Blogs.ya.com Quitar publicidad
Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Disfrutando de las vacaciones...
Estos cinco días sin oír el despertador valen su peso en oro. Vale que casi seguro que voy a tener dos meses de vacaciones y que al final me acabaré cansando , pero...¡se esta tan agustito!

El fin de semana fue bastante bien, pero pudo estar mejor. Resulta que el sábado me llamó Laurana porque Amelié (la francesita que vive en Valencia) iba a organizar una cena. Por desgracia no pude ir ya que al día siguiente me tenía que ir al pueblo a currar. Por la noche volví a Valencia e intenté quedar con mi eslava favorita, pero resulta que tenía que trabajar por la noche, así que quedamos el domingo por la tarde.

Al final quedé con Rizos a hacer lo que ya hacía tiempo que no hacíamos, salir de caza. Lo malo, es que en invierno, con el frío las piezas se protegen mas y no hubo manera de hacer nada. Por cierto, Rizos sigue avanzando en su relación. Siguen quedando sólo para follar, pero ahora en vez de hacerlo en el coche se van a albergues de mala muerte, ¿os he dicho alguna vez que es mi ídolo?

Así que llegó el domingo por la tarde y quedé con mi bebedora de vodka particular. La verdad es que estuvo entretenido. Nos pasamos unas cuantas horas hablando sin parar, cada vez me va cayendo mejor. Además yo tengo unos cuantos puntos a favor para caerles bien a los eslavos. Se decir palabras fundamentales en sus idiomas: cerveza es piwo en polaco, checo, eslovaco y bielorruso piwa en eslovenoy no me extrañaría que en algún otro mas kurwa es puta con ligeras variaciones de sonido en otros seis o siete idiomas. Me gusta el vodka y si me como un pepino agridulce después mucho mejor. Además me gustan las películas de Emir Kusturica y sobre todo la música deGoran Bregovic que ha hecho las bandas sonoras de la mayoría de esas películas con la No smoking Orchestra. Incluso he estado en un concierto de esta gente y me lo pasé de maravilla (os lo recomiendo, de verdad, es my divertido). Con esto y cuatro cosas mas que pueda contar de aquella época en que viví rodeado de eslavos ya está solucionado todo el problema.

El domingo no pasó nada especial (vamos que no me lié con ella), pero cuando llegué a casa tenía un correo electrónico de Laurana en el que se disculpaba por haberse despedido rápido ya que no quería pegarme el constipado (sic) y en el que decía que me adoraba. Lo último supongo que será un fallo con el lenguaje, pero lo primero creo que no acepta mucha interpretación ¿o si? A lo mejor mi sucia y pervertida mente sólo busca una cosa en todo lo que me rodea. Puede ser, pero creo que esta vez acierta pensando mal.

Mañana lo sabremos. Amelie vuelve a organizar una cena mañana y a esta si que voy. Supongo que cuando aparezca con una botella de vino y algun plato cocinado por mi se derretirá en mis manos. Y si no pues para eso está el vino, esperaré a que se lo beba y entonces actuaré...
 
¡Vacaciones!
Hoy, por fin, después de estar mas de tres semanas despertándome pronto para ir a trabajar me he quedado parado. Como mi situación personal no me exige tener un sueldo fijo, no me importa pasarme unas semanas sin trabajar, es mas, lo agradezco.

En mi carrera laboral (que empieza a ser relativamente importante) habré trabajado en mas de 15 sitios. Esto me ha dado la posibilidad de conocer diferentes lugares, pero nunca había trabajado en un sitio como este. La academia para la que he impartido los cursos alquiló un local en pleno centro de Valencia, muy cerca del mercado de Colón .Para los que no la conozcan es una zona muy cara, de las mas pijasEste bicho está en la fachada de toda la ciudad. Lo bueno es que no he estado en un oscuro y frío edificio de oficinas. El local donde he impartido clase estaba situado en un precioso edificio modernista de principios del siglo XX. De entre todos los estilos arquitéctonicos mi favorito sin duda es este. Me encanta la imaginación de la decoración de estos edificios. Este en concreto es conocido como el edificio de los dragones debido a que la fachada tiene varias esculturas de estos animales. Es relativamente conocido, o al menos yo ya me había fijado en él, pero seguro que hay miles de personas que pasan todos los días junto a él y ni se han dignado a mirarlo. Pero no es solamente la fachada; el edificio tiene un patio interior cuanto menos acogedor, en el que se logra una sensación de tranquilidad extraña si piensas que apenas a 20 metros hay cientos de coches atascados haciendo sonar el claxon. Además también hay un par de lámparas forjadas en hierro realmente espectaculares... ¡yo quiero vivir allí!

No se si es que yo tengo imán para los trabajos diferentes, pero desde luego a lo largo de los últimos años he ido acumulando mas de uno de ellos. Dejando aparte los trabajos temporales que acepté para sacar dinero ( he remachado todas las cajas registradoras de un carrefúl, he tirado cables de teléfono en el circuito de Cheste o he hecho de camarero en un supermercado) mi último trabajo como programador no tuvo desperdicio. Ese magnífico trabajo fue tan especial que hizo que reorientara toda mi vida laboral.El primer signo de que ese no iba a ser un trabajo normal fue que tuve que coger el monitor delante del cual me iba a pasar ocho horas al día (en el mejor de los casos) del suelo de un oscuro almacén El patio interior donde lo habían dejado para tirarlo en cuanto alguien tuviera ganas. Ni que decir tiene que la pantalla parecía que se hubiera tomado cuatro cafés de lo que se movía. También son destacables las peripecias que teníamos que hacer para poder ir al baño. Aquella no era una empresa informática, así que nos repartieron en dos oficinas. En la mas grande estaba todo el mundo, menos el otro informático y yo. Si ya de por si, cuando estás programando se habla poco imaginaos cuando sólo puedes hablar con una persona y encima esta no es demasiado habladora (la otra persona, no yo), los lunes eran apasionantes, nos pasábamos un par de minutos contándonos lo que habíamos hecho el fin de semana. Además dio la casualidad que se estropeó el baño y como mostraban tanto interés por nosotros les costó sólo dos meses repararlo. Por eso, cada vez que teníamos que utilizarlo teníamos que cruzarnos todo el pasillo, llamar a la puerta, esperar que nos abrieran y decir que veníamos a mear, un espectáculo. La sensación de tener a alguien que sabe perfectamente cuantas veces meas al día es indescriptible, os lo puedo asegurar. Pero eso no es todo; como eramos seres inferiores (informáticos) teníamos un horario bastante peor que el resto de la gente, por lo que los miércoles y viernes por la tarde nos quedábamos solos en el trabajo. No nos importaba quedarnos solos (bueno sí, porque eso significaba que trabajábamos mas horas que el resto de trabajadores), pero es que también nos quedábamos sin baño, así que si nos entraba un apretoncillo (a mi me entran muchos, soy bastante mujer en algunos aspectos ) nos teníamos que bajar a un bar ¿no les habría salido mas barato arreglar el puto baño? Lo mejor fue la caradura del Cenutrio (era como llamaba cariñosamente a mi jefe) cuando nos dijo después de varias semanas de quejas que nos olvidáramos del baño, que no era ningún inconveniente...

Pero desde luego para trabajos raros los que he tenido como profesor. Bueno, a lo mejor no es tan raro como yo me pienso. Seguro que cualquier profesor de informática que se precie puede decir que ha dado clases de Windows 95 en ordenadores que tenían instalado Windows 3.11 o clases de internet sin tener conexión de internet. O que ha dado clase en lugares tales como iglesias, locales de comisiones obreras (y era la misma academia), casales falleros, bares o locales de ensayo de bandas municipales. Esto último no parece tan malo hasta que un día un alumno por hacer la gracia se pone a darle golpes al gong armando un escándalo impresionante. Pero lo mejor es cuando le dices a ese alumno que deje de molestar y que se calle, que no para de hablar. Entonces él, como si fuera la cosa mas normal del mundo te dice que habla mucho aquí porque en su trabajo hay mucha gente pero que nadie dice nada. En ese momento todo el mundo empieza a revolcarse de la risa. Yo no le encontré la gracia hasta que me confesaron que trabajaba de enterrador.

Por suerte todo esto ya no me afecta, he decidido que voy a ser funcionario y algún día lo lograré. Y si muero en el intento puedo confiar en que la persona que me entierre sepa manejar un ordenador...
 
¡Esto es el paraíso!
Eso es lo que pensé el sábado a la una y media de la mañana cuando entré en un piso situado al lado de la mezquita de Valencia. En ese momento había, incluyendome a mí, ocho personas en la casa, todas mujeres, menos yo. Eran cuatro francesas francamente morbosas, además de una argentina y una maña de muy buen ver. Bueno, y también estaba Laurana mi amiga bielorrusa con sus ojazos verdes.

De entre las siete las que destacaba sin duda era una francesita. Es de las chicas mas increibles que he visto nunca, en serio. Una preciosidad tanto por los rasgos de su cara, como por el color de su pelo (y eso que yo no soy muy de rubias, pero lo tiene tan brillante que te deslumbra, y no exagero) pero sobre todo por su sonrisa. Yo no se si es que ella es así o es que yo le caí especialmente bien, pero la manera de hablarme que tenía, como se me acercaba y como se reía con cualquier cosa que decía me dejaron embobado ¡yo quiero una así para mí!

Supongo que ahora mismo debéis de estar un poco extrañados porque todo esto ha aparecido de repente en este weblog, asi que empezaré a explicarlo poco a poco.

Hace unas semanas, no se el motivo, me dio por apuntarme a una página de estas de contactos y amistad por internet. No se porque lo hice ya que no lo había pensado hasta ese momento, pero vi un banner y me dio por pulsar. Desde entonces he contactado con un par de chicas (hubieran sido mas, pero como no me da la gana pagar 20 euros al mes, el contacto es un poco mas difícil), pero sobre todo he hablado bastante con una bielorrusa . No os asustéis, no estoy hablando de una oscura página de contactos en las que bellas señoritas del este muestren sus encantos para cautivar a ingenuos españoles en busca de unos papeles de residencia. Ella está viviendo en Valencia desde hace mas de un año, así que en principio no debo temer nada por eso.

Pues bien, quedamos el sábado por la tarde. Yo no estaba nervioso, pero si que era una situación un tanto extraña. Por suerte todo salió mas o menos bien. Es una chica bastante simpática, aunque un poco rara, eso sí. Como la cosa se fue alargando me dijo que si quería ir a cenar a su casa, evidentemente acepté, aunque me imaginaba que no iba a pasar nada. Una vez allí, no pasó nada íntimo, y estuvimos hablando bastante rato de una manera animada.

Conforme avanzó la noche me dijo que tenía una amiga francesa que vivía en Valencia que había recibido la visita de tres compatriotas amigas suyas que vivían en Madrid, y que si quería podíamos ir su casa a estar un rato con ellas. Como es normal acepté, para no quedar mal y porque también me apetecía ir allí a ver si podía establecer mas contactos. Allí, tras el shock inicial de sentirme rodeado de mujeres todo fue bastante divertido. Al final acabamos bebiendo, fumando y con los típicos juegos de campamentos, riodevanos, jugamos al psicólogo :-), por lo que las conversaciones fueron subiendo de tono.

Como os he dicho estuve muy bien con todas, pero sobre todo con la francesita esa tan mona y simpática ¡aissss! De la manera que me hablaba me pareció intuír que hubiera podido llegar a pasar algo, pero claro, yo había llegado con Laurana y no era cuestión de lanzarme a degüello. Además ella se volvía a Madrid al día siguiente y yo no podía quedar ya que ayer fue el bautizo de mi sobrino y estuve todo el día ocupado.

Como tenía que despertarme pronto ( a las 11 mi casa estaba llena de primas, primos y tios) un poco antes de las cinco Laurana y yo decidimos volver a casa. A esas horas no hay metro por lo que ella me dijo que si quería me podía quedar en su casa a dormir, pero dejó claro que tenía dos colchones. Así que le dije que no porque estaba bastante cansado y no me apetecía dormir un par de horas y despertarme después para volver a casa. Además me tenía que quitar las lentillas y luego no me las podía volver a poner, por lo que tendría que haber cogido el metro a ciegas (por desgracia soy muy miope) y no me quería arriesgar a despertarme a 10 km de casa a las 8 de la mañana (tampoco sería la primera vez que me pasa). Así que nos despedimos de una manera un poco precipitada (justo en ese momento pasó un taxi libre que a esas horas es una auténtica suerte) y quedamos en volver a vernos.

Ayer por la noche volvimos a hablar y si no pasa nada quedaremos la semana que viene y no antes porque a mi no me viene demasiado bien, no se que me pasa pero parece que tengo un imán para las mujeres eslavas

Como os he dicho, ayer fue el bautizo de mi sobrino. El día no estuvo mal, siempre es divertido reunirse con la familia y mas si hay alcohol por el medio. No se vosotros, pero yo llevo unos años que aunque a mis primas no las veo tanto como antes cada vez que nos juntamos me lo paso mucho mejor. Yo ceo que es que da mucho mas juego hablar y hacer bromas sobre amoríos que sobre juguetes. El caso es que en las comidas oficiales, entre el vino, el cava del brindis, el café (siempre tocado) y la copa, no acabé borracho pero si muy contento. Y si a eso se junta que venía de dormir menos de cinco horas hizo que estuviera reventado por la noche. Así que por mucho que haya dormido las ocho horas de rigor, esta mañana me caía de sueño en el trabajo. Por suerte ya voy conociendo a mis alumnos y se que tienen menos ganas de dar clase que yo.

Así que aquí estoy ahora, pasando el rato que debería gastar preparando la clase de mañana, deseando que llegue cuanto antes el viernes para que se acabe el trabajo y preguntándome si Laurana querrá algo mas la próxima vez que me vea.

¿Que creéis vosotros?

PD: Antes he dicho que la bielorrusa era rara, pero tal vez he exagerado, no se, ¿vosotros alguna vez os habéis ido a leer El jueves al baño cuando estáis preparando la cena a un invitado al que acabas de conocer? A lo mejor es una nueva costumbre que yo no entiendo por estar tanto tiempo fuera del mercado...

PD2: En el bautizo me dio por hacer una porra sobre quien sería el próximo miembro de la familia en tener un hijo. Por suerte ganó mi hermano por goleada, pero hubo tres personas que votaron por mi. Incluso uno de ellos se piensa que seré padre el verano que viene ¡tengo que ponerme las pilas!

 
Blog catódico
Es curioso como la vida hace que se acumulen los acontecimientos relacionados. ¿No os ha pasado nunca que estais pensando en un amigo al cual hace tiempo que no veis y que un día después te lo encuentras en la calle? Hay gente que dice que este tipo de cosas se deben a que el destino así lo quiere por lo que estamos predestinados a que pase eso, sin poder hacer nada para evitarlo. Es lo que en filosofía se conoce como determinismo. Esta manera de pensar reduce a los seres humanos al nivel de simples títeres en manos de un ser superior (se llame Dios, Alá o Príapo) que es quien determina nuestra existencia.

El otro punto de vista es el de los científicos. Ellos sostienen que esto no son mas que casualidades. Sí, es raro que coincidan esas dos cosas en un corto espacio de tiempo, pero no es mas que una posibilidad, y como posibilidad sólo es cuestión de tiempo que suceda. Si nos ponemos a reflexionar, seguro que miles de veces hemos pensado en un amigo y después no lo hemos visto. Pero claro, el cerebro tiende a almacenar sólo la información relevante.

Siguiendo esta argumentación existe una curiosa teoría, la de los infinitos monos. Según dicho teorema si ponemos a un grupo de monos con una máquina de escribir para cada uno de ellos es sólo cuestión de tiempo obtener una obra maestra de la literatura. Este es un ejemplo llevado al límite ya que el periodo de tiempo necesario para lograrlo puede ser infinito; aunque también es verdad que si tenemos suficiente suerte podemos lograrlo en unos minutos (si alguien lo consigue le aconsejo que juegue a la lotería, sin duda es su día de suerte).

¿A que viene todo esto? Pues muy sencillo, llevo unos días en los cuales parece que la tele me persigue. Empezó el sábado por la noche. Ese día salimos el Rizos y yo por el Carmen. La noche ya estaba avanzada, y entramos a un sitio un tanto oscuro que por lo que se ve está de moda. Allí nos encontramos a un par de actrices de un programa de Canal 9. Es un programa de humor que tiene bastante éxito (creo que están en un 25% de audiencia, por verlo lo ven hasta en Murcia ¿no acho?). El programa lo realiza una compañía de teatro de bastante éxito, pero claro, hasta que no han salido por la tele seguro que casi nadie las reconocía y allí estaban, firmando autógrafos. No son chicas espectaculares pero una de ellas tiene un favorcillo. Pero tampoco es la primera vez que me pasa. En ese mismo local hará cosa de un par de años me encontré al que por aquel entonces era un reportero vestido de negro en un conocido programa de televisión y que ahora se pasa el tiempo delante de una máquina de café. Evidentemente ni unas ni el otro me hicieron el mas mínimo caso.

Pero ahí no queda todo. Esta mañana, cuando hemos hecho el descanso en el trabajo para almorzar he bajado a la calle y me han parado dos periodistas de una televisión local para hacerme unas cuestiones. Ni me he dado cuenta de que televisión era, y casi que mejor. Me han hecho las preguntas a sopetón y apenas he sido capaz de contestar un par de frases hechas de manera inconexa y algún que otro balbuceo sin sentido. Y no es que me haya puesto nervioso; al fin y al cabo yo no tengo la mas mínima vergüenza. Trabajar de profesor te ayuda a ser capaz de mantener un discurso mas o menos coherente delante de un grupo de personas. Bueno y tampoco es la primera vez que salgo en la tele que hace unos años participé en un concurso conducido por un presentador andaluz que mas tarde acabó de robinsón en el amazonas. Pero el caso es que me he quedado en blanco y no he sabido que decir, seguro que no sube la audiencia con mi entrevista.

La mañana ha transcurrido con normalidad y me he vuelto a casa a comer. Me he sentado a comer y de poco escupo la primera cucharada de comida. No es que estuviera mala (mi mami cocina muy bien) es que el Rizos estaba en la tele, le estaban haciendo una entrevista en Canal 9. Si yo estaba contento porque me había entrevistado una tele local él estaba en la televisión autónomica ¡será envidioso!

No creo que esto sea mas que una casualidad, aunque si Dios decide guiar mi vida para convertirme en una estrella mediática, no me negaría, que a todos nos gusta eso de no trabajar y cobrar por vender la exclusiva. Eso sí, si la manera que tengo de saltar a la fama es haciendo un montaje con Marujita Díaz prefiero seguir en el anonimato.
 
El tatuaje (2)
Sólo escribo esto para comunicaros que ya se me ha curado dle todo y como lo prometí pongo una foto aquí:


¡Mi tatuaje!

¿Que os parece? para mi que ha quedado bastante bien.
 
El invierno ya llegó

Vale, no podía durar mucho mas. No era normal que nos pasáramos el día seis de noviembre en camiseta de manga corta y que incluso nos pusiéramos morenos y que casi me quemara la cara ya ni te cuento, pero ¿no podía haber llegado mas poco a poco el frío?

Aquí en Valencia llevamos unos días con una gota fría encima. a estas situaciones estamos acostumbrados. Aquí llueve poco, pero cuando lo hace es con ganas. Por suerte esta lloviendo en coneiximent así que las inundaciones no han sido muy importantes. Por suerte hace una semana el ayuntamiento de mi querida localidad tuvo la gran idea de hacer caso a la petición de esta mi comunidad y elevó un poco el dintal (se que es una palabra valenciana, pero no se como se dice en castellano, es la entrada de la casa, vamos, lo que hay debajo de la puerta) que se había quedado al mismo nivel que la calle después del útlimo asfaltado que hicieron en abril. Como desde las obras no había llovido no sabíamos si podía suponer un problema, hasta que hace un mes cayeron cuatro gotas y la entrada de la casa se inundó con cuatro dedos de agua. Por suerte, como digo la han subido y parece que estemos aguantando bien las lluvias.

No se a vosotros, pero a mi el invierno no me gusta nada. Conozco gente que le gusta el frío y la lluvia, pero vamos según mi opinión están para meterlos en un manicomio. No llego a comprender que placer pueden sacar de despertarse a las siete de la mañana con la habitación oscura y un frío que hace que sea mas duro todavía salir de la cama. Ni porque prefieren pasarse las tardes en casa calentitos en vez de disfrutar de las vistas que una playa nudista te ofrece (vale, reconozco que cuando he tenido hembra las largas tardes de invierno se me hacían mas cortas). Pero no penséis que sólo en mi sucia mente la que me impulsa hacia el verano ¿acaso no es mucho mas cómodo ponerse una camiseta de manga corta y listo? No me gusta ir con miles de capas de ropa; ni tener que llevarme encima la cazadora; ni tener que estar pensando si ya hace bastante frío para coger los jerseys gordos o con los finos se puede aguantar todavía. Pero sobre todo ¡no me gusta sacar ropa de la parte de arriba del armario! Creo que es la actividad que mas odio en este mundo y como soy el mas alto de mi casa siempre me toca encaramarme a una silla y meter medio cuerpo en el armario para emepzar a sacar esos jerséys que hace un año que no te pones y que por mucho que lo intente tu madre poniendo bolitas de alcanfor siempre huelen a viejos.

Que esa es otra. La llegada del frío te hace darte cuenta que ha pasado otro verano. Y eso en mi caso significa que soy un año mas mayor y que este verano he vuelto a no comerme nada (bueno, este año aunque sea poco si que he triunfado entre el sector femenino). Y te viene un periodo de bajón, porque te entra la pereza y vas dejando de asistir a las actividades que cogiste con tanta ilusión cuando volviste del verano (sí, lo reconozco, hace como tres semanas que no parazco por las clases de funky y chi-kung, pero tengo algo de excusa, entre el trabajo, el puente y que estoy constipado casi que no ha sido culpa mía). Y en el fondo te sientes mal porque ves que tienes tiempo para hacer algo y te lo pasas en casa sentadito al calor del hogar sin hacer nada de provecho, pero es que como hace frío a ver quien es el guapo que sale a la calle...
 
¿Hay vida después de Cheste?
Por desgracia si. Después de un fin de semana intenso el lunes vino lo peor, volver a la dura realidad, es decir, al trabajo. Por suerte me cancelaron el curso que tenía que dar por la tarde y esta semana sólo voy a impartir siete horas de clase al día.

Se puede decir que el fin de semana ha estado bastante bien, tan bien que se me hizo corto. Al final a la quedada se apuntaron Jenny, Iratxe, la Seño y los valencianos (la Navajera y el Nieto). La cosa empezó el viernes a media tarde. a esa hora llegaba Iratxe y se puede decir que desde ese momento en todo el fin de semana no estuve mas de media hora seguida sin hacer nada. Después de dar una vuelta por el centro, nos separamos. El resto de la gente se fue a casa de la Navajera a preparar la cena y yo me fui a ponerme guapa y a recoger a Jenny del aeropuerto.

La cena estuvo bastante bien. A pesar que somos gente muy diferente y de distintos sitios nos llevamos muy bien, lo que hace que apenas se note que hace tres meses ya que se acabó el campo de trabajo y que con algunos hace tiempo que ni hablamos. Yo tenía un poco de recelo porque no sabía que iba a pasar cuando nos viéramos la Seño y yo, ya que era la primera vez que nos encontrábamos después de lo que pasó este verano, pero la cosa ha salido bastante bien. Evidentemente no ha pasado nada mas (ni yo quiero y supongo que ella tampoco) pero nos hemos comportado como antes de aquella noche, así que por esa parte muy bien. Además me di cuenta que el cerebro femenino y el masculino no funcionan igual. Había una botella de orujo de hierbas. Bebimos un poco y a nadie le gustó, pero una chica tuvo la ocurrencia de decir "el licor no está bueno, pero la botella es bonita", frase que fue confirmada por el resto del sector femenino simultaneamente, mientras los hombres seguíamos pegándonos con el licor que teníamos en el vaso.

Después de la cena como estábamos rodeados de nenazas nos fuimos solos Jenny y yo de fiesta. Fue muy divertido, aunque un poco raro. Estuvimos hablando todo el rato y como la gente se imaginaba que estábamos juntos no tuvimos que impedir que el otro ligara, como nos habíamos advertido mutuamente; creo que es la primera vez en mi vida que salgo de fiesta solo con una chica (sin que pase nada después) y el resultado es positivo ¿quien decía que hombres y mujeres no pueden ser amigos?

Al día siguiente madrugamos un poco y nos fuimos al circuito de Cheste a ver los entrenamientos. Teníamos entrada de pelousse, esto para quien no lo sepa es en medio de la montaña. El circuito tiene gradas para unas 70.000 personas (creo) y el resto de la gente que queda hasta los 125.000 que nos metimos el domingo se va a la montaña que hay detrás de la recta de contrameta. Impresiona un poco la primera vez que llegas y ves a la gente sentada con sillas de cámping en medio de los matojos, pero una vez te acostumbras lo encuentras hasta mas divertido que en las gradas. A pesar de estar bastante lejos de la pista se siente la emoción de las carreras porque las máquinas de MotoGP hacen ruido de verdad, tanto que casi ni se puede hablar. Así que los entrenamientos muy divertidos, sobre todo cuando Valentino Rossi se cayó, que fue justo en el momento en que su fan número uno (Jenny) nos hizo que lo miráramos. Él no se hizo nada, peo la moto salió volando y saltó una valla de mas de dos metros de alto.

Por la tarde nos dimos unas vueltas por la Ciudad de las Artes y las Ciencias (no hay que olvidar que estábamos de turismo) y después nos fuimos a cenar a la playa. Estos días ha hecho muy buen tiempo; yo me he puesto hasta moreno del sol que nos ha dado en el circuito y Jenny se ha quedado como un paso de cebra de estos elevados, a rayas rojas y blancas. Pero por la noche han bajado mucho las temperaturas, así que creo que éramos las únicas personas a las que se les ocurrió hacer un picnic en la arena de la playa a las doce de la noche de un día de noviembre. Fue curioso, aunque pasamos demasiado frío Por eso y porque al día siguiente había que despertarse muy pronto nos fuimos para casa.

El domingo a las ocho de la mañana ya enfilábamos el camino hacia el circuito. Por suerte no cogimos atasco y pudimos aparcar sin problemas y ocupar un trozo de montaña en el que se vieran bien las carreras, eso sí, al lado de un grupo de pijos con jerséys caros pero horribles. Las carreras estuvieron entretenidas, sobre todo la primera aunque fue una pena que Gadea se fuera al suelo cuando iba líder y la última. Lo malo es que Sete abandonó demasiado pronto por una avería mecánica y no nos pudimos reír de él cuando se cayera.

Después de las carreras salimos enseguida aunque la guardia civil se empeñó en que diéramos una vuelta de mas de 20 kilómetros para volver e hicimos la visita de rigor a Alboraya a tomar una horchata con fartons. Mas tarde nos fuimos al centro a pasar el rato hasta que saliera el autobús de Iratxe. Por suerte y como lo de vernos se va convertiendo en algo normal (ya estamos planeando el próximo reencuentro, Toledo nos espera) la despedida no fue triste. Una vez solos Jenny y yo, volvimos a casa casi quince horas después de salir de ella y nos fuimos a dormir, que al día siguiente a las seis teníamos que estar en el aeropuerto y Jenny tenía un examen, para el que,las cosas como son, no ha estudiado demasiado.

Después del aeropuerto volví a casa y me acosté, que tampoco era cuestión de estar despierto a las siete de la mañana siendo que tenía que trabajar después. Lo malo de esto es que me he despertado y me he vestido dos veces en tres horas con el frío que hacía, que con el que pasé el sábado por la noche ha hecho que tenga las cuerdas vocales en carne viva, así que las horas de clase se me hacen bastante largas y dolorosas,. Por suerte son pocos alumnos y no tengo que gritar demasiado.

Espero estar mejor el viernes.

PD:Como la gente se rajó el sábado por la noche, ahora mismo hay dos botellas de txakolí en mi casa, ummmm, vino...
PD2:Que se vaya preparando la gente del norte, que en enero me voy para allí y espero que haya fiesta.
 
De tubos, cilindros y carburadores
Por si no lo sabéis este sábado se celebra el gran premio de motociclismo de Cheste. Y por si n os lo he dicho voy a ir a verlo, acompañado. Se va a venir Jenny y también el Nieto se ha apuntado, además, aunque no tenga entradas, Iratxe también se viene a pasar el fin de semana a Valencia. A mi me gustan las motos desde hace mucho, pero todavía no había ido nunca, la verdad es que ya tenía ganas.

Aquí en Valencia hay mucha afición por las motos. No sólo es cuestión de clima, la gente lo vive de verdad. Es muy típico que el niñato maquinero se deje la pasta que gana poniendo tornillos en la fábrica en un pepino de como mínimo 600 centímetros cúbicos. Yo no llegué a tanto, pero si que me he pasado seis o siete años de mi vida con una moto, bueno, motico como dicen en el pueblo de mis padres, dónde me inicié en el mundo del motor. Si en Valencia capital hay afición a las motos en los pueblos no os lo podéis imaginar. Al ser pueblos pequeños no hay transporte público así que si te quieres mover de uno a otro no te queda mas remedio que ir andando (la de kilómetros que me he hecho a pata para ir a las fiestas), en bici (es mas cómodo que andar, pero volver a las tantas de la madrugada medio borracho pedaleando es un peligro) o a dedo (eso no lo he hecho nunca, no por miedo sino porque solíamos ser bastante gente y no cabíamos en un coche). Eso te pasa hasta que la mitad de los amigos cumplen 16 años.

A esa edad en mi época te daban (literalmente) la licencia de ciclomotor. Esta licencia te permitía pilotar una máquina con la increíble cilindrada de 49 centímetros cúbicos, vamos, un poco mas grande que un mechero. En esos aparatos estaba prohibido subirse dos personas, es mas, en algunos modelos era hasta peligroso (en los vespinos) , pero todo el mundo subía a alguien de paquete así que con 16 años, en general la pandilla estaba motorizada, lo que te daba la libertad de hacer lo que quisieras.

La primera moto que cogí fue la Derbi Variant de mi hermana. Fuí bastantes de paquete (mi hermano tiene un año mas que yo) y alguna que otra vez la cogí aunque no tenía carnet ya que aún no había cumplido los 16 años. Pero ese mismo verano gripamos la moto. Como la pobre ya estaba bastante vieja, mi abuela (¡gracias yaya!) decidió regalarnos una moto nueva. Así que de la noche a la mañana pasamos a ser los afortunados propietarios de una Suzuki DR-Big 50. Esto ya era mas moto; seguía teniendo los mismo 49cc, pero venía con cambio de marchas (4 tenía), que te permitían moverte con mas soltura en unos pueblos que están en medio de la montaña y con unas ruedas de tacos con las que podías meterte por cualquier camino de tierra por muy mal que estuviera.

Porque esa era otra.Entre que era mas divertido ir por caminos de tierra y que normalmente íbamos dos en cada moto (hay que recordar que entonces eso era ilegal), muchas veces sin casco, y que nuestras motos estaban muy lejos de cumplir todas las normas, siempre que podíamos evitábamos meternos por carreteras principales, así que llegamos a aprendernos casi todos los caminos de la comarca. Es mas, si decidíamos ir a las fiestas de un pueblo en el que no habíamos estado nunca, nos pasábamos unos días investigando hasta encontrar la ruta menos peligrosa. Menos peligro de cruzarse con la policía, que peligro de caerse solía haber mucho mas. No tuvimos ningún accidente serio, pero mas de una vez nos fuimos al suelo con las consiguientes magulladuras. Eso por no hablar de cuando la moto decidía que ya había tenido bastante y no quería continuar el viaje. De todas las veces que se nos estropearon las motos, sin duda la mas dura fue una vez que volvíamos a casa por la vía minera. Ahora es una vía verde, y la han acondicionado, pero en nuestra época era el antiguo trazado de un ferrocarril que llevaba decadas en estado de total abandono. Pues en ese caminucho, la rueda trasera de nuestra querida moto tuvo la ocurrencia de reventar, así que nos encontramos a 6 kilómetros de casa, en un camino en el que no podían entrar los coches, empujando una moto con una rueda hecha polvo hasta encontrar una salida. Una vez lo logramos un amigo (por suerte no íbamos sólos) se fue a avisar a mi padre (en aquella época no existían los móviles) para que viniera a recogernos. Me parece que pasaron un par de horas desde el reventón hasta que llegamos a casa. También me acuerdo cuando en pleno Primado Reig (una avenida de cuatro carriles de las de mas tráfico de toda Valencia) se me soltó el tubo de escape. No se cayó porque lo sujetaba una parte del carenado, pero me tocó hacer 6 kilómetros a escape libre. Pero libre del de verdad, no del que se quejan los abuelos. Entre el ruido y la vibración que producía la moto pasar de 40 kilómetros por hora era una auténtica tortura, por no hablar que todo el mundo se te quedaba mirando. O aquella vez que se me rompió la empuñadura del acelerador por lo que no podía agarrar el cable y me tocó atar una moneda de cinco duros (de las que tenían agujero) por el cable y acelerar la moto a base de estirones de las veinticinco pesetas.

Pero no sólo de accidentes y averías vivíamos. Como éramos unos niñatos las cosas que nos pasaban encima de la moto no tenían desperdicio. Me acuerdo una vez que volviendo a casa después de estar casi toda la noche de fiesta, un amigo decidió que le apetecía comerse un melocotón. Así que sin dudarlo, paro la moto y fue a meterse en una huerta para coger la fruta, sin darse cuenta que entre el melocotonero y él había una acequia de medio metro de ancho, en la que evidentemente se cayó de culo. Otra vez, a otro amigo, cuando arrancábamos la moto para volver se le fundió la luz, por lo que la única solución que nos quedó fue irnos a la parada de un moro que estaba en las fiestas del pueblo, comprar una linterna y atarla a la moto, pero claro, eso alumbraba a dos metros de distancia como mucho. O aquella vez en que yendo yo de paquete, mi hermano paró la moto, se bajó corriendo (no se como lo hice pero no me caí y logré sujetar la moto) y se quitó la camiseta para que la avispa que tenía dentro no le picara mas que dos veces.

Además, a nuestros jóvenes y hormonados cuerpos, la velocidad que era capaz de alcanzar nuestra máquina siempre nos parecía poca. Por eso, intentábamos por todos los medios conseguir algo mas de velocidad punta. Para ello había diversos maneras, pero todas tenían en común algo, éramos nosotros mismos los que las hacíamos, ya fuera por ahorrarse la tarifa del taller o por el entretenimiento que suponía. Os puedo decir, que si ha habido alguna vez que he sido un entendido en mecánica fue con 17 años (por eso en la excavación era el único que podía poner en marcha el motopico, ¡será que no he trasteado motores de dos tiempos yo!) y eso que yo no era nadie comparado con algún amigo mío. Lo mejor de todo es que te metías en una espiral de cambios que no tenían fin. Empezabas por lo basico, cambiar los piñones de la moto para tener mas desarrollo y por tanto mas velocidad. Lo malo es que en un terreno montañoso y con 80 kilos de paquete detrás, cuando te tocaba ir hacia arriba la moto se quejaba bastante. Por lo que le cambiabas el tubo de escape: yashunis, tavis... había varias marcas y según lo que costaran te daban mejor o peor rendimiento, eso cuando no te dedicabas a hilar fino y te ponías un tubo que saliera por abajo, en vez de por arriba (es que dan mas potencia decíamos...). Pero claro, si tenías ese tubarro, que menos que el motor estuviera a ese nivel. Empezabas cambiando el carburador. Pasabas del 14 que venía de fábrica (el número son los milímetros de diametro del tubo por el que entra la gasolina al cilindro, por lo que a mas número mas gasolina quemas y mas fuerza tiene) a un 16, era lo mínimo, pero los muy chulos se iban a un 18, 21 o incluso un 24; y los sibaritas le cambiaban el chicle (una especie de goma que rodea el tubito y que regula el paso de gasolina) y claro, cuando tu le decías ¿sólo tienes un 16? pensabas que ibas a quedar como un rey, pero claro si te respondía si, pero es que le he cambiado el chicle te rompía en mil pedazos. El siguiente paso, después de cambiar el carburador era atacar al cilindro. Esto ya empezaba a ser peligroso; nosotros teníamos licencia para conducir motos de hasta 50 cc y nuestras motos pagaban impuestos por esa cilindrada, así que si cambiabas de cilindro y te paraba la poli te podía caer una buena. Por eso, sólo los mas valientes se atrevían. Lo normal era poner un cilindro de 65, que parece que no, pero ya se notaba y te dejaba atrás con facilidad si tú seguías con tus exiguos 49 cc. Pero había alguno que le metía uno de 80 cc que ya era una bomba. Eso era tan grande y la moto estaba tan poco preparada para esa potencia, que subirse a un trasto de esos hacía que te parecieras a un flan, del tembleque que te entraba, pero claro, el poseedor de semejante máquina era el triunfador en nuestro particular ránking de hombría. También estaba la solución de los cobardes, que fue la que utilicé yo. Se podía rectificar el cilindro (mas o menos es pulir el interior del cilindro para ganrantizar una buena explosión), lo que te proporcionaba un par de centímetros cúbicos extras, que no eran ninguna maravilla, pero que se notaban y te garantizaba que el aspecto exterior de tu cilindro fuera completamente legal.

Con todos estos trapicheos podías conseguir una máquina que alcanzara si problemas los 80-90 kilómetros por hora y si le subías de cilindro ya te ibas a los 100, un auténtico peligro. Porque además, en el caso de mis amigos, sus motos distaban mucho de ser la última avanzadilla de la técnica. Mas de uno de ellos había heredado la moto de algún familiar (tío, padre, hermano mayor), por lo que dábamos un poco el cante, ya que muchos conducían motos mas viejas que ellos. De las mas míticas fueron la Máquina de Voro, una Derbi tricampeona de 1970 totalmente modificada ( el chaval le cambió todo el motro, los amortiguadroes, medio cuadro...), el Vespino L de Raúl (pintado con ese naranja que se utiliza para que no se oxide el metal), la Puig de Gustavo o la Derbi Antorcha de José.

No lo voy a negar, aquella época fue de las mejores de mi vida. Cada fin de semana era una aventura y siempre pasaba algo emocionante. A veces vuelvo la vista atrás y siento algo de nostalgia de aquella época

¿me estaré haciendo mayor?



Esta no es exactamente mi moto, pero es lo mas parecido que he podido encontrar. Es una evolución de mi mítica Suzuki Dr-Big 50. La mía en vez de azul marino era negra (con el asiento amarillo, eso sí), el guardabarros delantero lo tenía pegado a la rueda y debajo del faro delantero le salía como una especie de pico de pato.