas, o tal vez a una intervención militar de la OTAN. Israel está actuando libremente, impunemente.

Las Naciones Unidas, desde el mismo momento en que son controladas por cinco países (EEUU, Francia, Reino Unido, China y Rusia), son una falacia de dimensiones globales: Israel, "amiga" de EEUU, actuará siempre de forma libre. Corea del Norte, "amiga" de China, igual. Y así ad nauseam. Viva el derecho a veto.

Resumiendo: Mel, no te retractes. Si es lo que piensas, dilo. ¿Qué nos queda si no?
 
Comentario:
Totalmente en contra de Mel Gibson: es un nazi, como ya se demostró en algún episodio de los Simpsons. Totalmente a favor del sionismo: salvad al soldado Ryan, que lo han secuestrado, coño.
No