Los buenos siempre ganan.
En un colegio de super-héroes se pueden aprender muchas cosas. Puedes llegar a creerte un super-héroe, pero...¿de verdad lo eres? Te entrenas para llegar a tener los superpoderes de tu maestro, varios días haciendo entrenamientos, luchando contra las otras escuelas de super-héroes, aliándote con otras para ganar, (y por supuesto, si eres de los míos, siempre ganas). Haciendo miles de juegos, descubriendo un mundo de diversión que nos saca de la rutina y nos convierte por unos días, en aprendices. Tienes tu capa, tus brazaletes, tu himno, tu grupo, tu camiseta, tu antifaz... aprendes a luchar contra el Malomalísimo y como en las películas, los buenos, siempre ganan.
Los buenos siempre ganan porque los super-héroes son de verdad. Pero ser un super-héroe no es cosa fácil. A un super-héroe jamás se le pasa un detalle, jamás pierde la sonrisa. Un super-héroe lucha contra el cansancio, el sueño y a veces, contra si mismo para sacar lo mejor que tiene dentro. A los super-héroes jamás hay que pedirles ayuda porque siempre están en el sitio indicado, para hacer algo grande, o simplemente para hablar un rato, para fumarse un cigarro o tomarse un café, para echarse una siesta o para cotillear un rato. Gracias por luchar cuando me tocaba a mi, gracias por recordarme que los super-héroes son de carne y hueso, que un super-héroe no sueña con ser salvado, sino con salvar a los demás.
Porque queda mucho tiempo para dar las gracias, seguir riendo, hablando, llorando, aprendiendo, compartiendo...gracias. Por mucho tiempo más.
Los buenos siempre ganan porque los super-héroes son de verdad. Pero ser un super-héroe no es cosa fácil. A un super-héroe jamás se le pasa un detalle, jamás pierde la sonrisa. Un super-héroe lucha contra el cansancio, el sueño y a veces, contra si mismo para sacar lo mejor que tiene dentro. A los super-héroes jamás hay que pedirles ayuda porque siempre están en el sitio indicado, para hacer algo grande, o simplemente para hablar un rato, para fumarse un cigarro o tomarse un café, para echarse una siesta o para cotillear un rato. Gracias por luchar cuando me tocaba a mi, gracias por recordarme que los super-héroes son de carne y hueso, que un super-héroe no sueña con ser salvado, sino con salvar a los demás.
Porque queda mucho tiempo para dar las gracias, seguir riendo, hablando, llorando, aprendiendo, compartiendo...gracias. Por mucho tiempo más.





