Historias de un carnaval
Aparcamiento del metro de Liria, sábado 25 de febrero de 2006 a las 10 de la noche. El Rizos y yo dejamos el coche. Nada mas bajar nos encontramos al Pulpo y la Mami. Les decimos que Calata y Cool Man se han rajado a última hora y no vienen. Ellos nos contestan que además de las dos compañeras de trabajo de la Mami han venido también tres amigas de una de ellas. Bien, la noche promete.
Después de la cena nos vamos a Villar del Arzobispo. Llevamos ya seis años yendo a estos carnavales. El pueblo está un poco lejos, incluso hace frío (especialmente hoy, la cota de nieve va a estar a escasos kilómetros), pero merece la pena. Lo hemos convertido en una tradición; incluso hay amigos que prácticamente sólo vemos en los carnavales.
Llegamos y entre cubata y cubata nos vamos disfrazando. Yo voy de vaquero gay. No es mi mejor año, pero seguro que la gente se sorprende cuando me vea sacar el revolver y el pintauñas del bolso. El Rizos de ladrón; tiene toda la pierna llena de billetes y una reproducción de la Gioconda colgando de la espalda. El Pulpo va del monigote de la cerveza Cruzcampo aprovechando los productos de propaganda que le dieron una vez que tuvo un desafortunado incidente con una jarra de medio litro de cerveza en un bar. Las chicas van unas de monja otras de pirata y una con una máscara de monstruo y una peluca afro.
La cosa se va animando. Una se empeña en que me ponga la peluca y me repite insistentemente que estoy muy guapo. Incluso llega a decir que me parezco al gavilán cachas. Espero que sea un cumplido. En fin, parece que le he caído en gracia, decido intentarlo mas adelante.
Un poco antes de que lleguemos a la verbena empieza a chispear. Poco a poco se va cogiendo, aunque no llueve demasiado. Por suerte yo al llevar el sombrero de vaquero casi que ni lo noto. Ya metidos en el mogollón la cosa se desmadra. Todos y todas empezamos a hablar con los colgados que se nos acercan, así que no me puedo aproximar demasiado a mi objetivo.
De pronto, sobre las cuatro de la mañana empieza a diluviar. El Rizos y yo decidimos aguantar como unos campeones, el resto se vuelve a casa. No se como ni porqué me encuentro hablando con dos chicas. Una es muy mona, la otra no está mal y parece más simpática. La situación va dando de sí, y decidimos irnos con ellas a por sus amigos/as. Nos metemos en un pub. La que es mas simpática (y que está mas borracha todo hay que decirlo) se me arrima bastante. Mientras tanto el Rizos empieza a trabajarse a una de sus amigas que es panameña.
Decido dar el todo por el todo, empiezo el ataque directo pero me rehuye. Es extraño, gira la cara cuando me acerco, pero apenas unos segundos después se me abraza rozando todo lo que puede. Cuando ya le he atacado como seis o siete veces me dice que no voy a conseguir nada, que no me conoce. Entonces me doy cuenta que tal vez las niñas de ahora no se merezcan la fama de guarras que algunos les otorgan. Sí, no os lo he comentado, pero el angelito tenía diecisiete años así que le saco diez. No se si me estoy convirtiendo en un pederasta pero con niñas como esta que se piensan que tengo veinte años casi que me están obligando. Ya fuera de bromas, no creo que hubiera pasado nada si sucede algo entre una chica de diecisiete y un gavilán cachas de veintisiete ¿a vosotros que os parece?
A eso de las seis deciden irse. Nosotros aguantamos un poco más, pero al final nos retiramos. Eso sí, resulta que cuando salimos ellas aún están allí. Sin pretenderlo el Rizos se pone a hablar otra vez con la panameña. El problema es que ella tiene novio, y antes ya le había dicho un par de veces que tuviera cuidado. En ese momento aparece el novio y pegando golpes a todo lo que encuentra (especialmente un SEAT Toledo aparcado allí) termina por convencernos para irnos. Eso sí, nos vamos como señores, andando tranquilamente y partiéndonos de risa.
No se como ni que hicimos, pero aún aguantamos una hora mas en el pueblo. Sobre las ocho de la mañana llegué a casa y me acosté. A las diez el Rizos me envía un mensaje diciendo que acaba de llegar a su casa. Resulta que se había quedado sin gasolina. Al final ha acabado empujando aunque no a la panameña como a él le hubiera gustado.
Después de la cena nos vamos a Villar del Arzobispo. Llevamos ya seis años yendo a estos carnavales. El pueblo está un poco lejos, incluso hace frío (especialmente hoy, la cota de nieve va a estar a escasos kilómetros), pero merece la pena. Lo hemos convertido en una tradición; incluso hay amigos que prácticamente sólo vemos en los carnavales.
Llegamos y entre cubata y cubata nos vamos disfrazando. Yo voy de vaquero gay. No es mi mejor año, pero seguro que la gente se sorprende cuando me vea sacar el revolver y el pintauñas del bolso. El Rizos de ladrón; tiene toda la pierna llena de billetes y una reproducción de la Gioconda colgando de la espalda. El Pulpo va del monigote de la cerveza Cruzcampo aprovechando los productos de propaganda que le dieron una vez que tuvo un desafortunado incidente con una jarra de medio litro de cerveza en un bar. Las chicas van unas de monja otras de pirata y una con una máscara de monstruo y una peluca afro.
La cosa se va animando. Una se empeña en que me ponga la peluca y me repite insistentemente que estoy muy guapo. Incluso llega a decir que me parezco al gavilán cachas. Espero que sea un cumplido. En fin, parece que le he caído en gracia, decido intentarlo mas adelante.
Un poco antes de que lleguemos a la verbena empieza a chispear. Poco a poco se va cogiendo, aunque no llueve demasiado. Por suerte yo al llevar el sombrero de vaquero casi que ni lo noto. Ya metidos en el mogollón la cosa se desmadra. Todos y todas empezamos a hablar con los colgados que se nos acercan, así que no me puedo aproximar demasiado a mi objetivo.
De pronto, sobre las cuatro de la mañana empieza a diluviar. El Rizos y yo decidimos aguantar como unos campeones, el resto se vuelve a casa. No se como ni porqué me encuentro hablando con dos chicas. Una es muy mona, la otra no está mal y parece más simpática. La situación va dando de sí, y decidimos irnos con ellas a por sus amigos/as. Nos metemos en un pub. La que es mas simpática (y que está mas borracha todo hay que decirlo) se me arrima bastante. Mientras tanto el Rizos empieza a trabajarse a una de sus amigas que es panameña.
Decido dar el todo por el todo, empiezo el ataque directo pero me rehuye. Es extraño, gira la cara cuando me acerco, pero apenas unos segundos después se me abraza rozando todo lo que puede. Cuando ya le he atacado como seis o siete veces me dice que no voy a conseguir nada, que no me conoce. Entonces me doy cuenta que tal vez las niñas de ahora no se merezcan la fama de guarras que algunos les otorgan. Sí, no os lo he comentado, pero el angelito tenía diecisiete años así que le saco diez. No se si me estoy convirtiendo en un pederasta pero con niñas como esta que se piensan que tengo veinte años casi que me están obligando. Ya fuera de bromas, no creo que hubiera pasado nada si sucede algo entre una chica de diecisiete y un gavilán cachas de veintisiete ¿a vosotros que os parece?
A eso de las seis deciden irse. Nosotros aguantamos un poco más, pero al final nos retiramos. Eso sí, resulta que cuando salimos ellas aún están allí. Sin pretenderlo el Rizos se pone a hablar otra vez con la panameña. El problema es que ella tiene novio, y antes ya le había dicho un par de veces que tuviera cuidado. En ese momento aparece el novio y pegando golpes a todo lo que encuentra (especialmente un SEAT Toledo aparcado allí) termina por convencernos para irnos. Eso sí, nos vamos como señores, andando tranquilamente y partiéndonos de risa.
No se como ni que hicimos, pero aún aguantamos una hora mas en el pueblo. Sobre las ocho de la mañana llegué a casa y me acosté. A las diez el Rizos me envía un mensaje diciendo que acaba de llegar a su casa. Resulta que se había quedado sin gasolina. Al final ha acabado empujando aunque no a la panameña como a él le hubiera gustado.
¡Viva la Jira!
Pues eso, que viva la Jira. Así es como se llaman las fiestas locales del pueblo donde está mi instituto. Casualmente empiezan mañana y se acaban el lunes que viene. Si a eso le añadimos que hoy me he dado cuenta que los miércoles no hace casi ni falta que vaya al instituto (hoy he ido y a la media hora me he largado) hace que vaya a tener una semana prácticamente de vacaciones, y eso que sólo he trabajado 3 días. Me gusta ser funcionario :-)
Poco a poco me voy adaptando a mi nueva vida. Ya he conocido algún compañero de trabajo. En general no parece haber nadie demasiado antipático. Los hay mas y menos abiertos. Lo que pasa es que como apenas nos vemos (cada uno está en su clase) cuesta un poco. Y claro, ellos ya llevan todo el curso juntos, yo soy un recién llegado. También es verdad que paso poco tiempo en el instituto. No tengo ningún huevo entre clase y como todas mis dos asignaturas son en la misma aula casi ni piso los pasillos. Además soy informático y de un ciclo, dos motivos mas de segregación.
Con mis alumnos bastante bien. No hay ninguno problemático. Lo único es que hay alguno un poco freakie. Alguno un poco, y uno mucho. No tengo nada en contra de ellos, pero como siga así me va a obligar a desconectar internet durante las clases y preferiría no hacerlo (a mi siempre me ha gustado tener internet mientras programo, te permite consultar muchas dudas) pero no debería de estar pasando el rato con un juego de rol por web.
De mis compañeros de piso poco puedo contar. El chico parece bastante simpático. El miércoles ya hemos quedado para ir a jugar a frontón con unos compañeros suyos del instituto. La verdad es que hablamos bastante. De ella si que tengo poco que decir. Tiene casi 40 años y un hijo de cinco así que las posibilidades de conseguir algo con ella son nulas. Nulas por mi parte porque no me gusta lo mas mínimo. Tiene una manera de ser un poco demasiado organizada para mi gusto. Está a dieta y se pasa el tiempo en el gimnasio así que tampoco la veo mucho.
Como estos días no tenía muchas clases que preparar (tampoco podía de todas maneras, hasta mañana no tendré portátil) me he dedicado a dar unas vueltas por mi nuevo pueblo. En principio me parece que tiene que ser bastante aburrido vivir allí. Hay algún bar un poco mas currado, pero tampoco tenía demasiada gente. Aunque ahora que lo pienso, no me importa demasiado porque tampoco podría ir a tomarme una cerveza con nadie. Necesito ampliar mi espectro social que últimamente está un poco estancado. Lo de Laurana está cerrado definitivamente, al menos por mi parte.
¡Anda! Se me olvidaba, he vuelto a tener contacto con Miss Hyde. Un día de estos os lo cuento ;-)
Poco a poco me voy adaptando a mi nueva vida. Ya he conocido algún compañero de trabajo. En general no parece haber nadie demasiado antipático. Los hay mas y menos abiertos. Lo que pasa es que como apenas nos vemos (cada uno está en su clase) cuesta un poco. Y claro, ellos ya llevan todo el curso juntos, yo soy un recién llegado. También es verdad que paso poco tiempo en el instituto. No tengo ningún huevo entre clase y como todas mis dos asignaturas son en la misma aula casi ni piso los pasillos. Además soy informático y de un ciclo, dos motivos mas de segregación.
Con mis alumnos bastante bien. No hay ninguno problemático. Lo único es que hay alguno un poco freakie. Alguno un poco, y uno mucho. No tengo nada en contra de ellos, pero como siga así me va a obligar a desconectar internet durante las clases y preferiría no hacerlo (a mi siempre me ha gustado tener internet mientras programo, te permite consultar muchas dudas) pero no debería de estar pasando el rato con un juego de rol por web.
De mis compañeros de piso poco puedo contar. El chico parece bastante simpático. El miércoles ya hemos quedado para ir a jugar a frontón con unos compañeros suyos del instituto. La verdad es que hablamos bastante. De ella si que tengo poco que decir. Tiene casi 40 años y un hijo de cinco así que las posibilidades de conseguir algo con ella son nulas. Nulas por mi parte porque no me gusta lo mas mínimo. Tiene una manera de ser un poco demasiado organizada para mi gusto. Está a dieta y se pasa el tiempo en el gimnasio así que tampoco la veo mucho.
Como estos días no tenía muchas clases que preparar (tampoco podía de todas maneras, hasta mañana no tendré portátil) me he dedicado a dar unas vueltas por mi nuevo pueblo. En principio me parece que tiene que ser bastante aburrido vivir allí. Hay algún bar un poco mas currado, pero tampoco tenía demasiada gente. Aunque ahora que lo pienso, no me importa demasiado porque tampoco podría ir a tomarme una cerveza con nadie. Necesito ampliar mi espectro social que últimamente está un poco estancado. Lo de Laurana está cerrado definitivamente, al menos por mi parte.
¡Anda! Se me olvidaba, he vuelto a tener contacto con Miss Hyde. Un día de estos os lo cuento ;-)
Ya soy profe :-)
Pues eso. Después de pasar una noche en Alicante me planté a las nueve de la mañana en la consellería de educación. Subo a la sección de personal y pregunto cuantas plazas hay disponibles. Me contestan que hay dos y que yo soy el tercero para elegir. Antes que me de tiempo a ponerme nervioso me giro y me doy cuenta que no hay absolutamente nadie allí. A los cinco minutos la funcionaria me dice que como no viene nadie mas que podemos empezar, ufff, menos mal. Se conoce que como de informática hay trabajo (vale, mal pagado, pero ya querrían los filósofos o historiadores tener alguna alternativa laboral a ser profesores) hay gente que se apunta a la bolsa y luego la ignora. Me dicen que una plaza es por enfermedad en Alicante capital y la otra una maternidad en un pueblo.
Entre que la maternidad me garantiza tres meses como mínimo de trabajo y que yo prefiero trabajar en un pueblo (te arriesgas menos a encotrarte una clase de traficantes de droga) no lo dudo y me voy para allí.
El pueblo está en el interior, a unos treinta kilómetros de la capital. Así que en cosa de media hora me planto allí. Cuando llego tras las presentaciones de rigor me entero que la mujer a la que sustituyo es la jefa de departamento así que voy a tener la increíble cantidad de 12 horas lectivas a la semana ¡viva! Eso sí, tengo otras seis horas dedicadas al departamento aunque creo que me voy a poder escaquear ya que voy a cobrar como un profesor normal, no como jefe de departamento.
Parece que sea mi día de suerte porque me entero que voy a dar clase en un ciclo formativo por lo que sólo voy a tener 9 alumnos (todos mayores de edad y con ganas de aprender) y dos asignaturas. Además la que tiene nueve horas es de programación en C, algo que ya he hecho más de una vez, por lo que sólo las tres horas de redes de área local me van a suponer un problema.
Pero es que además a los diez minutos de comentar a un compañero que si conocía alguna habitación libre para quedarme a vivir me viene otra profesora y me dice que ella está viviendo en el pueblo de al lado (a 5 Km.) y que se va a cambiar porque prefiere no mover el coche y porque ella es fumadora y los otros dos compañeros de piso no ¡viva la ley antitabaco! Así que dicho y hecho, a las cinco de la tarde ya estoy en mi nueva casa instalado.
Tengo un horario de lujo. El miércoles no tengo ni una hora de clase (aunque si tengo una guardia y algo del departamento) y el día que mas tarde acabo de trabajar es a la una y cinco, así que el viernes me da tiempo a volver a comer a Valencia. Pero es que la semana que viene son las fiestas de mi nuevo pueblo así que tengo fiesta el jueves, el viernes y el lunes ¡He llegado a punto!
Esto es una maravilla, sólo me falta terminar de conocer a mis compañeras de trabajo a ver si hay alguna que esté buena :-D
PD:Ya que voy a vivir por allí un tiempo a ver si puedo hacer una visita a Murcia o a Alicante, que me he quedado con las ganas de conocer alguna traductora que otra
Entre que la maternidad me garantiza tres meses como mínimo de trabajo y que yo prefiero trabajar en un pueblo (te arriesgas menos a encotrarte una clase de traficantes de droga) no lo dudo y me voy para allí.
El pueblo está en el interior, a unos treinta kilómetros de la capital. Así que en cosa de media hora me planto allí. Cuando llego tras las presentaciones de rigor me entero que la mujer a la que sustituyo es la jefa de departamento así que voy a tener la increíble cantidad de 12 horas lectivas a la semana ¡viva! Eso sí, tengo otras seis horas dedicadas al departamento aunque creo que me voy a poder escaquear ya que voy a cobrar como un profesor normal, no como jefe de departamento.
Parece que sea mi día de suerte porque me entero que voy a dar clase en un ciclo formativo por lo que sólo voy a tener 9 alumnos (todos mayores de edad y con ganas de aprender) y dos asignaturas. Además la que tiene nueve horas es de programación en C, algo que ya he hecho más de una vez, por lo que sólo las tres horas de redes de área local me van a suponer un problema.
Pero es que además a los diez minutos de comentar a un compañero que si conocía alguna habitación libre para quedarme a vivir me viene otra profesora y me dice que ella está viviendo en el pueblo de al lado (a 5 Km.) y que se va a cambiar porque prefiere no mover el coche y porque ella es fumadora y los otros dos compañeros de piso no ¡viva la ley antitabaco! Así que dicho y hecho, a las cinco de la tarde ya estoy en mi nueva casa instalado.
Tengo un horario de lujo. El miércoles no tengo ni una hora de clase (aunque si tengo una guardia y algo del departamento) y el día que mas tarde acabo de trabajar es a la una y cinco, así que el viernes me da tiempo a volver a comer a Valencia. Pero es que la semana que viene son las fiestas de mi nuevo pueblo así que tengo fiesta el jueves, el viernes y el lunes ¡He llegado a punto!
Esto es una maravilla, sólo me falta terminar de conocer a mis compañeras de trabajo a ver si hay alguna que esté buena :-D
PD:Ya que voy a vivir por allí un tiempo a ver si puedo hacer una visita a Murcia o a Alicante, que me he quedado con las ganas de conocer alguna traductora que otra
¡Que me han llamado!
¡Si, ya soy interino! ¡Mi sueño de vivir de vuestros impuestos se ha cumplido! El jueves a las nueve de la mañana tengo que estar en la consellería de educación de Alicante para ver que substitución me toca. Lo único que se es que es en esa provincia, pero puede ser cualquier pueblo, aunque no será muy pequeño porque ha de tener instituto ¿mi sueño? que me toque en un pueblo del norte, no se, Javea, Denia, Calpe y todos esos. Claro y tener una casa en la playa para poder ver el mar cuando me despierte. Y si la casa está llena de chicas guapas, simpáticas y dispuestas sería lo mas (aunque puede que empiece a parecerse al guión de una película porno). Mañana por la tarde me voy a Alicante. Ya tengo la pensión y el jueves a ver donde me mandan. Tengo muchas ganas de empezar a trabajar, en serio. Estaba empezando a estar harto de ser un parásito de la sociedad.
Llevo todo el día de nervios porque no me han llamado por teléfono. Lo vi en la web anoche y me he pasado esta mañana por la consellería de Valencia. Allí me han dicho que no sabían nada, que hablara con Alicante. Estos me han dicho que me habrían enviado un telegrama. Pero el jodío no llegaba, hasta que a las tres y media de la tarde me ha llamado Miss Hyde diciendo que tenía un aviso de telegrama ¡claro cuando me apunté en la bolsa aún vivía allí! Así que me ha tocado quedar con ella, pero todo ha ido bien :-)
Además me ha tocado llamar al jefe de la guardería para decirle que dejaba el trabajo dos días antes de que se me acabara el contrato. Por suerte no se lo ha tomado mal y no me ha montado ningún espectáculo.
Mi vida empieza a cambiar. Tanto que no se donde viviré dentro de dos días. Esto me gusta.
Llevo todo el día de nervios porque no me han llamado por teléfono. Lo vi en la web anoche y me he pasado esta mañana por la consellería de Valencia. Allí me han dicho que no sabían nada, que hablara con Alicante. Estos me han dicho que me habrían enviado un telegrama. Pero el jodío no llegaba, hasta que a las tres y media de la tarde me ha llamado Miss Hyde diciendo que tenía un aviso de telegrama ¡claro cuando me apunté en la bolsa aún vivía allí! Así que me ha tocado quedar con ella, pero todo ha ido bien :-)
Además me ha tocado llamar al jefe de la guardería para decirle que dejaba el trabajo dos días antes de que se me acabara el contrato. Por suerte no se lo ha tomado mal y no me ha montado ningún espectáculo.
Mi vida empieza a cambiar. Tanto que no se donde viviré dentro de dos días. Esto me gusta.
Ya queda poco
¡Si por fin! Después de haber sufrido la soledad del programador (no lo he escrito yo pero suscribo todas y cada una de las palabras de este artículo), de aguantar jefes infames y caraduras, de fregar platos para aprender algo de inglés, de cargar todos los días con catorce ordenadores portátiles del año 95, de no tener un trabajo fijo en mas de tres años, de limpiar mocos y aguantar pataletas de niños de cuatro años y suspender varias oposiciones estoy a punto de trabajar como funcionario.
No es que haya aprobado unas oposiciones (que mas quisiera) es que estoy en la bolsa de trabajo de profesores de informática de secundaria. Mas bien llevo dos años en la bolsa pero poco a poco he ido subiendo posiciones. Ayer estaba en el puesto número doce pero hoy ya estoy el cuarto. Esto significa que aunque no tienen porque llamarme la semana que viene para empezar a trabajar, por primera vez en mas de dos años si que puede que me llamen. No es seguro porque esto hay semanas que no avanza nada, otras sólo un puesto o dos e incluso hay veces que retrocedes, pero ya está a punto.
Cuando me llamen me dedicaría a cubrir bajas. Es un poco fastidioso porque me pueden hacer trabajar en cualquier instituto de la Comunidad Valenciana, desde Vinaroz al Pilar de la Horadada así que si salen mal las cosas me tendría que mudar y quedarme a vivir allí (aunque ahora que lo pienso, no me importaría nada vivir un tiempecillo en mi propia casa a orillas del mar). Además cuando se acabe la sustitución volvería a la lista y tendría que ir a trabajar a otro sitio. Lo bueno es que una vez que estás dentro poco a poco vas subiendo posiciones por lo que con el tiempo puedes llegar a conseguir una vacante así que trabajas todo el año en el mismo instituto. También sirve para ir acumulando puntos para las oposiciones, puntos que son bastante necesarios para aprobar.
Pero sobre todo lo mejor es que el sueldo está en torno a 1800 euros brutos al mes ¡viva! Ah, y con vacaciones de navidad, fallas y pascua incluidas. Si es que los profes viven (vivimos) como Dios.
No es que haya aprobado unas oposiciones (que mas quisiera) es que estoy en la bolsa de trabajo de profesores de informática de secundaria. Mas bien llevo dos años en la bolsa pero poco a poco he ido subiendo posiciones. Ayer estaba en el puesto número doce pero hoy ya estoy el cuarto. Esto significa que aunque no tienen porque llamarme la semana que viene para empezar a trabajar, por primera vez en mas de dos años si que puede que me llamen. No es seguro porque esto hay semanas que no avanza nada, otras sólo un puesto o dos e incluso hay veces que retrocedes, pero ya está a punto.
Cuando me llamen me dedicaría a cubrir bajas. Es un poco fastidioso porque me pueden hacer trabajar en cualquier instituto de la Comunidad Valenciana, desde Vinaroz al Pilar de la Horadada así que si salen mal las cosas me tendría que mudar y quedarme a vivir allí (aunque ahora que lo pienso, no me importaría nada vivir un tiempecillo en mi propia casa a orillas del mar). Además cuando se acabe la sustitución volvería a la lista y tendría que ir a trabajar a otro sitio. Lo bueno es que una vez que estás dentro poco a poco vas subiendo posiciones por lo que con el tiempo puedes llegar a conseguir una vacante así que trabajas todo el año en el mismo instituto. También sirve para ir acumulando puntos para las oposiciones, puntos que son bastante necesarios para aprobar.
Pero sobre todo lo mejor es que el sueldo está en torno a 1800 euros brutos al mes ¡viva! Ah, y con vacaciones de navidad, fallas y pascua incluidas. Si es que los profes viven (vivimos) como Dios.
Ya queda poco
¡Si por fin! Después de haber sufrido la soledad del programador (no lo he escrito yo pero suscribo todas y cada una de las palabras de este artículo), de aguantar jefes infames y caraduras, de fregar platos para aprender algo deinglés, de cargar todos los días con catorce ordenadores portátiles del año 95, de no tener un trabajo fijo en mas de tres años, de limpiar mocos y aguantar pataletas de niños de cuatro años y suspender varias oposiciones estoy a punto de trabajar como funcionario.
No es que haya aprobado unas oposiciones (que mas quisiera) es que estoy en la bolsa de trabajo de profesores de informática de secundaria. Mas bien llevo dos años en la bolsa pero poco a poco he ido subiendo posiciones. Ayer estaba en el puesto número docepero hoy ya estoy el cuarto. Esto significa que aunque no tienen porque llamarme la semana que viene para empezar a trabajar, por primera vez en mas de dos años si que puede que me llamen. No es seguro porque esto hay semanas que no avanza nada, otras sólo un puesto o dos e incluso hay veces que retrocedes, pero ya está a punto.
Cuando me llamen me dedicaría a cubrir bajas. Es un poco fastidioso porque me pueden hacer trabajar en cualquier instituto de la Comunidad Valenciana, desde Vinaroz al Pilar de la Horadada asíq ue si salen mal las cosas me tendría que mudar y quedarme a vivir allí (aunque ahora que lo pienso, no me importaría nada vivir un tiempecillo en mi propia casa a orillas del mar). Además cuando se acabe la sustitución volvería a la lista y tendría que ir a trabajar a otro sitio. Lo bueno es que una vez que estás dentro poco a poco vas subiendo posiciones por lo que con el tiempo puedes llegar a conseguir una vacante así que trabajas todo el año en el mismo instituto. También sirve para ir acumulando puntos para las oposiciones, puntos que son bastante necesarios para aprobar.
Pero sobre todo lo mejor es que el sueldo está en torno a 1800 euros brutos al mes ¡viva! Ah, y con vacaciones de navidad, fallas y pascua incluidas. Si es que los profes viven (vivimos como Dios).
No es que haya aprobado unas oposiciones (que mas quisiera) es que estoy en la bolsa de trabajo de profesores de informática de secundaria. Mas bien llevo dos años en la bolsa pero poco a poco he ido subiendo posiciones. Ayer estaba en el puesto número docepero hoy ya estoy el cuarto. Esto significa que aunque no tienen porque llamarme la semana que viene para empezar a trabajar, por primera vez en mas de dos años si que puede que me llamen. No es seguro porque esto hay semanas que no avanza nada, otras sólo un puesto o dos e incluso hay veces que retrocedes, pero ya está a punto.
Cuando me llamen me dedicaría a cubrir bajas. Es un poco fastidioso porque me pueden hacer trabajar en cualquier instituto de la Comunidad Valenciana, desde Vinaroz al Pilar de la Horadada asíq ue si salen mal las cosas me tendría que mudar y quedarme a vivir allí (aunque ahora que lo pienso, no me importaría nada vivir un tiempecillo en mi propia casa a orillas del mar). Además cuando se acabe la sustitución volvería a la lista y tendría que ir a trabajar a otro sitio. Lo bueno es que una vez que estás dentro poco a poco vas subiendo posiciones por lo que con el tiempo puedes llegar a conseguir una vacante así que trabajas todo el año en el mismo instituto. También sirve para ir acumulando puntos para las oposiciones, puntos que son bastante necesarios para aprobar.
Pero sobre todo lo mejor es que el sueldo está en torno a 1800 euros brutos al mes ¡viva! Ah, y con vacaciones de navidad, fallas y pascua incluidas. Si es que los profes viven (vivimos como Dios).
Trabajando con niños
Mira que yo estoy acostumbrado a dar clases. Clases en las que no siempre mis alumnos son adultos, pero claro no se puede comparar tener algún niño de doce años enfrente de un ordenador con un grupo de veinticinco pequeños salvajes de menos de diez años corriendo, gritando y arrastrándose por el suelo.
Por suerte para mi me estoy acostumbrando rápido. Los primeros días los niños parecían un poco asustados. Es normal, no creo que sea demasiado agradable ver alguien que te saca más de un metro de altura con barba de tres días y una cara de sueño que le llega por los tobillos, pero me han cogido confianza y poco a poco se van soltando. Claro esto depende del niño. Hay alguno que se ha pasado desde el primer día como si me conociera de toda la vida (es gracioso, el segundo día todos me preguntaron por mi hermano, pero ahora ya sólo algún se acuerda de él) pero a otros les está costando. No os penséis que es por la edad ya que tengo dos niños de tres años que son totalmente opuestos. Uno ya me dijo el primer día que su profesora estaba buena (y tiene razón el jodío). En cambio el otro hasta hoy (ya llevo siete días trabajando) no me había escalado. Si, escalar, cuando les da por ahí los mas pequeños empiezan a subirse encima de mí, así que cuando me descuido tengo a tres de ellos encima.
No lo voy a negar, hay veces que me lo paso bien pero también tiene aspectos desagradables. Por suerte hasta ahora cuando han querido ir al baño se han sentido ofendidos cuando les decía si necesitaban ayuda (hay que ver lo orgullosos que son los niños de tres años) pero por lo que me han comentado cuando tengan que hacer algo mas serio en el water si que tendré que estar allí. Además hoy por ejemplo ha sido un día verde. No se porqué pero he tenido a cinco niños moqueando durante toda la mañana, hemos gastado mas de medio rollo de papel del water. Y que queréis que os diga no es agradable sentir una masa viscosa y caliente en tu mano. Además de vez en cuando tengo que aguantar alguna pataleta aunque siempre suele ser el mismo niño. La verdad es que al principio me quedé sin saber que hacer, pero como ya lo voy conociendo me he dado cuenta que ignorándolo un poco a los cinco minutos se le olvida el enfado (eso sí debo limpiarle los mocos después).
Pero bueno, aunque sea duro tener que aprenderse los nombres de todos los monigotes de Pokemon es divertido jugar a los tazos. Tampoco está nada mal jugar a fútbol cuando eres muchísimo mejor que el resto de jugadores. Es mas cuando juegas a pillar es interesante tener unas piernas mas largas que todos tus rivales.
Eso sí, no os creáis que se me ha despertado el instinto paternal. Aunque me lo pase bien en el trabajo sigo siendo un informático y para mi gusto a los niños les hace falta un interruptor para apagarlos cuando interese.
Por suerte para mi me estoy acostumbrando rápido. Los primeros días los niños parecían un poco asustados. Es normal, no creo que sea demasiado agradable ver alguien que te saca más de un metro de altura con barba de tres días y una cara de sueño que le llega por los tobillos, pero me han cogido confianza y poco a poco se van soltando. Claro esto depende del niño. Hay alguno que se ha pasado desde el primer día como si me conociera de toda la vida (es gracioso, el segundo día todos me preguntaron por mi hermano, pero ahora ya sólo algún se acuerda de él) pero a otros les está costando. No os penséis que es por la edad ya que tengo dos niños de tres años que son totalmente opuestos. Uno ya me dijo el primer día que su profesora estaba buena (y tiene razón el jodío). En cambio el otro hasta hoy (ya llevo siete días trabajando) no me había escalado. Si, escalar, cuando les da por ahí los mas pequeños empiezan a subirse encima de mí, así que cuando me descuido tengo a tres de ellos encima.
No lo voy a negar, hay veces que me lo paso bien pero también tiene aspectos desagradables. Por suerte hasta ahora cuando han querido ir al baño se han sentido ofendidos cuando les decía si necesitaban ayuda (hay que ver lo orgullosos que son los niños de tres años) pero por lo que me han comentado cuando tengan que hacer algo mas serio en el water si que tendré que estar allí. Además hoy por ejemplo ha sido un día verde. No se porqué pero he tenido a cinco niños moqueando durante toda la mañana, hemos gastado mas de medio rollo de papel del water. Y que queréis que os diga no es agradable sentir una masa viscosa y caliente en tu mano. Además de vez en cuando tengo que aguantar alguna pataleta aunque siempre suele ser el mismo niño. La verdad es que al principio me quedé sin saber que hacer, pero como ya lo voy conociendo me he dado cuenta que ignorándolo un poco a los cinco minutos se le olvida el enfado (eso sí debo limpiarle los mocos después).
Pero bueno, aunque sea duro tener que aprenderse los nombres de todos los monigotes de Pokemon es divertido jugar a los tazos. Tampoco está nada mal jugar a fútbol cuando eres muchísimo mejor que el resto de jugadores. Es mas cuando juegas a pillar es interesante tener unas piernas mas largas que todos tus rivales.
Eso sí, no os creáis que se me ha despertado el instinto paternal. Aunque me lo pase bien en el trabajo sigo siendo un informático y para mi gusto a los niños les hace falta un interruptor para apagarlos cuando interese.
Estúpida justicia
Esta es la historia de un joven que siempre había tenido un sueño. Desde que era pequeño había querido ayudar a los más débiles. Nunca le gustó que los más mayores actuaran como matones en el campo de fútbol que había al lado de su casa, si ellos habían llegado antes los mayores deberían esperar a que acabaran de jugar para ponerse ellos. O como mínimo podían preguntarles si jugaban juntos, pero no. ellos llegaban y los echaban de allí a balonazos. Ese día lo decidió, de mayor sería juez. Los jueces eran unos señores serios vestidos de negro que tenían un mazo con el que hacían callar a todos. Y cuando decidían algo todos estaban obligados a hacerle caso.
Así que dicho y hecho, que no es poco. Tras aprobar con nota el bachiller nuestro amigo empezó como tantos y tantos miles de españoles la carrera de derecho. Pero a diferencia de muchos él si tenía vocación por lo que con las dificultades lógicas acabó sacando la carrera con buena nota tras muchas horas de estudio. Pero su proyecto no acababa ahí, aún le quedaba un largo trecho que recorrer. Le tocaba enfrentarse con unas oposiciones. Si de normal este proceso de selección es duro (que me digan a mi) en el caso de las oposiciones a juez la dificultad se dispara. Yo no soy un experto en este tema, pero si que conocí a alguien que se las estaba preparando. Como muestra de la dificultad que tienen mi amigo (que aprobó derecho con casi un nueve de nota media) me dijo que necesitaba casi un año y medio para estudiarse todo el temario, y que aún así tampoco lo tenía estudiado a fondo. Vamos que presentarse a estas oposiciones con sólo dos años de estudio exclusivo es un poco arriesgado. Sin embargo nuestro protagonista lo intentó; es mas lo logró.
Ya había conseguido realizar el sueño de su niñez, impartir justicia. Desde ese momento se dedicó a ayudar a los más necesitados y desfavoridos. Siempre le gustaron los casos que le hacían sentirse útil: maltrato contra mujeres y niños, tráfico de drogas, prostitución, etc. Sin embargo no era suficiente. En estos casos podía ayudar a determinadas personas en situaciones puntuales. Él quería ir a la raíz del problema: no quería encarcelar a un camello de tres al cuarto, quería que cayera toda la banda entera. Por eso, siguió preparándose y al final llegó a la Audiencia Nacional. Esto si que era lo que había soñado desde pequeño. Aquí podría intentar hacer un mundo mejor.
Tras realizar su sueño, su vida discurría tranquilamente hasta que un día cuando llegaba al trabajo vio una expectación inusual a la puerta de su juzgado. Enseguida empezó a imaginar que tipo de caso le esperaba dentro. Seguro que era alguno de mucha repercusión, tal vez había caído una mafia de tráfico de mujeres, o un cártel de narcotraficantes, quien sabe. Llegó impaciente a su despacho y le pidió a su secretaria que le informara de todo.
Cuando se enteró del caso que había de tratar se le cayó el alma a los pies. Un equipo de fútbol quería que no se continuara jugando un partido que se había suspendido porque una moneda de cinco céntimos había golpeado a un linier. Era absurdo que se hiciera actuar a la justicia (tan sobrecargada de trabajo verdaderamente importante) para resolver esta nimiedad. Absurdo, poco ético e hipócrita. Porque además el club que presentaba el recurso no dijo nada cuando en su campo una moneda de 25 pesetas golpeó a un árbitro unos años atrás, ni cuando el asta de una bandera de poco golpea a un portero rival apenas un año antes. Los abogados que presentaron ese recurso sabían de antemano que no iban a poder ganarlo, pero aún así lo hicieron.
Entonces el juez se acordó de cuando era un niño. Había veces que sus padres lo castigaban cuando no se portaba bien (cuando le quitaba los juguetes a su hermano pequeño, por ejemplo). Él se enfadaba aunque sabía que no tenía razón y se ponía a llorar y a gritar. Por suerte los suyos fueron unos buenos padres y nunca cedieron al chantaje de una pataleta infantil.
Por suerte él es un buen juez y tampoco ha cedido a la pataleta de un presidente de un club de fútbol, aunque por desgracia ha tenido que gastar una parte de su preciado tiempo en resolver una disputa tan estúpida como frívola.
Nunca hemos de olvidar la diferencia entre la vida real y un espectáculo.
Así que dicho y hecho, que no es poco. Tras aprobar con nota el bachiller nuestro amigo empezó como tantos y tantos miles de españoles la carrera de derecho. Pero a diferencia de muchos él si tenía vocación por lo que con las dificultades lógicas acabó sacando la carrera con buena nota tras muchas horas de estudio. Pero su proyecto no acababa ahí, aún le quedaba un largo trecho que recorrer. Le tocaba enfrentarse con unas oposiciones. Si de normal este proceso de selección es duro (que me digan a mi) en el caso de las oposiciones a juez la dificultad se dispara. Yo no soy un experto en este tema, pero si que conocí a alguien que se las estaba preparando. Como muestra de la dificultad que tienen mi amigo (que aprobó derecho con casi un nueve de nota media) me dijo que necesitaba casi un año y medio para estudiarse todo el temario, y que aún así tampoco lo tenía estudiado a fondo. Vamos que presentarse a estas oposiciones con sólo dos años de estudio exclusivo es un poco arriesgado. Sin embargo nuestro protagonista lo intentó; es mas lo logró.
Ya había conseguido realizar el sueño de su niñez, impartir justicia. Desde ese momento se dedicó a ayudar a los más necesitados y desfavoridos. Siempre le gustaron los casos que le hacían sentirse útil: maltrato contra mujeres y niños, tráfico de drogas, prostitución, etc. Sin embargo no era suficiente. En estos casos podía ayudar a determinadas personas en situaciones puntuales. Él quería ir a la raíz del problema: no quería encarcelar a un camello de tres al cuarto, quería que cayera toda la banda entera. Por eso, siguió preparándose y al final llegó a la Audiencia Nacional. Esto si que era lo que había soñado desde pequeño. Aquí podría intentar hacer un mundo mejor.
Tras realizar su sueño, su vida discurría tranquilamente hasta que un día cuando llegaba al trabajo vio una expectación inusual a la puerta de su juzgado. Enseguida empezó a imaginar que tipo de caso le esperaba dentro. Seguro que era alguno de mucha repercusión, tal vez había caído una mafia de tráfico de mujeres, o un cártel de narcotraficantes, quien sabe. Llegó impaciente a su despacho y le pidió a su secretaria que le informara de todo.
Cuando se enteró del caso que había de tratar se le cayó el alma a los pies. Un equipo de fútbol quería que no se continuara jugando un partido que se había suspendido porque una moneda de cinco céntimos había golpeado a un linier. Era absurdo que se hiciera actuar a la justicia (tan sobrecargada de trabajo verdaderamente importante) para resolver esta nimiedad. Absurdo, poco ético e hipócrita. Porque además el club que presentaba el recurso no dijo nada cuando en su campo una moneda de 25 pesetas golpeó a un árbitro unos años atrás, ni cuando el asta de una bandera de poco golpea a un portero rival apenas un año antes. Los abogados que presentaron ese recurso sabían de antemano que no iban a poder ganarlo, pero aún así lo hicieron.
Entonces el juez se acordó de cuando era un niño. Había veces que sus padres lo castigaban cuando no se portaba bien (cuando le quitaba los juguetes a su hermano pequeño, por ejemplo). Él se enfadaba aunque sabía que no tenía razón y se ponía a llorar y a gritar. Por suerte los suyos fueron unos buenos padres y nunca cedieron al chantaje de una pataleta infantil.
Por suerte él es un buen juez y tampoco ha cedido a la pataleta de un presidente de un club de fútbol, aunque por desgracia ha tenido que gastar una parte de su preciado tiempo en resolver una disputa tan estúpida como frívola.
Nunca hemos de olvidar la diferencia entre la vida real y un espectáculo.





