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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Levantando este país...
Ahora mismo son las diez y cuarto de la mañana y aunque hace un par de días ni siquiera me habría sonado el despertador todavía hoy ya llevo tres horas despierto. No es que me hayan entrado remordimientos por estudiar poco y me haya decidido a aprovechar el tiempo, no, eso no va conmigo, es que he vuelto a trabajar. Aunque yo no quiera, todo sea dicho.

Enfrente de mi casa hay un colegio (al que he ido yo de pequeño). Pues bien, desde hace un par de años, están ofreciendo el servicio de guardería. Se trata básicamente de habilitar un lugar para que los padres que tienen que ir a trabajar pronto descarguen a sus hijos. El encargado de llevar la guardería ha sido siempre mi hermano, pero resulta que le ha salido una sustitución de dos semanas en otro colegio (mi hermano también es profesor) así que me ha dicho que si podía guardarle el sitio hasta que el volviera. Sin muchas ganas (no creo que a nadie le guste entrar a trabajar a las 7:45 de la mañana para ganarse nueve miserables euros) le he dicho que sí, total, son dos semanas. Pues bien, acabo de llegar del trabajo y ojalá se pasen rápido. No se si es que ya no estoy acostumbrado a madrugar, que hacía mucho frío o que no me gusta tener a veinte niños gritando a mi alrededor, pero no quiero volver :-(

En el fondo el trabajo no es dificil, y es hasta entretenido (los niños de tres años son graciosos ) pero yo a esas horas no soy persona, y creo que ellos lo notan. También es curioso volver al mismo sitio al que mis padres me enviaban hace veinte años y comprobar que esas sillas que me parecían tan grandes me llegan por las rodillas. Por no hablar de volver a ver a mis antiguas profesoras. Aunque esto último es un poco embarazoso, al fin y al cabo ellas me vieron llorar cuando me robaban los lápices de colores o tuvieron que "ayudarme" a ir al baño.

Pero sobre todo no me apetece trabajar. No necesito el dinero. Bueno, si lo necesito, pero mucho mas. Y si no pasa nada en dos o tres semanas me llaman de la bolsa de trabajo para dar clases de secundaria, que ya lo voy necesitando, así que me vendría mejor descansar un poco, pero nada, me toca seguir pasando frío.

Hablando de frío ¿soy el único pringado de este país que se fue a ver la nieve, no vio nevar y además se ha pasado dos días a cero grados?

PD:Ayer por la tarde quedé con Laurana. Estuvimos en su casa hablando y viendo capítulos de Southpark (por suerte en inglés no en bielorruso), pero de sexo y esas cosas nada de nada. No se si ella quería algo, pero yo cuando llegué le di un beso en la mejilla, por si acaso. Parece que mi táctica con el teléfono (esconderme) dio resultado
 
¿Y lo a gusto que te quedas?
Se supone que lo que nos diferencia a los seres humanos de los animales es que que somos capaces de razonar. Aunque a veces no lo parezca, nosotros, los seres racionales, pensamos antes de actuar. Esto nos ha permitido crear una civilización con una serie de reglas comunes (leyes) que hacen que nuestra vida sea mas cómoda y segura.

Pero a veces hasta el mas tranquilo de nosotros comete algún fallo. No estoy hablando de infringir alguna ley de manera insconsciente. Me estoy refiriendo a inclumpirla de una manera premeditada. Esto tampoco es raro. La historia de la humanidad nos ofrece múltiples ejemplos de personas que gracias a cometer algún delito han mejorado su calidad de vida, ya sea Judas, el Dioni o Mijatovic.

Pero yo no me refiero a este tipo de casos. Todos nosotros, personas normales hemos hecho alguna vez una tontería. Algo que sabemos que no deberíamos hacer pero por lo que sea acabamos haciendo. En la mayor parte de estos casos no conseguimos beneficio alguno y muchas veces si nos pillan la multa o los problemas generados por nuestra acción pueden ser bastante importantes.
Yo he cometido varias de estas estupideces pero sin duda, la que se lleva la palma es algo que hice hace un año más o menos. En aquella época hacía poco tiempo que había acabado mi relación con Miss Hyde y aún hacía menos tiempo aún que esta se había liado con la Mortadela. Yo aún tenía en mente la idea que los problemas con Miss Hyde aún se podían solucionar y para que negarlo, aún estaba enamorado. El caso es que un día de esos me encontraba un sábado por la tarde sin saber que hacer. La echaba de menos y lo que mas me apetecía era verla. Así que dicho y hecho, como vivimos a cinco minutos andando me fui a su casa a hacerle una visita. Por suerte en vez de llamar al timbre me dio por utilizar el teléfono ya que sabía que las visitas sorpresa no le gustaban demasiado. Ella me dijo que le apetecía verme también (ja) pero que tenía muchos exámenes que corregir y que no merecía la pena que fuera para allí porque no podría hacerme caso. En ese momento yo me di cuenta de una cosa, el coche de la Mortadela, un flamante Megane negro nuevecito de 20.000 euros estaba aparcado justo delante. Por suerte, en ese momento no me dejé dominar por esa voz dentro de mi que me impulsaba a llamar de puta para arriba a mi ex. Decidí adoptar otra táctica: seguí hablando con ella intentando darle pena, para que negarlo, que la echaba mucho de menos, que aún pensaba que podíamos arreglarlo y que si podía verla aunque fuera un sólo segundo hoy sería muy importante para mi. Evidentemente ella se negó ya que debía de estar en la cama con el traidor de mi amigo. Cuando acabamos la conversación me fui, di una vuelta a la manzana y volví. Aunque esta vez mi objetivo estaba claro. Saqué mi llavero del bolsillo y le hice una pasadita al coche de la mortadela. No exagero si os digo que la ralla que le hice era de dos metros de largo y bastante profunda. Además lo hice a mala fe, le rallé la aleta delantera y las dos puertas y en un coche negro se nota mucho. En cuanto acabé me fui a casa, rápido pero sin correr, como si no hubiera hecho nada. Al poco llamé a la Mortadela y quedamos esa noche después de cenar para hablar (al fin y al cabo sólo hacía unos días que me había pegado una puñalada por la espalda). Así que a las once y algo se pasó por mi casa. Cuando bajé me lo encontré mirando su pobre coche. Me dijo que lo había dejado un rato en casa de Miss Hyde y que se lo acababan de rallar. Yo me aguanté la risa (disimulé bastante bien) y le dije que era una pena con el tono mas frío que pude poner.

¿Que hubiera pasado si me llegan a ver? Supongo que la situación entre todos nosotros hubiera sido mucho mas tensa. Tal vez ella se hubiera decidido definitivamente por él y me hubiera evitado el reencuentro que tuvimos en septiembre. Pero claro, ahora hay días en que estoy paseando por mi pueblo si paso por delante del coche de la Mortadela no puedo evitar que una sonrisa se dibuje en mi cara.
 
El jueguecito de los maniáticos
Ç me ha elegido para continuar con este juego que ya se ha extendido por la mayor parte de la blogsfera, así que yo no podía ser menos.

LAS REGLAS DEL JUEGO SON:

El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.

Empecemos con mis manías:

1.- Cuando tengo un examen me gusta llegar con un poco de tiempo, una media hora antes, por si acaso. Esto es normal. Lo que no creo que sea tan normal es que el rato de antes del examen me lo paso andando. Sí, me pongo a dar vueltas alrededor del sitio dónde voy a hacer el examen. No aguanto a la gente estresada repasando a última hora y preguntando cosas freneticamente, así que yo los dejo con su estres y me pongo a pasear. Anda que no me habré hecho kilómetros así.

2.- No tengo paraguas. No me gustan nada y para lo que llueve en Valencia no lo necesito. Es mas, me molesta muchísimo la gente con paraguas. Como soy alto, en vez de un instrumento que te protege de la lluvia me parecen crueles aparejos de tortura prestos a sacarte los ojos en cuanto tengan la oportunidad. Eso si, cuando me voy de viaje a veces lo echo de menos :-(

3.- Odio la mantequilla. En serio, me puedo comer unas tostadas, por eso no hay problema y los croissants me gustan, y se que llevan mantequilla, pero no entiendo como puede haber gente que le echa esa grasa insana a cualquier alimento salado. Es decir, no entiendo como alguien puede freir huevos con mantequilla (lo he visto con mis propios ojos entre arcadas), o hacerse bocadillos de jamón o chorizo con mantequilla, repugnante. Esto que digo se hace extensible a la nata y la leche usadas para cocinar ¿soy a la única persona a la que no le gusta la carbonara?

4.- No soporto a los poetas urbanos. Es decir, los cantautores en general me dan arcadas, pero es que con Manolo García y Joaquín Sabina no puedo. Del primero sólo puedo decir que tiene una canción a la que le va cambiando la letra. Letra que muchas veces no respeta siquiera la sintaxis y semántica castellana. Vamos que las frases ni siquiera están bien construidas además de no tener sentido, pero bueno, esperemos que ya que el chico prefiere el trapecio algún día se le resbale de las manos y se pegue un costalazo de los buenos. De Sabina no puedo decir nada bueno. No entiendo como un tío que no sabe cantar (hasta yo en un karaoke con 10 cubatas en el cuerpo canto mejor que él), con letras tan profundas como los adivinos adivinan y los aladinos aladinan o que su canción mas conocida ( y nos dieron las 10) tiene una versión (ojos de gata de Los secretos) que es mucho mejor puede ser considerado como un maestro para la música nacional y reverenciado por todos los lameculos y abrazafarolas de este país.

5.- En mi lugar de trabajo/estudio quiero la menor cantidad de cosas posibles. Eso se traduce en que cuando he estado en una oficina sobre la mesa sólo tenía mi cactus del dinero y poco mas. Que tenga sólo un par de accesos directos en el escritorio de mi ordenador (con un fondo liso y sin salvapantallas por supuesto) y que me cueste recoger un minuto la mesa cuando acabo de estudiar para las oposiciones. Si hay pocas distracciones rindo mas.

Pues ya está, estos son mis hábitos extraños. Ahora es el turno de pasarle el marrón a otro. Es difícil porque casi todos los blogs que leo lo han hecho ya así que sólo puedo decir cuatro, estos son mis elegidos:

Jenny
El acho
Reggilia
Tadea
 
Guerra fría
Ya hace mas de una semana que volví del Euskotour y todavía no os he contado nada sobre Laurana. Ella se fue a su país a pasar las fiestas y volvió a Valencia el día cinco de enero. Ya os había comentado que me parecía que estábamos buscando cosas deferentes, que ella parecía que quería más compromiso que yo y que me empezaba a sentir un poco agobiado con la situación.

Un par de días después de llegar de viaje me envió un mensaje. En este mensaje sólo me preguntaba si había vuelto, sin contar nada. Debido a la hora a la que lo envió (las tres de la tarde, me cogió dormitando en el sofá) y a que yo suelo pensar bastante lo que digo y más en casos como estos lo dejé para contestarlo dentro de un rato. Pues bien, en menos de dos horas me llamó tres veces. No me pegó tres toques, dejó que sonara bastante tiempo. Si a mi no me apetecía pensar para enviarle un mensaje, menos aún hablar con ella. Realmente lo que no me apetecía era quedar con ella. Desde que volví del viaje me he hecho el firme (jaja) propósito de volver a estudiar las oposiciones. Eso hace que tenga el día ocupado aunque sea para lamentar como pierdo el tiempo sin estudiar, y en ese momento no me apetecía quedar con ella. Así que casi a la hora de cenar le envié un mensaje diciéndole que el viaje había estado muy bien, que estaba estudiando y que ya nos veríamos.

Al día siguiente me la encontré en el messenger por la tarde (¿os he dicho que estoy estudiando mucho?) y hablamos un rato. Aquí volvió a pasar lo de otras veces, la conversación la tuve que dar yo. Ella es la que se supone que está interesada en mí como persona, y yo soy el que sólo busca sexo, pues bien, me paso horas hablando con una pared, no lo entiendo, de verdad. No se si es que no le sentó bien lo de los mensajes del día de antes o que, el caso es que me ignoró bastante. Eso sí, me dijo que ha empezado a hacer prácticas por las mañanas, y que se despierta a las seis, así que lo de quedar alguna noche se complicaba. Pero que queréis que os diga, me enfadé un poco por la manera que tuvo de ignorarme.

Así llegamos al fin de semana. Yo tenía claro que iba a salir con mis amigos de fiesta, que desde nochevieja no los veía, por lo que no le dije nada a ella. Pasaron los días hasta el domingo por la noche en que me envió otro mensaje. En él decía que tenía ganas de verme y que no podía creer que se hubiera acabado todo entre nosotros.

¿Acabar que? Yo le dije que por mi seguíamos siendo igual de amigos que antes, que no se había acabado nada. Yo flipo, desde que volví no ha intentado quedar conmigo ni una vez (el único que ha dicho que a ver si nos veíamos he sido yo) y me suelta que si se ha acabado no se que. Coño, al menos intenta quedar conmigo y si no quiero ya te puedes quejar a gusto, pero sin haberlo intentado no vayas de víctima por la vida. ¿Tan difícil de entender es que si ahora nuestros horarios son opuestos totalmente no podamos quedar?

Yo nunca le he dado pie a pensar que quería tener una relación con ella. Es mas, mas de una vez le he dejado caer lo contrario, y le he dicho lo mal que lo pasé en mi anterior relación y que ahora mismo no busco nada parecido, pero nada. A mi me parece muy bien que ella busque algo mas serio. Incluso lo entiendo, al fin y al cabo está fuera de su país, sin su familia y con pocos amigos. Pero que no me haga llevar a mí la carga de esa relación que sólo ella desea. Después de lo que me ha pasado yo necesito tener las cosas muy claras para empezar algo más en serio con una chica, y ahora lo tengo todo claro. Claro que no.
 
Buenos propósitos
Con la llegada del nuevo año casi todo el mundo empieza a reflexionar sobre como ha sido su vida los últimos doce meses y que podría haber hecho para que esta hubiera sido mas productiva, interesante o feliz. Después de esta reflexión mucha gente hace una lista, aunque sea mental, de buenos propósitos: que es lo que va a hacer para que su vida mejore durante el año en curso.

Como no podía ser de otra manera, yo también me he visto afectado por esta especie de fiebre, si bien mis reflexiones van a ser un poco diferentes. Yo no he hecho una larga lista del tipo de "demostrar a mis padres que les quiero, estudiar en serio, encontrar el amor de mi vida, perder peso" y cosas así, yo voy mucho mas allá. Ayer decidí que mi buen propósito del año es cumplir mi leyenda personal.

Ayer por la tarde estaba un poco agobiado con las oposiciones así que decidí descansar un rato. No se me ocurrió otra cosa que empezar a leerme de nuevo El alquimista de Paulo Coelho. Creo que es la quinta o la sexta vez que me leo este libro, pero que le voy a hacer, me encanta.

Para quien no se lo haya leído sólo voy a decir que el libro trata sobre un joven pastor de ovejas, que viaja por toda Andalucía con su rebaño, que tiene un sueño repetido. En ese sueño se le aparecen las pirámides de Egipto, monumento que el desconoce. El pastor consulta con una adivina que le dice que el significado del sueño es que en las pirámides hay escondido un tesoro. Como es normal el no se lo acaba de creer hasta que aparece el misterioso rey de Salem, que le convence que encontar el tesoro es su leyenda personal. Pero ¿que es la leyenda personal:

Es aquello que siempre deseaste hacer. Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cual es su leyenda personal. En ese momento de la vida todo se ve claro, todo es posible y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerles de que es imposible realizar la leyenda personal.
Son fuerzas que parecen malas pero en verdad te están enseñando como realizar tu leyenda personal. Están preparando tu espíritu y tu voluntad


En el libro asistimos a las desventuras que padece el pastor para cumplir su leyenda personal. Y la verdad es que las fuerzas parecen bastante malas porque lo putean a base de bien unas cuantas veces. Sin embargo, como él está decidido al final logra cumplir su leyenda.

El libro es una gran reflexión (bueno, no tan grande que sólo tiene 180 páginas) sobre los sueños y como poco a poco vamos dejándolos atrás por la comodidad que la vida moderna nos ofrece. O puede que no sea la comodidad. Tal vez es el simple hecho de madurar y la necesidad que tenemos todos de vivir en un entorno conocido y cómodo. Al fin y al cabo, soñar es muy bonito, pero también peligroso. Si deseamos cumplir nuestros sueños puede que logremos ser la persona mas feliz del mundo, pero si somos incapaces de alcanzarlos sin duda seremos una de las mas desdichadas. Es verdad que mucha gente necesita de los sueños para sobrellevar su gris existencia, pero no como un objetivo pausible sino como una quimera, algo a lo que agarrarse. Un futuro mejor que nos ayuda a escapar de esta vida de rutina y tedio.

Yo hace años que tengo clara mi leyenda personal. Lo que pasa es que en los últimos tiempos esas fuerzas misteriosas han sido muy fuertes. Bueno, no tan misteriosas. Mi leyenda es un largo viaje; un viaje que debo realizar sólo que durará varios meses y que me llevará por varios continentes. Cuando estaba viviendo con Miss Hyde este viaje no era mas que un bonito proyecto irrealizable, pero ahora las cosas han cambiado. No la estoy culpando por haberme quitado mis sueños, fui yo el que tomó la decisión de vivir con ella y dejar de lado otras cosas. En aquellos momentos pensé que me compensaba. Pero ahora me he dado cuenta que no es así. Necesito cumplir mi leyenda; he de realizar ese viaje.

Tranquilos que no voy a desaparecer de la noche a la mañana para empezar a recorrer mundo como un pordiosero. Ahora mismo no se dan las condiciones necesarias para emprender mi proyecto. Y no se darán hasta dentro de tres o cuatro años. Es bastante tiempo, pero ayer me di cuenta que ha dejado de ser un sueño para convertirse en un proyecto realizable, aunque sea a medio plazo.

No os voy a contar en que consiste este viaje. La última vez que hablé con alguien sobre él fue con Miss Hyde, hace casi cuatro años, un poco antes de que empezaramos a salir y mirad como han ido las cosas. Yo creo que lo mejor que puedo hacer para que las misteriosas fuerzas no intenten impedir que cumpla mi leyenda personal es mantenerlo en secreto por ahora.

Yo tengo clara cual es mi leyenda personal y se que la quiero cumplir ¿y vosotros?

Cuando quieres algo todo el universo conspira para que realices tus deseos
 
Euskotour 2006
Han pasado muchos días desde la última vez que escribí y han sido bastante bien aprovechados, así que vamos a meternos en materia.

La nochevieja no estuvo mal, aunque pudo ser bastante mejor. Poco hay que destacar, excepto que nos encontramos a las tres de la mañana dando vueltas por el centro de Valencia buscando un sitio donde meternos porque la discoteca a la que pensábamos ir estaba cerrada. El año pasado nos salió bien lo de imporvisar, pero este parecía que no iba a ser así. Al final y tras muchas vueltas acabamos en un bar que estaba justo al otro lado del centro de donde habíamos aparcado el coche. Entramos porque era el único sitio en el que no había que hacer cola ni te cobraban una pasta por meterte en un agujero diminuto lleno de gente, pero el sitio nos gustó y acabamos pasando allí casi toda la noche. Como digo no estuvo mal pero tampoco hay nada destacable. Lo único reseñable es que mis escaramuzas entre el sexo opuesto son cada vez mas frecuentes y aunque la mayor parte de ellas son infructuosas no se saldan con un estrepitoso fracaso.

Al día siguiente me desperté pronto para comer con la familia e iniciar el Euskotour. Este viaje lo teníamos planeado el Palanca y yo desde hacía varios meses. El origen de este proyecto estuvo en cuando ambos visitamos por separado San Sebastián hace unos años. En los dos casos (yo era pobre y el estuvo con dolor de muelas) tuvimos que ver todos los pinchos que ponen en las barras de los bares de esa ciudad sin poder catar todos los que querríamos. Para los que no lo sepan, allí la costumbre es llenar la barra de pinchos (todos con muy buena pinta, demasiada incluso) y que el cliente vaya cogiendo los que le apetezcan. Así que a partir de aquella frustración hemos organizado un viaje con diversas escalas.

El lunes cogí el coche y me marché rumbo a Zaragoza ¿porque? simplemente porque se encuentra a mitad de camino entre el País Vasco y Valencia, bueno y que también habíamos conseguido que el Trípode nos alojara en su recién estrenada casa. Él es un compañero del campo de trabajo donde conocí al Palanca. Hace un par de meses cometió la imprudencia de decirnos que se había independizado y de invitarnos a su casa cuando quisiéramos ir. Hacía bastante tiempo que no le veíamos (yo cuatro años y el Palanca un poco menos) pero hemos mantenido el contacto. Yo iba un poco receloso porque no sabía como se iba a tomar la autoinvitación pero al final ha salido todo muy bien. Ahora mismo está viviendo con Nano un amigo de toda la vida y parece que lo lleven bastante bien, no creo que todos los amigos fueran capaces de convivir civilizadamente. Además se han montado un auténtico piso de solteros por el que pasan sus amigos cuando les da la gana y donde tienen un scalextric de nueve metros de largo en lel que hacen competiciones ¡yo también quiero! El día en zaragoza no estuvo mal, entre quedar con Reggilia, el Trípode y sus peculiares amigos pasamos un día divertido.

Al día siguiente nos despertamos pronto y llegamos al coche a las diez y cinco minutos para ir hacia Bilbao no sin comprobar antes que el maldito agente de la ORA había iniciado su jornada a las diez en punto y que me había puesto una multa a las diez y dos minutos, en fin, espero que no me llegue a casa. A pesar de las advertencias de todo el mundo decidimos ir por la carretera normal para ahorrarnos el peaje y desde luego que no estuvo nada mal. No se si es que no me importa que haya un poco de tráfico (tampoco nada del otro mundo) o es que conduzco como una abuela y mi velocidad de crucero son 100 kilómetros por hora sea autovía o carretera pero no le acabo de ver yo el gustillo a eso de soltar pasta para meterse en una autopista y menos si nos sacan 8 euros por los 60 kilómetros que hay entre Miranda y Bilbao. El caso es que llegamos a la capital vizcaina y sin saberlo muy bien aparcamos al lado de la peor calle de Bilbao, que no tiene demasiada mala pinta. Tal vez es que una vez que te has adentrado en Velluters nada te sorprende. El caso es que dejamos el coche a cinco minutos de nuestra pensión que no era el agujero infecto que esperábamos. Por no ser no era ni agujero, sino bastante espaciosa y muy bien situada, justo en las siete calles. Esa tarde quedamos con Jenny e Iratxe, nos tomamos un café en un bar que era un teatro, o un teatro que era un bar, ahora mismo no lo recuerdo y estuvimos dando vueltas por toda la ciudad hasta que se tuvieron que volver a casa, que el día que nos esperaba era completito.

El miércoles fuimos al pueblo de Jenny donde su madre (¡gracias amatxu!) nos hinchó a comer, todo muy rico, pero a duras penas conseguimos evitar la siesta que nuestros cuerpos y la botella de Rioja nos pedían para diferir la comida para irnos a la Arboleda. Esto es una antigua zona minera a la que se llega por un funicular y en la que se han formado lagos en las zonas dónde se extrajo el mineral. Muy bonito, y mas para gente sureña como nosotros que lo único verde que vemos son las lechugas del super y los mocos cuando estás constipado; muy recomendable. Después nos fuimos hasta el puente colgante para cruzar la ría y volvimos a casa.

El jueves era el día. Este viaje había sido organizado para llegar a San sebastián y ponernos ciegos a pinchos y estábamos a punto de conseguirlo. Salimos temprano el Palanca, Jenny y yo y tras parar un rato en el pueblo donde el Palanca hizo su primer campo de trabajo, aguantar sus lagrimas meláncolicas (es normal, tenía 9 años menos y mas pelo) y mojarnos un poco llegamos a la Bella Easo. Allí nos costó bastante tiempo llegar a la pensión. Fue bastante difícil encontrar un sitio para aparcar, por suerte los vigilantes de la ORA estaban en huelga y lo logramos. En ese momento decidimos pasar del equipaje e irnos directamente a comer que había hambre y ansias. Entramos en tres bares, todos con muy buena pinta, especialmente el segundo. ¡Por fin lo habíamos logrado! Estabamos allí comiendo como cerdos lo que nos daba la gana. Yo me hubiera comido todo lo que vi, pero mi estómago dijo basta y tuve que parar.

Una vez saciados decidimos ir a la pensión y una vez situados volver a por el equipaje pero no contamos con un pequeño problema. A mí se me había olvidado la hoja donde había apuntado los datos de las pensiones donde íbamos a dormir así que había tenido que llamar a mi hermana para que encontrara la hoja donde lo había apuntado y me lo dijera, pero no habíamos tenido en cuenta que yo tengo letra de informático. Mi hermana me dijo que la pensión estaba en la calle Zubieta cuando realmente era en la calle Urbieta. Vale, mi letra será todo lo mala que se quiera, pero mi hermana podría haber contado cuantas letras había y ya es casualidad que en San Sebastián haya una calle que se llame igual que la que se inventó mi hermana, pero mas casualidad es que estén en el mismo cuadrante del mapa, lo que hizo que cuando preguntamos por Zubieta a mi me sonara la zona donde estaba y estuviéramos media hora dando vueltas hasta que por fin encontramos la pensión. Allí dejamos a Jenny tras asegurar a la casera que sólo ibamos a quedarnos dos personas y volvimos a por el equipaje pegándonos una siesta de una hora a la vuelta. Por cierto, dormimos en la pensión Urkia, 35 euros la habitación doble, camas de cuerpo y medio, baño propio, tele y a cincuenta metros de la concha ¿que mas se puede pedir?. Después nos dedicamos a pasear por la concha con un tiempo de perros. Por suerte yo era el único que no se había traído nada para la lluvia ( se me olvidó el chubasquero y hace años que no tengo paraguas, total para lo que llueve en Valencia) así que tuve una excusa para arrimarme a Jenny y compartir el paraguas.

El día siguiente ya sólos el Palanca y yo, decidimos cruzar la frontera. Biarritz muy bonito pero nos pareció un poco artificial y estaba totalmente vacío. En cambio San Juan de Luz que puede tiene menos nombre nos gustó mucho mas, parece un sitio mas auténtico todo el pueblo con típicas caseríos vascos. Ya de vuelta en España visitamos Fuenterrabía que también es un sitio que merece la pena. El único problema es que se me olvidó la cámara así que no tenemos ninguna foto de todos esos lugares. Por la noche quedamos con el Dios del sexo donostiarra un compañero de campo del Palanca conocido por la facilidad con la que las mujeres sucumben a sus encantos. La verdad es que el chaval es muy simpático y me cayó muy bien. Esa noche volvimos a ir de pinchos aunque esta vez el contenido alcóholico fue mayor y yo llegué tambaléandome a la pensión.

Al día siguiente tras comprobar que tenía otra multa de la ORA iniciamos el retorno a casa. Tras parar a comer en Olite y echarle un vistazo al castillo donde grabaron El reino de los cielos llegamos a Zaragoza. Allí comprobamos que el parecido entre el Palanca y Nano (el compañero de piso) no es imaginación nuestra y nos fuimos a dormir relativamente temprano aunque con mas de una cerveza en el cuerpo. El domingo nos despertamos pronto y me separé del Palanca, el volvió a Córdoba y yo a Valencia. Eso sí, aun tuve una última sorpresa, a la altura de Teruel estaba todo nevado y aún me paré para juguetear un poco ya que para alguien que no vio nevar hasta os 17 años esto siempre es un aliciente.

Por fin llegué a casa a comer y me pasé toda la tarde vegetando, que creo que me lo merecía, si es que las vacaciones cansan mucho.
 
Estamos de viaje...



Evidentemente el dibujo no lo he hecho yo, ¡gracias Jenny!