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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Una ráfaga de viento...
Este post debía de haberlo escrito hace unos días, pero la vorágine fallera pudo conmigo:

Todo ocurrió durante el día de San Patricio del año 2005. Yo llevaba poco más de dos semanas viviendo en Irlanda del Norte. A pesar de ser el santo mas venerado en toda la isla, con la cantidad de trabajo que una fiesta de este estilo conlleva, el restaurante donde yo trabajaba me dio fiesta. Si se piensa bien era normal. Al fin y al cabo desde que llegué allí sólo había tenido un día libre, día que me pasé en la cama debido a un constipado fruto de la difícil aclimatación a un clima tan duro como el irlandés de alguien acostumbrado a los suaves inviernos valencianos.

Como digo, prácticamente era mi primer día de fiesta en 20 días. Yo estaba como loco por poder hacer algo de turismo. Estaba viviendo en la verde irlanda y lo único verde que había visto hasta Esto es el castillo de Dunluce el momento era la salsa de menta de los platos que tenía que fregar.Así que decidí buscar algún sitio perdido con encanto. A unos 10 Km. de mi casa se hallaban las ruinas de un castillo medieval encaramado a un acantilado. El castillo de Dunluce fue la cuna de un clan que llegó a dominar Escocia, por no contar que en las bravas aguas que la rodean encalló media armada invencible. Además, como buen castillo británico, arrastraba una sórdida leyenda. Hace años, el comedor del castillo, se desmoronó llevándose consigo al fondo del mar a una decena de sirvientes, provocando que le fueran construidas unas dependencias tierra a adentro a la mujer del señor.

Así que por la mañana temprano enfilé la carretera rumbo a dicho castillo. El día estaba claro y despejado, cosa rara por aquellos lares.

A media mañana según mi horario sureño, a la hora de la comida para el resto de turistas, llegué al castillo. Tras una interesante visita de más de una hora y la consabida compra de postales, decidí poner rumbo a casa. A pesar que aún era pronto, mis horarios estaban empezando a cambiar, así que decidí aprovechar los bancos de un parque cercano y comerme el sándwich que me había llevado.

Conforme iba acabando de comer el cielo empezó a encapotarse a la vez que un ligero viento comenzó a soplar. Como ya conocía los entresijos del clima irlandés decidí darme prisa. Acabé mi almuerzo de un bocado y acto seguido saqué de mi mochila la postal que había comprado para mi abuelo. Cuando iba a empezar a escribir, una fuerte ráfaga de viento de poco me la arrebata de las manos. Volví a intentar escribir pero una gruesa gota de lluvia cayó sobre la postal. En ese momento decidía volver a casa; ya escribiría la postal allí más cómodo y caliente.

A pesar de los oscuros augurios meteorológicos durante mi trayecto no llovió y el viento se calmó. Al poco de iniciar mi camino recibí una llamada perdida en el móvil. Eran mis padres. Debido a lo elevado de la tarifa del roaming (si yo recibía una llamada a mi móvil español debía de pagar mas de un euro por minuto) había quedado con ellos en que cuando quisieran decirme algo me pegaran un toque, que ya les llamaría yo cuando pudiera. Una llamada a esa hora tan extraña no me sorprendió ya que yo les había llamado justo antes de salir de casa para que me contaran como iban las Fallas ese año. Como no me lo habían cogido, supuse que se habían ido a dar una vuelta.

Como poco podía hacer en medio de la carretera decidí acelerar la marcha para hablar con ellos en cuanto llegara a casa. Pero cual fue mi sorpresa que, en medio del camino, pegada al asfalto y sin ninguna casa alrededor me encontré una cabina de teléfono. Decidí aprovechar para descansar un poco y hablar con los míos. Lo cogió mi madre. En seguida me di cuenta que había algo que no iba bien. Entre sollozos me confesó que mi abuelo se había muerto. Todo había sucedido un par de noches antes. Empezó a sentirse mal y el pobre aguantó hasta el alba.

Habían decidido no avisarme. El entierro iba a ser justo la mañana siguiente y era totalmente imposible que yo pudiera llegar a tiempo para estar presente, así que en cuanto el entierro se acabó me llamaron para darme la mala noticia.

Yo no creo en el mas allá. Ni en Dios. Y tampoco me parece que cuando morimos nuestra alma sale de nuestro cuerpo y se dirige al cielo. Pero desde aquel día no dejo de pensar que en el mismo momento que enterraron a mi abuelo, a tres mil kilómetros de distancia, una ráfaga de viento me impidió escribir una postal que nunca llegaría a la persona a la cual iba dirigida.

Nunca te olvidaré yayo.
 
Resaca post-fallas
Supongo que la mayoría de vosotros se habrá enterado que estos últimos días se han celebrado las Fallas. Yo llevaba dos años sin poder disfrutar de las fiestas. En el primero, un virus estomacal hizo que no puediera alejarme demasiado del baño durante todos esos días, mientras que en el segundo estaba viviendo en Irlanda. Este año parecía que por fin podría aprovechar totalmente las fiestas, pero como me han enviado a trabajar a Alicante sólo he podido ir el fin de semana, fastidiandome incluso algún que otro plan (Jenny, al año que viene no fallo).

Por tanto llegué el viernes con todas las ganas de comerme el mundo. No lo voy a negar, lo que son Fallas no he visto muchas, me he dedicado a irme de fiesta y a disfrutar del ambiente. He oído que han sido las Fallas mas multitudinarias de la historia, y desde luego creo que es verdad. Durante todo el fin de semana estuvieras donde estuvieras y fuera la hora que fuera te sentías rodeado por una marea de gente.

Todo empezó el viernes con un ligero problema. La encargada de la óptica se equivocó al pedirme las lentillas, así que como solución de emergencia me dio unas que tenía de muestra, que me sirvieron para salir del trance, pero que tenían bastante menos graduación de la que yo gasto (mas o menos una dioptría y media de miopía y otra de astigmatismo por ojo, ¿os he dicho que pasarse el tiempo mirando al ordenador no es bueno para la vista?) así que me pasé toda la noche diciéndole al Rizos y al Calata que le entrarámos a un par de chavalas cuando en realidad eran un chica y un chico con el pelo largo (vale, lo admito, puede que las cervezas a un euro también influyeran en que no viera bien). La cosa continuó con problemas. Mientras pasaba por encima de una valla para no tener que dar una vuelta de diez metros, se me enganchó el pantalón que tanto me costó comprarme , así que me pasé toda la noche con medio culo al aire (por suerte llevaba mis mejores calzoncillos). Por si acaso, os aviso, no sirve de nada decirle a una chica que te toque el culo, así no se liga. El caso es que la noche estuvo bastante bien, y si no hablé con 30 chicas diferentes no hablé con ninguna. Eso sí, yo de racista nada, hubo valencianas, colombianas, italianas, francesas, inglesas, suecas, de todo. Es mas, a última hora de la noche me pasé mas de una hora hablando con una peruana muy simpática y, por que no decirlo, muy guapa. Espero volver a verla, ya que vive en Valencia y se por donde se mueve.

Nos despedimos a eso de las seis con la promesa de estar a la una en la puerta del ayuntamiento para ver la mascletà. Por suerte, al día siguiente sobre las doce y media de la mañana me llegó un mensaje del Rizos diciéndome que no se podía levantar y que mejor quedábamos a las cinco de la tarde. Dicho y hecho, a las cinco estábamos todos en un bar del centro, con una jarra de medio litro de cerveza en la mano. El tiempo fue pasando entre cerveza y cerveza hasta que se hizo la hora de la nit del foc, el castillo de fuegos artificiales mas importante de todas las fiestas. Así que nos fuimos al antiguo cauce a verlo, nosotros y otras 600.000 personas. No puedo decir si estuvo bien o mal, ya que estábamos lejos y unos árboles nos impidieron verlo.

Después la marea humana nos arrrastró hacia el Carmen. Allí probamos varias verbenas, pero había tanta gente que era imposible moverse. Al final acabamos en una verbena detrás de la Lonja. Allí, para variar, mis dotes seductoras funcionaron de nuevo, pero parece que estoy gafado. Cuando estaba a punto de lanzar el ataque definitivo, ella se fue a mear con una amiga. Estaba todo controlado, porque se habían quedado otras dos amigas, así que iban a volver. Lo malo es que en ese momento se acabó la verbena (un encargado del ayuntamiento se subió a una escalera y cortó el cable de la luz) y se puso a llover, así que cuando me quise dar cuenta las había perdido de vista ¡mierda!

Ya con el ánimo un poco mas bajo seguimos buscando un sitio dónde divertirnos y vaya si lo encontramos. Alguien había tenido la genial idea de sacar unos altavoces al balcón y había creado una fiesta ilegal en plena calle bolsería. Cuando llegamos la calle estaba totalmente colapsada y a eso de las siete cuando nos fuimos hartos del peligro de avalancha seguía exactamente igual. Lo mejor de todo era la cara de alucinados que ponían los guiris.

Al día siguiente me levanté como pude y me vine a Alicante a trabajar. Parece que no descansé lo suficiente, porque hoy o no ha sonado la alarma o me he dormido, así que he llegado tres horas tarde al trabajo. Da la casualidad que los martes tengo tres horas de clase y una guardia, así que mi día ha sido bastante ligero. Por suerte nadie se ha dado cuenta. Un compañero le ha abierto el aula a mis alumnos y se han pasado todo el rato jugando al ordenador, criaturas.
 
Un instituto, dos macarras y un móvil con cámara
La verdad es que tarde o temprano tenía que pasar. Lo único es que como yo doy clase a un ciclo formativo puede que no llegara a verlo, pero no ha sido así. Todos los profesores de instituto tenemos tres horas de guardias en las que nos toca meter en clase a los niños que no quieren entrar, controlar las clases cuyo profesor falta y vagar por los pasillos recogiendo a los niños expulsados.

Pues bien, el otro día, justo al inicio de la guardia vimos que había tres niños en la puerta de una clase cerrada. Cuando llegamos allí nos dimos cuenta de lo que pasaba. Dos de ellos habían acorralado al otro y mientras uno lo amenazaba el otro lo grababa con el móvil. Por suerte llegamos a tiempo y la cosa no pasó a mayores. En cuanto supimos que estaba pasando, enviamos a los dos macarrillas (de 2º de ESO) al jefe de estudios. Como ellos saben que casi seguro que no les pasará nada (y si les pasa casi que mejor porque los expulsan unos días y así consiguen vacaciones) fueron sonriendo todo el rato.

Está claro que tarde o temprano iba a acabar pasando, ¿porqué? Los niños se dedican a repetir todo lo que ven u oyen, y como llevamos varios días que este tipo de noticias están a todas horas en la tele era cuestión de tiempo. Todo lo malo se pega, ya sea el reggeatón, los pantalones piratas o grabar con el móvil tus actos vandálicos. Lo que si que habría que controlar un poco son los medios de comunicación. ¿Soy el único que piensa que los telediarios de Antena 3 se parecen tanto a lo que debería ser un informativo como una hamburguesa del McDonald's a la dieta mediterránea? Se han dedicado a hacer cundir la alarma y lo único que han conseguido es darle publicidad a estos actos. Y ya se sabe, cuando eres adolescente lo primero que quieres hacer es lo que te han prohibido.

No me voy a poner dramático. No es tan grave. Toda la vida han existido los matones de recreo. Siempre ha habido gente que se aprovechaba de su superioridad para amedrentar a sus compañeros. La única diferencia es que ahora se aprovechan de las nuevas tecnologías para sus acciones. Pero que quieres que te diga, es una putada ser acosado, da igual si te graban o no. Esto lo digo yo, que he ido al mismo instituto en el que trabajaba mi padre, con lo que eso significa.

El problema no está en grabarlo con el móvil. El verdadero problema es que cada vez hay mas matones y mas víctimas, y el sistema cada vez es mas laxo, permitiendo a estos aprendices de mafiosos actuar con total impunidad.
 
Actualización sentimental
1.- La niña de los carnavales: Totalmente descartada. Le envié un sms al día siguiente, no contestó. Le escribí un e-mail un par de días después, tampoco contestó. Creo que ni se acuerda que estuvo mas de dos horas agarrándome todo lo que podía. Casi que mejor, así me evito posibles problemas de pederastia.

2.-Laurana: Que le den. El otro día le envié un correo diciéndole que estaba viviendo en Alicante. Su contestación fue que como no le había dicho nada (coño, porque te lo estoy diciendo ahora) y que no entendía que había pasado con nosotros. No se si se lo tendría que explicar de nuevo, puede que en bielorruso utilicen la misma palabra para dos conceptos tan diferentes como son novio y amigo.

3.-Miss Hyde: Esto ya lo he vivido antes. Cuando me avisaron para trabajar me enviaron un telegrama a su casa (yo antes había vivido allí). Así que después de cinco meses tras la que lió en la boda volvimos a vernos. En ese momento se ha vuelto a dar cuenta que soy el hombre de su vida y que necesita que esté a su lado. Eso sí, parece que esta vez va en serio y ha largado a la Mortadela. Me parece que ahora está intentando reconquistarme ya que está empeñada en que quedemos. Es mas, ha habido más de un acercamiento algo más que amistoso. El problema es que la carne es débil y que como pase algo mas profundo, y yo después me siga comportando igual que ahora con ella (como amigos), creo que se volverá a liar. Estoy hecho un mar de dudas. Espero tener suerte este sábado y comerme algo. Seguro que si no estoy tan falto podré reflexionar mejor sobre como debo actuar. Si es que mi mente dice una cosa, pero mi cuerpo me pide otra...

Por cierto, a veces pienso como tiene que estar la Mortadela en casa de sus padres sólo tres meses después de haberse ido a vivir con Miss Hyde y casi sin amigos. Pero el se lo ha buscado, se arriesgó y ha perdido. El otro día me llamó, ahora quiere hablar. Casualmente ahora, que se ha quedado sólo, un año y pico después de que me la jugara por la espalda, tiempo durante el cual no ha tenido necesidad de hablar conmigo. En fin, yo hablo con todo el mundo, pero no creo que le guste lo que le voy a decir.
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Alguien se ha llevado mi parte
Según este reciente estudio del Instituto Nacional de estadística resulta que en España los hombres ganamos bastante mas dinero que las mujeres por realizar nuestro trabajo.

Primero hay que indicar que la fecha de la publicación no es casual, ya que el próximo 8 de marzo se celebra el día de la mujer trabajadora, día que también se va a aprovechar para aprobar la nueva ley de igualdad de género. Se ve que para celebrar la conmemoración y facilitar la tramitación de la ley han decidido hacer una especie de campaña mediática.

Según los resultados del estudio los hombres ganamos mas que las mujeres por realizar el mismo trabajo, en concreto un 40% mas. Yo no digo que no se discrimine a la mujer en materia salarial, sólo que en mi caso nunca se ha producido. Debo decir que en todas las empresas en las que he trabajado se cobraba exactamente igual con independencia del sexo. Exactamente igual de mal, añado. Es verdad que había gente que cobraba mas que otros, pero no era por cuestión de sexo. En casi todos los sitios estaba el típico enchufado, o el clásico intocable que lleva mas años que las paredes y que se cree imprescindible para el funcionamiento de la empresa cuando es todo lo contrario. Uno de estos era muy curioso, en una multinacional en la que trabajé el que mas cobraba era el que escribía los manuales dle programa que estábamos desarrollando. Está claro que es una tarea infinitamente mas difícil escribir un manual que un programa, pero si eres amiguito del jefe supremo y te vas de fiestas nudistas con él (verídico) tu valor en la empresa se multiplica.

Si realemente es cierto que por ser hombre hubiera cobrado un 40% que si hubiera sido mujer, como no lo he hecho, me han podido pasar dos cosas:

La primera es que la alarmante escasez de mujeres informáticas se deba simplemente a que cobrar el 60% de un sueldo de mierda no de ni siquiera para pagarse el bonometro por lo que las mujeres, sabias ellas, declinaban prestar sus servicios para las prestigiosas empresas en las que he trabajado.

La otra es que también he sido discriminado. Seguro que aquel compañero que se pedía siempre el café tocado de coñac y el bocadillo de jamón de pata negra en vez del clásico de tortilla de patatas en el almuerzo lo pagaba con su 40% extra por ser hombre mas el teórico 40% que me correspondería a mi por tener la cara llena de pelos.

Por lo tanto yo también he sido discriminado. Me marginaron al pagarme mi sueldo normal, sin ese 40% que me hubiera hecho tan feliz, pero es que además ahora debo aguantar que salgan estudios en los que practicamente me acusen de explotar a todo un género. Además de puta, he de poner la cama.

Cuando me he empezado a sentir un poco ofendido por el estudio, me ha dado por leerlo en profundidad y se me ha caído el alma a los pies. Resulta que para mi categoría laboral, el sueldo medio es de 37.891 euros al mes para los hombres y de 27.175 euros para las mujeres. Teniendo en cuenta que la mejor oferta laboral que me han hecho en mi vida como ingeniero informático (para un puesto en el que requerían dominar cuatro lenguajes de programación diferentes y ser capaz de administrar un servidor web, uno de base de datos y una red con dos tecnologías diferentes, puesto en el cual ya tenía bastante experiencia por lo que me hicieron una oferta generosa) ha sido de 15.000 euros ,resulta que no sólo no he estado estafando a miles de mujeres, sino que hay unas cuantas que se han estado comprado las compresas con el dinero de mi bolsillo.

Por cierto, ¿alguien conoce a algún afortunado que se embolse 37.891 euros brutos al año? El mundo está muy mal repartido.