El homo oposithensis
Bueno, ya he pasado el primer trago. El resultado no ha sido todo lo bueno que esperaba, pero creo que no ha ido mal del todo, vamos que tengo posibilidades de haber pasado el primer examen. La parte teórica me salió bien, y lo de ayer, el práctico, creo que aceptable. Por la tarde me tocó ir a la apertura de sobres. Convocan a todo el mundo para que vaya y abra su sobre delante del tribunal y que lea el examen si quiere. en informática casi nadie lo lee, así que te toca estar a la hora de la convocatoria y esperar pacientemente hasta que llegue tu turno. Yo he tenido la gran suerte de ser el tercero por la cola en un tribunal de casi 50 personas, así que me pasé casi una hora y media tirado en un pasillo de un instituto sin aire acondicionado. Sabía que me iba a pasar eso, pero ¿quien se arriesga a llegar tarde y que haya una catástrofe (que explote el metro, ojalá, yo voy en coche) que haga que no se presenten los que tienes por delante y pierdas el turno? si eres un opositor estarás media hora antes incluso.
Es que la dureza de las oposiciones convierte a la gente en un poco distinta. Después de unos meses estudiando sin hacer otra cosa, o sin ganas después del trabajo, cualquier remota posibilidad de echar al trastre las oposiciones es descartada.
En serio, los opositores somos una especie distinta, un subgénero humano, el homo oposithensis. Esto no es sólo un examen, es una lucha por la supervivencia contra tus rivales, da lo mismo que lo hagas muy bien si otro lo hace mejor que tú, solo resisten los mas fuertes. Además desde la administración se ponen todas las trabas posibles porque contra menos gente haga el examen mas fácil será todo. Por eso te citan sabiendo que te va tocar pasarte mas de una hora con 35º y una humedad de casi el 100% miestras podrías estar aprovechando el tiempo, te hacen entregar miles de papeles absurdos o mantienen un temario desfasado que ya ni se estudia en las universidades.
Por eso, cuando has pasado una oposición te transformas. Cuando salen del examen los opositores empiezan a comerle la moral a sus enemigos, no es extraño escuchar algo así:
opositor1: ¿como te ha ido el examen?
opositor2: perfecto, lo he clavado
opositor1: si, pues a mi lo del acceso a ficheros no me ha salido del todo bien
opositor2: ¡bah! yo eso lo tengo superado, es que Ritchie me preguntó cual sería la mejor manera de acceder a ficheros cuando estaba diseñando el primer compilador de C
opositor1: ...pero el diseño de la base de datos me ha salido muy bien, el diagrama Entidad-Relación me ha quedado hasta bonito, he utilizado bolis de siete colores distintos...
opositor2: ¿Entidad-Relación? Esos está mas pasado que la mochila de Pocholo, ahora todas las empresas diseñan las bases de datos mediante forlayos, chavalote, si nunca has derivado un forlayo lo vas a tener crudo...
Pero la prueba definitiva de que eres un opositor es cuando empiezas a relacionar todo con las oposiciones. Si un sábado por la noche te viene una chica y te dice mi amiga tiene sed, ¿por qué no le invitas a una copa y miras a la amiga y es un cacho de hembra espectacular, pero tú sólo piensas en si te dara puntos para la fase de méritos. O cuando una amable viejecita te pregunta por el autobús para ir al cementerio a dejarle flores a su vecina Conchi y tú le contestas sin dudar: funciones y servicios en niveles de sesión, presentación y aplicación. Protocolos. Estándares, e incluso te enfadas porque no sepa que es el 66 es que empiezas a tener problemas.
Aunque lo realmente grave es que leas que el tamaño medio del pene de los españoles es de 13'58 centímetros y tu te alegres porque el tuyo mide Sistemas Operativos: gestión de archivos y dispositivos pero no porque sea mas grande que la media, sino porque llevas el tema bastante bien y además crees que esto es una señal, así que te pasas la noche antes del examen soñando en que te toque el tema-polla...
PD:Por cierto, a mi no me tocó el tema-polla, fue justo el anterior.
Es que la dureza de las oposiciones convierte a la gente en un poco distinta. Después de unos meses estudiando sin hacer otra cosa, o sin ganas después del trabajo, cualquier remota posibilidad de echar al trastre las oposiciones es descartada.
En serio, los opositores somos una especie distinta, un subgénero humano, el homo oposithensis. Esto no es sólo un examen, es una lucha por la supervivencia contra tus rivales, da lo mismo que lo hagas muy bien si otro lo hace mejor que tú, solo resisten los mas fuertes. Además desde la administración se ponen todas las trabas posibles porque contra menos gente haga el examen mas fácil será todo. Por eso te citan sabiendo que te va tocar pasarte mas de una hora con 35º y una humedad de casi el 100% miestras podrías estar aprovechando el tiempo, te hacen entregar miles de papeles absurdos o mantienen un temario desfasado que ya ni se estudia en las universidades.
Por eso, cuando has pasado una oposición te transformas. Cuando salen del examen los opositores empiezan a comerle la moral a sus enemigos, no es extraño escuchar algo así:
opositor1: ¿como te ha ido el examen?
opositor2: perfecto, lo he clavado
opositor1: si, pues a mi lo del acceso a ficheros no me ha salido del todo bien
opositor2: ¡bah! yo eso lo tengo superado, es que Ritchie me preguntó cual sería la mejor manera de acceder a ficheros cuando estaba diseñando el primer compilador de C
opositor1: ...pero el diseño de la base de datos me ha salido muy bien, el diagrama Entidad-Relación me ha quedado hasta bonito, he utilizado bolis de siete colores distintos...
opositor2: ¿Entidad-Relación? Esos está mas pasado que la mochila de Pocholo, ahora todas las empresas diseñan las bases de datos mediante forlayos, chavalote, si nunca has derivado un forlayo lo vas a tener crudo...
Pero la prueba definitiva de que eres un opositor es cuando empiezas a relacionar todo con las oposiciones. Si un sábado por la noche te viene una chica y te dice mi amiga tiene sed, ¿por qué no le invitas a una copa y miras a la amiga y es un cacho de hembra espectacular, pero tú sólo piensas en si te dara puntos para la fase de méritos. O cuando una amable viejecita te pregunta por el autobús para ir al cementerio a dejarle flores a su vecina Conchi y tú le contestas sin dudar: funciones y servicios en niveles de sesión, presentación y aplicación. Protocolos. Estándares, e incluso te enfadas porque no sepa que es el 66 es que empiezas a tener problemas.
Aunque lo realmente grave es que leas que el tamaño medio del pene de los españoles es de 13'58 centímetros y tu te alegres porque el tuyo mide Sistemas Operativos: gestión de archivos y dispositivos pero no porque sea mas grande que la media, sino porque llevas el tema bastante bien y además crees que esto es una señal, así que te pasas la noche antes del examen soñando en que te toque el tema-polla...
PD:Por cierto, a mi no me tocó el tema-polla, fue justo el anterior.
Aquí empieza todo
Buenos días a todos.
Mi historia es parecida a la de muchos jovenes. Desde pequeño te dicen que has de estudiar para ser un hombre de provecho. Tu estudias (bueno, yo no demasiado, pero aprobaba que es lo importante) y llega un momento en el que tomas la decisión
¿que quiero ser de mayor?
Aunque los 16 años no es la edad mas adecuada para tomar una decisión tan importante como esa, así funcionan las cosas. Yo lo tuve claro, quería ser informático. Así que dicho y hecho. A la universidad me fui, a pasar los mejores años de mi (por entonces) corta vida. Aunque no lo parezca el tiempo va pasando y llega un momento en que de tanto aprobar acabas la carrera. Ese es el momento en que por fin ves como tus metas se cumplen. Llega el día soñado en que después de varias entrevistas de trabajo consigues que alguien se fije en tí y te ofrezca un trabajo acorde con tu valía, estimulante y bien remunerado.
¿O no?
Lo malo es darte cuenta que has tenido la curiosa manía de acabar la carrera en el año 2001. Hace tiempo hubo dos fenómenos que coincidieron en el tiempo. El efecto 2000 y el boom de Internet. Juntos proporcionaron trabajo muy bien pagado a miles de informáticos, pero ambos se acabaron, a la vez, y de la misma manera que dieron trabajo, pusieron a muchos informáticos en la calle. Así que de repente te encuentras que apenas hay ofertas de trabajo, y las pocas que hay se las quedan gente con experiencia (experiencia que tu no tienes y que nunca conseguirás como sigas así) por unos sueldos míseros, en unas condiciones de semi-esclavitud que estás obligado a aceptar porque sino las aceptará otro y te quedarás sin trabajo.
Con el paso del tiempo y las entrevistas consigues un trabajo. No está bien pagado, el horario es malo, es un trabajo mecánico y monótono y las instalaciones son tercermundistas, pero bueno es tu trabajo y lo aceptas. Poco a poco te vas adaptando, te acostumbras al dinero y hasta quieres tener la sensación de conocer lo que son las vacaciones pagadas y sin tener que estudiar, cuando de repente, cinco minutos antes de acabar tu jornada laboral, te llama por teléfono el jefe supremo y te despide. Sin mas. No te da ningún motivo. Tú has hecho bien tu trabajo, pero eso no importa.
Después del shock te das cuenta que te han hecho un favor, que ese trabajo no te gustaba, que no te valoraban lo suficiente, pero ahora te encuentras otra vez en la calle. Eso si, decides que nunca mas volverás a pasar por lo mismo, y aquí está el problema:
¿ahora que haces?
Por suerte para mi, el destino tomó mi decisión. Un golpe de fortuna me proporcionó un nuevo trabajo: profesor de informática. Este nuevo trabajo me gusta, aunque siempre había dicho que no quería ser profesor (mi padre lo és y yo no soy como mi padre). Además pagan muy bien, así que lo tuve claro. Aquí está mi futuro. Pero necesitaba un poco mas de estabilidad, así que aproveché el tiempo libre que tenía (un punto a favor de mi nuevo trabajo) y empecés a prepararme las oposiciones de profesor de secundaria.
Oposiciones, una palabra mágica. Quien no se haya presentado a unas no sabe lo que implican. Muchas horas de estudio sin saber siquiera si te valdrán para algo. Horas que pasas en casa, cuando a ti te apetecería estar en cualquier otro sitio, mientras observas como la gente prospera y tu sigues debajo de un flexo.
Si a todo esto le añades un desengaño sentimental que te hace actuar como un autómata durante meses y por el que acabas fregando platos un par de meses en un lugar remoto de Irlanda del Norte, hace que te des cuenta que la vida no es ese cuento de color de rosa que pensabas cuando eras niño.
Pero la vida sigue, y ayer hice el primer examen de mi oposición. en principio salió bastante bien. Mañana tengo la parte práctica, examen de programación, bases de datos y redes.
¿que hago aquí escribiendo en vez de estar debajo de mi flexo?
Mi historia es parecida a la de muchos jovenes. Desde pequeño te dicen que has de estudiar para ser un hombre de provecho. Tu estudias (bueno, yo no demasiado, pero aprobaba que es lo importante) y llega un momento en el que tomas la decisión
¿que quiero ser de mayor?
Aunque los 16 años no es la edad mas adecuada para tomar una decisión tan importante como esa, así funcionan las cosas. Yo lo tuve claro, quería ser informático. Así que dicho y hecho. A la universidad me fui, a pasar los mejores años de mi (por entonces) corta vida. Aunque no lo parezca el tiempo va pasando y llega un momento en que de tanto aprobar acabas la carrera. Ese es el momento en que por fin ves como tus metas se cumplen. Llega el día soñado en que después de varias entrevistas de trabajo consigues que alguien se fije en tí y te ofrezca un trabajo acorde con tu valía, estimulante y bien remunerado.
¿O no?
Lo malo es darte cuenta que has tenido la curiosa manía de acabar la carrera en el año 2001. Hace tiempo hubo dos fenómenos que coincidieron en el tiempo. El efecto 2000 y el boom de Internet. Juntos proporcionaron trabajo muy bien pagado a miles de informáticos, pero ambos se acabaron, a la vez, y de la misma manera que dieron trabajo, pusieron a muchos informáticos en la calle. Así que de repente te encuentras que apenas hay ofertas de trabajo, y las pocas que hay se las quedan gente con experiencia (experiencia que tu no tienes y que nunca conseguirás como sigas así) por unos sueldos míseros, en unas condiciones de semi-esclavitud que estás obligado a aceptar porque sino las aceptará otro y te quedarás sin trabajo.
Con el paso del tiempo y las entrevistas consigues un trabajo. No está bien pagado, el horario es malo, es un trabajo mecánico y monótono y las instalaciones son tercermundistas, pero bueno es tu trabajo y lo aceptas. Poco a poco te vas adaptando, te acostumbras al dinero y hasta quieres tener la sensación de conocer lo que son las vacaciones pagadas y sin tener que estudiar, cuando de repente, cinco minutos antes de acabar tu jornada laboral, te llama por teléfono el jefe supremo y te despide. Sin mas. No te da ningún motivo. Tú has hecho bien tu trabajo, pero eso no importa.
Después del shock te das cuenta que te han hecho un favor, que ese trabajo no te gustaba, que no te valoraban lo suficiente, pero ahora te encuentras otra vez en la calle. Eso si, decides que nunca mas volverás a pasar por lo mismo, y aquí está el problema:
¿ahora que haces?
Por suerte para mi, el destino tomó mi decisión. Un golpe de fortuna me proporcionó un nuevo trabajo: profesor de informática. Este nuevo trabajo me gusta, aunque siempre había dicho que no quería ser profesor (mi padre lo és y yo no soy como mi padre). Además pagan muy bien, así que lo tuve claro. Aquí está mi futuro. Pero necesitaba un poco mas de estabilidad, así que aproveché el tiempo libre que tenía (un punto a favor de mi nuevo trabajo) y empecés a prepararme las oposiciones de profesor de secundaria.
Oposiciones, una palabra mágica. Quien no se haya presentado a unas no sabe lo que implican. Muchas horas de estudio sin saber siquiera si te valdrán para algo. Horas que pasas en casa, cuando a ti te apetecería estar en cualquier otro sitio, mientras observas como la gente prospera y tu sigues debajo de un flexo.
Si a todo esto le añades un desengaño sentimental que te hace actuar como un autómata durante meses y por el que acabas fregando platos un par de meses en un lugar remoto de Irlanda del Norte, hace que te des cuenta que la vida no es ese cuento de color de rosa que pensabas cuando eras niño.
Pero la vida sigue, y ayer hice el primer examen de mi oposición. en principio salió bastante bien. Mañana tengo la parte práctica, examen de programación, bases de datos y redes.
¿que hago aquí escribiendo en vez de estar debajo de mi flexo?