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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Al fin solo
Hace unos minutos mis padres se han ido de vacaciones al pueblo y me han dejado solo en casa. Mientras les ayudaba a cargar los trastos en el coche me he puesto a recordar aquellos tiempos pasados. Como mi padre es profesor nuestras vacaciones empezaban a principio de julio y se acababan a mitad de septiembre que era cuando finalizaban las fiestas del pueblo. Los días previos a la partida eran una auténtica pesadilla para mi madre. Organizar todo lo necesario para que cinco personas vivan dos meses y medio es bastante complicado.El Talbot Horizon color mierda metalizada A pesar de todo y con esa cualidad que tienen las madres lograba que no se le olvidara nada y sobre todo que nosotros no tuviéramos que preocuparnos de nada. El problema venía luego al intentar meter todos los trastos en el coche. Nosotros teníamos un Talbot Horizon marrón metalizado (vamos, color mierda) que no era pequeño, pero claro, había que meter muchas cosas así que siempre acabábamos con alguna bolsa encima de las piernas además de la maleta en la baca. El viaje tampoco era como ahora. Hace veinte años el concepto autovía no existía en este país así que nos teníamos que meter cuarenta kilómetros por una carretera de montaña (con el riesgo de mareo de mi hermana que casi siempre acababa vomitando) y luego otros veinte kilómetros de una carretera nacional con mucho tráfico. Para estos sesenta kilómetros hemos llegado a estar tres horas de viaje si había atasco. Eso sí, lo hacíamos con gusto porque todos estábamos mejor en el pueblo que en la gran ciudad.

Pero claro, todos vamos creciendo y por tanto cambiamos. Los problemas empezaron cuando mis amigos del pueblo tuvieron que irse a la mili o empezaron a trabajar. De todos nosotros los únicos que estudiábamos éramos mi hermano y yo, así que nos quedamos prácticamente solos un verano entero. El año siguiente, viendo la que se nos venía encima conseguimos convencer a mis padres para que nos dejaran quedarnos unos días más en Valencia. Nos costó bastante pero fue un auténtico triunfo. La sensación de tener la casa para ti una semana entera es indescriptible. Aunque luego no hagas prácticamente nada. Como es previsible las hormonas nos pudieron así que convencí a un amigo que tenía el Canal+ para que grabara la película porno que ponían los viernes por la noche para luego verla en casa. Pero aparte de eso tampoco hicimos nada del otro mundo. Lo único fue acostarnos a la hora que queríamos (que también lo hubiéramos hecho en el pueblo) y comer lo que quisimos (de entre toda la comida que nos había dejado nuestra madre).

Con el paso de los años esa sensación de euforia cuando tus padres se van se va diluyendo. Es lógico; al fin y al cabo, tengo veintisiete años y aunque ahora viva con mis padres es una situación temporal ya que en cuanto pueda volveré a independizarme. Además el lunes me voy de campo de trabajo a un pueblo de Almería durante dos semanas.

Pero claro, si tuviera otra vez dieciséis años y mis padres me dejaran sólo en casa ya ni me apetecería ver una peli porno porque desde los doce me habría bajado miles por Internet. Si es que a veces las nuevas tecnologías le quitan la gracia a demasiadas cosas.
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Veranito
Se nota que ha llegado el verano. Y no lo digo sólo por los 26º de mínima que tuvimos el domingo por la noche en Valencia o por los 34º que se esperan para hoy que con la humedad que hay por aquí se convierten en un auténtico suplicio. Lo digo mas bien porque últimamente mi vida está bastante relajada.

Llevo una semana descansando y me espera otra más. Lo malo es que entre los amigos que están opositando, los que trabajan y los que se fueron al Fib h estado un poco sólo estos días. Así que la solución a todos mis males ha sido la de vegetar bastante en la playa, terminar la temporada de la bici por culpa de la calor con más de 1500 kilómetros recorridos, ir al cine y leerme un clásico de la ciencia ficción como es la Saga de las fundaciones.

Pero bueno, siempre quedan cosas que contar. Al final Miss Hyde no está embarazada de su amante. Así que la boda sigue adelante si tenemos en cuenta que ya han hecho las despedidas. Lo que no se es si la propuesta de la donación de semen sigue adelante. Supongo que si se acaba casando esto pase a la historia.

Por otro lado se me ha caído un mito. El Rizos se ha cortado el pelo. Sus morenos bucles a lo Bisbal han pasado a la historia después de tres años por recomendación del profesor de la academia dónde se prepara las oposiciones a policía. Porque esa es otra, el colega lleva un año estudiando para madero y no nos había dicho nada el muy mamón.

El domingo por la noche nos fuimos el futuro munisipal y yo al concierto de Pet Shop Boys. Estuvo bastante bien aunque pudo estar mejor si hubiéramos podido entrar. Resulta que era entrada gratuita pero con aforo limitado. Si cabían 10.000 personas la número 10.000 en entrar fui yo y el Rizos la 10.001. Eso sí, por mucho que intentamos convencer al segurata para que le dejara pasar (le llegué a decir que nos habíamos casado ese día y que estábamos de luna de miel) el muy gordo y cabrón no le dejó así que nos tuvimos que quedar fuera. Eso sí, como digo estuvo bastante bien.

Por lo demás, me espera otra semana de relax con playa y algún partido de baloncesto a la espera de largarme de campo de trabajo el lunes que viene. Este año me voy a un pueblo de Almería a participar en unos juegos moriscos. No se que voy a tener que hacer pero al ser internacional espero tener algo de suerte con las extranjeras ya que mi racha últimamente va en ese sentido (además de la canadiense de los sanfermines, la semana anterior estuvo a punto de caer una belga, y me he acercado bastante a alemanas, francesas, italianas...)

¿Acaso las valencianas no me quieren?
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Gora San Fermín y unos días más...
Eran más o menos las once y media de la mañana del pasado martes. Hacía un rato que habíamos llegado al albergue de Miranda de Ebro pero debíamos esperar a que nos hicieran el carnet de alberguista y limpiaran nuestra habitación. En condiciones normales, los quince minutos de espera no hubieran sido nada del otro mundo. Pero si se tiene en cuenta que llevábamos más de veinticuatro horas sin dormir empieza a ser más entendible.

El motivo de que estuviéramos tanto tiempo sin pisar una cama era porque habíamos decidido ir a los sanfermines. El Palanca llevaba un tiempo diciéndome que teníamos que pasar unos días en Pamplona. Yo ya había estado un par de veces hace cinco o seis años y me lo pasé tan bien que no me importaba repetir. Así que dicho y hecho, el lunes justo después de comer cogimos el coche y salimos de Valencia en dirección Pamplona. La idea era pasar una noche de fiesta, dormitar como se pudiera en un parque para volver a ir de fiesta a la noche siguiente y luego buscar un sitio para dormir. Lo que pasa es que los años no pasan en balde y si con 20 años dormir en la calle te parece lo mas normal del mundo con 27 empiezas a planteártelo y con los 31 que tiene el Palanca la mera idea de pasar una noche al raso empieza a ser preocupante. Así que a lo largo de la noche modificamos los planes y decidimos irnos a dormir dónde pudiéramos.

Quien no haya estado nunca en los sanfermines no se puede hacer a la idea de lo que son. La ciudad se transforma para vivir una semana de fiesta y desenfreno sin igual. Cuando llegas por primera vez no puedes dejar de sorprenderte al ver a la gente durmiendo tirada en los parques aunque tenga un concierto a apenas veinte metros de distancia o esté rodeado de borrachos vomitando.

Así que sobre las doce de la noche llegamos a Pamplona y nos fuimos directo a todo el meollo. Entre que la gente estaba contenta y que yo no soy lo que se dice callado precisamente al poco rato ya habíamos hablado con baste gente. Ahora mismo no recuerdo muy bien como fue todo (hace ya una semana y el alcohol y pasa factura) pero acabamos a las tres de la mañana con dos chicas vascas (una de Azcoitia y otra de Azpeitia) rubia y morena, diecinueve y veinte años que parecía que querían algo aunque al final no fue así, pero bueno estuvimos un rato entretenidos. La cosa se alargó hasta las siete de la mañana cuando ellas se fueron de vuelta a su pueblo.

Conforme se acercaban las ocho de la mañana yo iba convenciendo al Palanca para que no corriera. Yo no soy un miedica pero si se dónde están mis límites. No es la primera vez que veo un toro de cerca (es más, una vez lo vi demasiado cerca) porque el pueblo de mis padres es conocido por sus fiestas taurinas así que desde que tengo uso de razón los toros están en mi recuerdo festivo y desde los catorce o quince años me he metido en este tipo de fiestas. Pero por eso precisamente no tengo la necesidad de meterme en un encierro rodeado de yanquis borrachos con seis bichos de seiscientos quilos después de una noche sin dormir. Como digo, al final le convencí para que nos pusiéramos en el sitio más seguro y con mejor visibilidad. Al final si que corrimos en el encierro, pero fue desde el medio de la calle hasta la barrera, unos dos metros en total.

Una vez acabado el encierro cogimos el coche para hacernos ciento treinta kilómetros hasta Miranda. Allí estuvimos dos días dedicándonos a descansar (bueno también fuimos a Vitoria de visita) para preparar el retorno a Pamplona. El último día de los sanfermines repetimos la operación. Llegamos a las doce a Pamplona después de haber pasado el día en Logroño gorroneándole Internet a la universidad de La Rioja, viendo el tour en un bar de abuelos con un auténtico experto en la materia y siendo las dos únicas personas que pagaron para ver esa gran obra de arte contemporáneo que es Scary Movie 4 (yo no había visto ninguna de las anteriores pero así nos pasamos un par de horas cómodamente sentados en una butaca).

La segunda noche de los sanfermines tuvo mas miga. Conocimos a una canadiense rubia, pequeñita de veintipocos años y bastante simpática que había ido sola desde San Sebastián a pasar el día. Estuvimos unas cuatro horas con ella y como parecía que quería tema el Palanca cumplió su parte del trato y nos dejó solos (bueno, en el fondo se fue a dormir pero a mi me vale igualmente). Yo ya estaba lanzando el ataque definitivo pero entonces le entró sueño a ella así que la dejé dormida en un banco de la plaza del castillo tras un par de besos mal dados, ella se lo pierde. El caso es que eran casi las cinco de la mañana, estaba solo y no tenía ganas de dormir. No me lo pensé y me puse a dar vueltas hasta que encontré a alguien. A principio de la noche había hablado con una chica bastante simpática y cuando me la volví a encontrar no dudé en acoplarme a su grupo. La verdad es que ninguno puso pegas así que estuve con ellos como si fuera uno más. La chica se preocupaba bastante por mí, siempre me buscaba por si me había perdido, se me agarraba al bailar e incluso me utilizaba para quitarse a los moscones de encima. Pero tampoco era el día propicio así que decidí olvidarme de mi obsesión por marcar y dedicarme a pasarlo bien. Casi sin darme cuenta se hicieron las siete y media de la mañana cuando una llamada perdida del Palanca me hizo recordar que yo también tengo amigos.

Tras otra arriesgada carrera de dos metros en el encierro volvimos a coger el coche pero esta vez hasta Logroño. Tras otro día descanso nos fuimos a Burgos. Allí nos alojamos en el albergue donde coincidimos con un par de murcianos y un grupo bastante soso y excluyente de becarios de la universidad de Tarragona que estaban de excavación en Atapuerca. Como estábamos bastante cansados nos dedicamos más al turismo que a la fiesta, así que nos recorrimos la ciudad de arriba a abajo, hinchándonos de pinchos y aprovechando una tarde para visitar la excavación de Atapuerca y los dólmenes del sur de Álava.

Así que el domingo por la noche sentados en las escaleras de una de las catedrales góticas más bonitas de España, después de varias raciones de mejillones, unos cuantos pinchos y con un helado en la mano el Palanca y yo empezamos a planear nuestro próximo viaje.
 
Encuentro mundial de sus familias
Estos días se está celebrando en Valencia el encuentro mundial de las familias. A pesar que yo generalmente no estoy de acuerdo con muchas de las opiniones de la iglesia católica no me importa que hayan elegido mi ciudad para celebrar este evento. Es más, creo que es beneficioso tanto para la imagen de la ciudad en el exterior como económicamente pues va a haber infinidad de personas que van a hacer su agosto estos días. Sin embargo de la misma manera que respeto a la gente que espera al Papa no puedo mas que mirar con simpatía a la gente que no está de acuerdo con la visita del Papa.

Llevamos días oyendo alegatos a favor de la familia tanto por parte de la iglesia católica como por grupos que tienen un concepto mas amplio sobre ese tema. Ante esta avalancha de información yo me hago una pregunta muy sencilla ¿qué es una familia?

Sin duda mis padres, mi hermana, mi hermano y yo hemos formado una familia a lo largo de estos años. Es más, mi hermana, mi cuñado y mi sobrino lo son ahora. Por ello y por miles de ejemplos más no creo que la familia se esté rompiendo como proclama mucha gente.

Pero creo que las tres hermanas solteras de mi abuelo con las que mi padre vivió desde los cuatro hasta los 18 años lo fueron también para él.

Por no hablar de la familia que forman el Rizos y una de sus hermanas. Familia en la que no están incluidas ni su madre (que murió hace algo más de un año), ni su padre al que hace años que no ven, ni las otras tres hermanas que, cuando murió su madre, sólo querían vender el piso donde mi amigo había vivido los últimos veinte años de su vida para cobrar su parte, lo que de poco les obliga a vivir debajo de un puente.

Aunque también puede ser una familia un hogar formado por dos personas del mismo sexo que se encargan de criar a un niño si lo hacen con suficiente cariño.

También forman una familia los miles de peregrinos del tercer mundo que han venido a Valencia a ver el Papa. Pero sin duda que hubiera sido mejor para sus familias que los miles de euros que les han costado los billetes de avión hubieran sido invertidos en algo más provechoso para ellos.

Y no creo que haya habido tantísimas culturas como los Huicholes o los Nahuas erradas al preferir uniones que no son iguales que la impuesta por la iglesia católica

Sin embargo no creo que sea una familia un hogar en el cual el marido maltrata de su mujer o abusa de sus hijos, por mucho que esa unión esté bendecida por Dios.

También tengo dudas sobre si Miss Hyde y la Mortadela al final se casan serían una familia. Sobre todo si tenemos en cuenta que ella cree que está embarazada y el probable padre es un compañero de trabajo y no el hombre con el que está prometida.

Aunque si al final ni está embarazada, ni se casa con la Mortadela y yo acepto la proposición que me hizo hace tres días de hacerme donante de semen para que ella tuviera un hijo no se si eso sería una familia o una increíble y retorcida paradoja del destino.

Yo no tengo tanto poder como la jerarquía católica pero por eso tal vez no soy tan arrogante como para afirmar tajantemente que es y que no es una familia.

PD: En el improbable caso que me convierta en donante de semen sería dentro de algún año que otro y con la condición de que la donación se haga a la antigua usanza, yo paso de botecitos de plástico.
 
Descansen en paz
Eran las dos de la tarde. Yo he llegado enfadado porque todavía no había salido la nota de las oposiciones. Nos hemos sentado a comer y como siempre hemos puesto el telediario de Canal 9. Estaban dando una noticia de urgencia: ha habido un accidente en el metro. Todavía no dicen casi nada, apenas han pasado unos minutos. Seguimos comiendo. Poco a poco van aportando más datos. Primero dicen que hay dos muertos, más tarde ocho. En ese momento llaman por teléfono. Lo cojo, es el Palanca me pregunta que si estoy bien. Le digo que no hay problema, que tampoco es para tanto. Me dice que en Tele5 están dando la cifra de treinta muertos. En ese momento oigo por la tele que están confirmando los treinta y dos muertos. Me llega un mensaje del Acho preocupándose. Me pongo a pensar. Desde que se quedó sin coche hace un par de meses el Rizos prácticamente vive en esa línea. Le envío un mensaje. Tarda casi veinte minutos en contestar. Me dice que está una parada antes del accidente. Iba a coger un metro en el mismo sentido del accidentado pero lleva más de una hora esperando; de poco le toca la china. Me llama Calata para confirmar que esta tarde jugábamos a baloncesto. Él trabaja apenas a unos metros de dónde ha sucedido el accidente. Le ha cogido en la avenida que hay justo encima del túnel. Dice que se ha oído un ruido impresionante y que todos los coches se han quedado parados sin saber que había pasado.

Ahora mismo son casi las doce de la noche y la cifra de muertos ha subido hasta cuarenta y uno pero hay dos heridos en estado crítico así que la cifra puede aumentar.

Es una tontería pero no puedo dejar de pensar que aunque casi nunca haya pasado por esas estaciones (suelo bajar una o dos paradas antes) he estado dos años de mi vida cogiendo a diario (incluso cuatro veces al día) esa línea de metro para ir a trabajar. Por no hablar que es el principal medio de transporte para ir desde mi pueblo hasta Valencia así que es imposible contar la cantidad de veces que me he subido a uno de esos trenes. Es más, seguro que me he sentado alguna vez en el vagón accidentado.

El metro de Valencia es un poco peculiar ya que está basado en el antiguo trenet, un tren de vía estrecha con más de un siglo de antigüedad. La línea 1 es un túnel que une la línea que había al sur de Valencia con dos de las que iban hacia el norte. Aún me acuerdo de cuando inaguraron el metro. Yo tenía unos diez años. Era un domingo y nos lo pasamos entero dentro del tren. Habían repartido billetes gratuitos y nos subimos toda la familia haciendo un viaje de ida y vuelta hasta el final de la línea. Los nuevos vagones eran mucho más cómodos que los antiguos y eso de meterse en el túnel era toda una sensación.

Parece mentira que ahora casi veinte años después uno de esos trenes que parecían tan bonitos y seguros haya causado una catástrofe como esta.

Descansen en paz.

PD: Es martes a mediodía, vengo de ver la nota de las oposiciones. He vuelto a suspender. Uncinco en el teórico y muy poco en el práctico. Vacaciones.