La suerte está echada
Después de un tiempo sin actualizar el blog por las oposiciones más que por falta de tiempo por ausencia de cosas interesantes que contar, por fin vuelvo a hacerlo ya que por ahora he acabado con ellas.
Bueno, por ahora y casi seguro que hasta el año que viene. La cosa empezó ayer con la parte teórica. Para quien no conozca el apasionante mundo de las oposiciones a secundaria en este examen se sacan dos bolitas que se corresponden a sendos temas que en el caso de informática ascienden a 74 y tienes que escribir todo lo que sepas sobre el tema en dos horas. Como es imposible saberse todos los temas los instantes previos al examen se convierten en una especie de sorteo de lotería con gente comiéndose las uñas. Para no variar tuve suerte y salió una bola con uno de los 25 temas que llevo preparados. La única pega es que es un tema muy teórico, La definición de datos. Niveles de descripción. Lenguajes. Diccionario de datos , así que nunca se sabe ya que puedo haber dicho auténticas animaladas. Lo malo es que el otro que ha salido es todavía peor Modelo de datos jerárquico y en red. Estructuras. Operaciones. ya que esas bases de datos hace casi treinta años que no se utilizan así que todos se lanzaron a por el mismo tema lo que hace que si estás al final del tribunal (como ha sido mi caso) cuando te corrijan el examen estén hartos de leer lo mismo. Pero bueno, dentro de lo que cabe no me puedo quejar.
Lo malo ha sido hoy; hace unos días surgieron rumores que decían que el examen se había filtrado así que han tenido que cambiarlo deprisa y corriendo. Y vaya si se nota. El ejercicio de redes era inverosímil (yo no conozco ninguna red con tres routers con tres interfaces de red diferentes) además que estaba plagado de erratas en las direcciones ip. Los cuestionarios mezclaban preguntas de diferente temática e incluso dentro de la misma pregunta había respuestas que no tenían nada que ver unas con otras. En los ejercicios de programación costaban mas tiempo de entender que era lo que te pedían que hicieras que hacerlo. Los de bases de datos pedían cosas que a nivel práctico se suelen hacer con instrucciones que dependen de cada sistema gestor de base de datos (SQLServer, Oracle, MySql...). En fin, un poema.
Pero bueno, yo me he pasado mis cuatro horas de examen hoy y las dos de ayer con sus correspondientes esperas para pasar lista y su hora y media de espera para leer con la esperanza de poder llegar a aprobar. Aunque conforme pasa el tiempo cada vez tengo más claro que no voy a aprobar.
Eso sí, por si suena la flauta, mañana descanso, pero al día siguiente me tengo que poner a acabar la programación didáctica que me pedirían si se diera el improbable caso de aprobar ya que la tendría que tener para un par de días después.
Pero bueno, no todo van a ser estudios en esta vida. En cuanto he acabado con las oposiciones me he ido con mis amigos a ver el partido de fútbol. Cuando se trata de campeonatos internacionales de selecciones yo soy esloveno pero si se trata de ganar a los gabachos me apunto a lo que sea. Además no se si ha sido suerte o que después de tanto estudiar estoy empezando a estar un poco más salido de lo normal pero en el bar en el que hemos estado no había ni una chica fea. Eso sí, la mayoría francesas así que nos hemos tenido que tragar sus gritos de alegría.
Bueno, por ahora y casi seguro que hasta el año que viene. La cosa empezó ayer con la parte teórica. Para quien no conozca el apasionante mundo de las oposiciones a secundaria en este examen se sacan dos bolitas que se corresponden a sendos temas que en el caso de informática ascienden a 74 y tienes que escribir todo lo que sepas sobre el tema en dos horas. Como es imposible saberse todos los temas los instantes previos al examen se convierten en una especie de sorteo de lotería con gente comiéndose las uñas. Para no variar tuve suerte y salió una bola con uno de los 25 temas que llevo preparados. La única pega es que es un tema muy teórico, La definición de datos. Niveles de descripción. Lenguajes. Diccionario de datos , así que nunca se sabe ya que puedo haber dicho auténticas animaladas. Lo malo es que el otro que ha salido es todavía peor Modelo de datos jerárquico y en red. Estructuras. Operaciones. ya que esas bases de datos hace casi treinta años que no se utilizan así que todos se lanzaron a por el mismo tema lo que hace que si estás al final del tribunal (como ha sido mi caso) cuando te corrijan el examen estén hartos de leer lo mismo. Pero bueno, dentro de lo que cabe no me puedo quejar.
Lo malo ha sido hoy; hace unos días surgieron rumores que decían que el examen se había filtrado así que han tenido que cambiarlo deprisa y corriendo. Y vaya si se nota. El ejercicio de redes era inverosímil (yo no conozco ninguna red con tres routers con tres interfaces de red diferentes) además que estaba plagado de erratas en las direcciones ip. Los cuestionarios mezclaban preguntas de diferente temática e incluso dentro de la misma pregunta había respuestas que no tenían nada que ver unas con otras. En los ejercicios de programación costaban mas tiempo de entender que era lo que te pedían que hicieras que hacerlo. Los de bases de datos pedían cosas que a nivel práctico se suelen hacer con instrucciones que dependen de cada sistema gestor de base de datos (SQLServer, Oracle, MySql...). En fin, un poema.
Pero bueno, yo me he pasado mis cuatro horas de examen hoy y las dos de ayer con sus correspondientes esperas para pasar lista y su hora y media de espera para leer con la esperanza de poder llegar a aprobar. Aunque conforme pasa el tiempo cada vez tengo más claro que no voy a aprobar.
Eso sí, por si suena la flauta, mañana descanso, pero al día siguiente me tengo que poner a acabar la programación didáctica que me pedirían si se diera el improbable caso de aprobar ya que la tendría que tener para un par de días después.
Pero bueno, no todo van a ser estudios en esta vida. En cuanto he acabado con las oposiciones me he ido con mis amigos a ver el partido de fútbol. Cuando se trata de campeonatos internacionales de selecciones yo soy esloveno pero si se trata de ganar a los gabachos me apunto a lo que sea. Además no se si ha sido suerte o que después de tanto estudiar estoy empezando a estar un poco más salido de lo normal pero en el bar en el que hemos estado no había ni una chica fea. Eso sí, la mayoría francesas así que nos hemos tenido que tragar sus gritos de alegría.
De viaje...
Aunque desde que hace una semana acabé de trabajar mi única compañía vuelve a ser el flexo de mi escritorio, mi mente parece no estar dispuesta a consentirlo.
Desde el mismo momento en que me siento delante de los apuntes en el interior de mi cabeza empieza un viaje mágico. En él rememoro los momentos más felices de mis últimos años de existencia (por suerte los más tristes se han quedado en el olvido), evoco todos los sueños que voy a cumplir este verano e incluso fantaseo y me imagino situaciones irreales que puede que nunca llegue a realizar. También imagino mi vida sin estas oposiciones que acaban por volverle loco a uno. Divago sobre la posibilidad de aprobar unos exámenes para los que no estoy muy preparado. Se que es casi imposible, pero dos frustrantes experiencias anteriores no han podido destruir mis ilusiones.
Como si de un viaje astral se tratara, mi cuerpo permanece quieto pero mi mente no descansa nunca. Por desgracia ningún destino de todos los viajes que realiza está en esos apuntes que mis manos se empeñan testarudamente en situar delante de mis ojos.
Durante mis ensoñaciones el tiempo pasa rápido. Soy capaz de llegar último confín del sistema solar y volver a cualquier lugar de este planeta en apenas unas milésimas de segundo Casi sin darme cuenta transcurren las mañanas y las tardes. Sin embargo, si obligo a mi cerebro a comportarse de la manera para la cual está programado el tic-tac del reloj se convierte en un lánguido lamento que parece creado ex profeso para torturarme con su lento discurrir.
Todos estos prodigiosos viajes acaban de la misma manera. De repente en mi mente retumba una voz que hace que mi pensamiento retorne a ese cuerpo físico del que huye despavorido. Cuando mis sentidos recuperan su lugar, logro entender que mi padre me avisa que ya está la mesa puesta.
Entonces llega el momento de los remordimientos. Tras comprobar que el fatídico tema que puse delante de mí unas horas antes sigue prácticamente en el mismo sitio y que mi cerebro almacena todo tipo de información menos la que debería me doy cuenta que por desgracia ha pasado otro día en el que prácticamente no he estudiado.
Las oposiciones se acercan, el lunes que viene me enfrentaré a ellas. El problema es que mi mente es incapaz ahora mismo de seguir estudiando, necesita un descanso. Por eso espero ese día con una mezcla de alegría, ilusión y temor. Deseo que llegue para comenzar a disfrutar de las vacaciones. A la vez deseo que no lleguen porque se que tengo muy pocas posibilidades de aprobar y debería estudiar mas. Y sobre todo deseo que lleguen con la ilusión que deposita a diario tanta gente al comprar un billete de lotería; deseo aprobar para que mi vida cambie definitivamente. Deseo tener la posibilidad de dejar de pensar en el trabajo. De tener algo seguro que me permita independizarme de una vez. De dormir siestas de dos horas sin tener que pensar que ese tiempo hubiera sido mejor aprovechado estudiando. En definitiva, de poder vivir un día de mi vida sin pensar en las oposiciones.
Aún quedan siete días. Sólo quedan siete días.

Desde el mismo momento en que me siento delante de los apuntes en el interior de mi cabeza empieza un viaje mágico. En él rememoro los momentos más felices de mis últimos años de existencia (por suerte los más tristes se han quedado en el olvido), evoco todos los sueños que voy a cumplir este verano e incluso fantaseo y me imagino situaciones irreales que puede que nunca llegue a realizar. También imagino mi vida sin estas oposiciones que acaban por volverle loco a uno. Divago sobre la posibilidad de aprobar unos exámenes para los que no estoy muy preparado. Se que es casi imposible, pero dos frustrantes experiencias anteriores no han podido destruir mis ilusiones.
Como si de un viaje astral se tratara, mi cuerpo permanece quieto pero mi mente no descansa nunca. Por desgracia ningún destino de todos los viajes que realiza está en esos apuntes que mis manos se empeñan testarudamente en situar delante de mis ojos.
Durante mis ensoñaciones el tiempo pasa rápido. Soy capaz de llegar último confín del sistema solar y volver a cualquier lugar de este planeta en apenas unas milésimas de segundo Casi sin darme cuenta transcurren las mañanas y las tardes. Sin embargo, si obligo a mi cerebro a comportarse de la manera para la cual está programado el tic-tac del reloj se convierte en un lánguido lamento que parece creado ex profeso para torturarme con su lento discurrir.
Todos estos prodigiosos viajes acaban de la misma manera. De repente en mi mente retumba una voz que hace que mi pensamiento retorne a ese cuerpo físico del que huye despavorido. Cuando mis sentidos recuperan su lugar, logro entender que mi padre me avisa que ya está la mesa puesta.
Entonces llega el momento de los remordimientos. Tras comprobar que el fatídico tema que puse delante de mí unas horas antes sigue prácticamente en el mismo sitio y que mi cerebro almacena todo tipo de información menos la que debería me doy cuenta que por desgracia ha pasado otro día en el que prácticamente no he estudiado.
Las oposiciones se acercan, el lunes que viene me enfrentaré a ellas. El problema es que mi mente es incapaz ahora mismo de seguir estudiando, necesita un descanso. Por eso espero ese día con una mezcla de alegría, ilusión y temor. Deseo que llegue para comenzar a disfrutar de las vacaciones. A la vez deseo que no lleguen porque se que tengo muy pocas posibilidades de aprobar y debería estudiar mas. Y sobre todo deseo que lleguen con la ilusión que deposita a diario tanta gente al comprar un billete de lotería; deseo aprobar para que mi vida cambie definitivamente. Deseo tener la posibilidad de dejar de pensar en el trabajo. De tener algo seguro que me permita independizarme de una vez. De dormir siestas de dos horas sin tener que pensar que ese tiempo hubiera sido mejor aprovechado estudiando. En definitiva, de poder vivir un día de mi vida sin pensar en las oposiciones.
Aún quedan siete días. Sólo quedan siete días.

Soy un prófugo
Sí, esta tarde, sin comerlo ni beberlo y de la manera más absurda me he fugado de las fuerzas del orden.
Como todos los sábados habíamos quedado unos cuantos amigos a jugar a baloncesto. Cuando hemos llegado al polideportivo hemos visto que el grupo de argentinos que siempre suele estar allí había ocupado nuestra canasta. No pasa nada, nos vamos a la otra pero cuando llegamos entendemos porque nos habían invadido. El aro está roto. Después de unos segundos en los que tras unos tiros comprobamos que es imposible jugar tomamos una decisión.
Nos vamos a un colegio público cercano a jugar. Sí, tenemos que saltar la valla, pero ni somos los primeros, ni es la primera vez que lo hacemos. Empezamos a jugar. En la primera partida Calata, Sergi y yo hemos arrasado siendo la canasta definitiva un triple mío desde siete metros con un defensor delante (soy malo tirando, pero los triples decisivos se me dan bien).
En ese momento ha llegado un coche de la policía municipal. Al bajar se han puesto a hablar con una vieja (bueno, señora mayor) que nos ha señalado. Tras eso se han acercado a la valla y nos han dicho que saliéramos. Nos han recordado que eso de saltar vallas no está bien y que ya somos mayorcitos para hacerlo. Tras unas cuantas quejas por nuestra parte (que si las canastas del polideportivo están rotas, que si el colegio es público, que no estábamos haciendo nada malo y que al fin y al cabo el campo lo pagamos de nuestros impuestos) nos han dicho que nos identificáramos. Como es normal casi ninguno teníamos el DNI así que nos han dicho que fuéramos a casa a buscarlo. De todos los que nos hemos ido, el que más lejos vive soy yo, unos diez minutos. Cuando he vuelto ya no había nadie. He buscado a mis amigos y los he encontrado en el polideportivo y me han dicho que la policía se ha cansado de esperar y que se han ido no sin avisarles que me estarían buscando.
Como los argentinos ya se habían ido nos hemos puesto a jugar. Pero ya no ha sido lo mismo porque hemos perdido los dos partidos. Pero claro, yo estaba mas pendiente de que no apareciera la madera para llevarme al talego y el Calata sólo pensaba en que debía de haberle pedido el teléfono a la policía que nos ha identificado que no estaba nada mal.
Proximamente en sus pantallas: El pequeño Nicolás, camina o encesta
Como todos los sábados habíamos quedado unos cuantos amigos a jugar a baloncesto. Cuando hemos llegado al polideportivo hemos visto que el grupo de argentinos que siempre suele estar allí había ocupado nuestra canasta. No pasa nada, nos vamos a la otra pero cuando llegamos entendemos porque nos habían invadido. El aro está roto. Después de unos segundos en los que tras unos tiros comprobamos que es imposible jugar tomamos una decisión.
Nos vamos a un colegio público cercano a jugar. Sí, tenemos que saltar la valla, pero ni somos los primeros, ni es la primera vez que lo hacemos. Empezamos a jugar. En la primera partida Calata, Sergi y yo hemos arrasado siendo la canasta definitiva un triple mío desde siete metros con un defensor delante (soy malo tirando, pero los triples decisivos se me dan bien).
En ese momento ha llegado un coche de la policía municipal. Al bajar se han puesto a hablar con una vieja (bueno, señora mayor) que nos ha señalado. Tras eso se han acercado a la valla y nos han dicho que saliéramos. Nos han recordado que eso de saltar vallas no está bien y que ya somos mayorcitos para hacerlo. Tras unas cuantas quejas por nuestra parte (que si las canastas del polideportivo están rotas, que si el colegio es público, que no estábamos haciendo nada malo y que al fin y al cabo el campo lo pagamos de nuestros impuestos) nos han dicho que nos identificáramos. Como es normal casi ninguno teníamos el DNI así que nos han dicho que fuéramos a casa a buscarlo. De todos los que nos hemos ido, el que más lejos vive soy yo, unos diez minutos. Cuando he vuelto ya no había nadie. He buscado a mis amigos y los he encontrado en el polideportivo y me han dicho que la policía se ha cansado de esperar y que se han ido no sin avisarles que me estarían buscando.
Como los argentinos ya se habían ido nos hemos puesto a jugar. Pero ya no ha sido lo mismo porque hemos perdido los dos partidos. Pero claro, yo estaba mas pendiente de que no apareciera la madera para llevarme al talego y el Calata sólo pensaba en que debía de haberle pedido el teléfono a la policía que nos ha identificado que no estaba nada mal.
Proximamente en sus pantallas: El pequeño Nicolás, camina o encesta
Como pasa el tiempo...
Casi sin darme cuenta y como quien no quiere la cosa hace ya casi cuatro meses que empecé a trabajar en este instituto. Justo a mi derecha tengo los exámenes finales de Fundamentos de programación. Estoy corrigiendolos y me parece que todos van a aprobar menos el Apestoso. Esto se acaba. El viernes es mi último día de contrato y esta semana ya no tengo practicamente nada que hacer, sólo las guardias aguantar a los alumnos mañana en la revisión, emborracharme con ellos el miércoles y salir de fiesta con mi compañero de piso el jueves por la noche. Pan comido.
Tengo ganas de acabar pero en el fondo me da un poco de pena dejar todo esto atrás. La verdad es que no ha estado nada mal vivir estos cuatro meses aquí aunque hubieran sido mucho mejores si no existiera ese montruo llamado oposiciones. Que esa es otra. Termino de trabajar el día nueve, pero el día veintiseis (lunes, vaya putada) mi vida puede volver a cambiar de rumbo si sale la bolita. No creo porque este es el año que mas desganado voy a las opos y no creo que sea capaz de aprobar ningún examen pero al menos lo intentaré.
Por lo demás mi vida transcurre tranquila, tal vez demasiado. Este fin de semana no coincidimos con la alemana. Eso sí, conocimos a unas asturianas relativamente simpáticas. Yo creo que les caímos bien pero lo único que conseguí de una de ellas fue que me doblara las muñecas, me retorciera los pezones y me soltara varios rodillazos que si no llego a tener suficientes reflejos hubieran ido a la entrepierna. Si tuvieramos cuatro años y aún siguiéramos en el parvulario podría decir que he ligado.
Tengo ganas de acabar pero en el fondo me da un poco de pena dejar todo esto atrás. La verdad es que no ha estado nada mal vivir estos cuatro meses aquí aunque hubieran sido mucho mejores si no existiera ese montruo llamado oposiciones. Que esa es otra. Termino de trabajar el día nueve, pero el día veintiseis (lunes, vaya putada) mi vida puede volver a cambiar de rumbo si sale la bolita. No creo porque este es el año que mas desganado voy a las opos y no creo que sea capaz de aprobar ningún examen pero al menos lo intentaré.
Por lo demás mi vida transcurre tranquila, tal vez demasiado. Este fin de semana no coincidimos con la alemana. Eso sí, conocimos a unas asturianas relativamente simpáticas. Yo creo que les caímos bien pero lo único que conseguí de una de ellas fue que me doblara las muñecas, me retorciera los pezones y me soltara varios rodillazos que si no llego a tener suficientes reflejos hubieran ido a la entrepierna. Si tuvieramos cuatro años y aún siguiéramos en el parvulario podría decir que he ligado.





