logotipo

img_google
Pentecostés (Yo acuso 2.0)
El blog en el que NO querrás aparecer
Acerca de
Sindicación
 
Un regalo sin envolver
Me lo dio ayer, en horas de trabajo, como si nada: toma, nene, disfrútalo, pareció decir con su sempiterna sonrisa de extranjero en su propia ciudad. Se llama Francisco, es informático, ha estado nominado al premio ignotus (más información en AEFCFT) y lo conocimos por casualidad hace ya un par de años.

Es un cd. El regalo, digo. Un Tdk, uno de esos que ha pagado canon (por supuesto). Un cd con la discografía casi completa de Lagartija Nick (excepto "Omega") y varios discos de Los Planetas y 091, ambos de sus respectivas primeras épocas. Son canciones que siempre quise tener en cd, y que por casualidad (las casualidades no existen, Victorcico, tontorrón) de repente llegan a mis manos. Hace dos meses mi minicadena trituró "Una semana en el motor de un autobús", de Jota y compañía, a modo de canto de cisne (de hecho ya hace una semana que ni siquiera sirve para escuchar el Carrusel Deportivo, snif). Ayer mi disco favorito de este grupo llegó de nuevo a mis manos, esta vez en un formato mucho más perdurable. Amén.

Son cosas que pasan, y deberían pasar más a menudo. Pequeños detalles que te alegran el día, la semana, el mes entero, yo qué sé. Otro informático, también llamado Francisco (aunque lo conocemos por "Fran"), me regaló hace unos cinco o seis años un libro de Philip K. Dick (creo recordar que "Valis"), precisamente un 14 de febrero. Estábamos sentados en una cafetería y, al confesarle que jamás había tenido un regalo "de san Valentín", el chaval se levantó, cruzó la calle y me compró el libro. Me quedé con un palmo de narices, emocionado (claro). Fue mi primer regalo 14-F y desde entonces Fran fue aún más hermano mayor para mí (desde entonces han pasado muchas cosas... incluso lloré en su boda).

También recuerdo un último hito, aún más absurdo. En julio de 2002, durante la quedada de cierta página web "de cuyo nombre no quiero... etcétera, etcétera", le comenté a un chico (Pablo, de A Coruña) que acababa de conocer que mis cómics favoritos habían sido, desde siempre, los de Mortadelo y Filemón. Allí estaba presente también Dani, mi amigo más antiguo (ya va para veinte años, que se dice pronto), y recordé que éste me había perdido un ejemplar de "Gatolandia 76" cuando éramos unos críos, dejándoselo en el mostrador de un bar del barrio. Un año y medio después Pablo volvió por Granada y me tendió un paquete: era un ejemplar del cómic que perdió Dani. Lo había visto a la venta en una tienda de segunda mano y se acordó de la anécdota, comprándolo en el acto.

La verdad es que no me merezco a algunos de mis amigos. Yo no soy lo que se dice muy detallista (de hecho soy todo lo contrario, bastante "dejado"). Pero muchos de ellos son maravillosos. Algún día os hablaré de Raquel, por cierto (no sé ni por donde empezar, la verdad).

Salud
 
Comentario:
¿Tú también eres de esos? Ay, somos mogollón (deberíamos fundar un partido político, o una asociación, o algo).
 
Comentario:
Bienvenido al club de los dejados ;)
No