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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Ya sólo quedan once
La última vez que me puse delante del ordenador para escribir en el blog estaba a punto de llevar algo para comer a Elina que estaba sola en el albergue. Pues bien, eso hice, y para sorpresa mía no pasó nada. Es mas, si ya llevaba un par de días un poco ausente (yo pensé que era por encontrarse un poco enferma), esa tarde empezó a confirmarme que lo que realmente sucedía era que pasaba de mí. Y esa noche aún más. Nos fuimos a hacer botellón a un parque y cada vez que yo intentaba hablar con ella se largaba a otro grupo de gente. Bueno, cada vez no, porque lo hice un par de veces y después empecé a pasar de ella. Pero es que claro, Irina (la ucraniana que también se bañó en pelotas en la playa) llevaba un par de días dejándose querer así que tampoco es que me sintiera solo esa noche. Con todo esto en la cabeza me fui a dormir sabiendo que el día siguiente iba a ser mejor.

El lunes por la noche íbamos a celebrar la European Night que consiste básicamente en beberse todos los licores extraños que han traído los participantes desde su país. Como además íbamos a dormir en un albergue perdido en medio de la Albufera todo parecía indicar que se iba a liar una buena.

Dicho y hecho. Tras dejarme claro Irina durante todo el día que esa noche quería algo más que quedarse hablando hasta las tantas como la noche anterior pasé a la acción. Tras un rato bebiendo y cantando realicé un ataque frontal; sencillo. Al poco rato estábamos en mi habitación ocupando la cama de uno de mis compañeros e intentando que ninguno de los borrachos que pululaba por las habitaciones para enterarse de quien hacía que con quien nos molestara.
 
Ya sólo quedan doce

La última vez que escribí había visto desnuda a la letona pero todavía no la había besado. Pues bien, ahora puedo decir que aunque no la haya vuelto a ver desnuda ya la he besado. Para envidia del Palanca ya sólo me quedan doce antiguas repúblicas soviéticas por conocer ya que ya he tenido algo con una moldava, una bielorrusa y ahora con una letona. Cuando acabe con las soviéticas empezaré con las yugoslavas...

El miércoles por la noche fuimos a un pub en Valencia. Como nos volvimos pronto (sólo tenemos una llave del albergue) unos cuantos cogimos unas botellas de alcohol y nos las bebimos en el parque. Tras más de una hora con los típicos juegos de preguntas sobre sexo nos volvimos a dormir. Bueno, todos no. Elina y yo nos quedamos hablando un rato y finalmente cuando ella tenía bastante sueño se levantó y se fue hacia su habitación. Entonces aproveché para darle la despedida que se merecía aunque la cosa no pasó a mayores. Al día siguiente nos fuimos directamente al parque a beber y sin darnos cuenta nos quedamos nosotros dos solos volviendo a repetir la jugada. La verdad es que no se que es lo que quiere exactamente ya que parece bastante festera pero es un poco parada en estos temas. Yo por si acaso no le presiono.

El viernes por la noche nos fuimos a la fiesta de disfraces de Masamagrell (yo iba de romano) y estuvimos allí hasta las tantas. Cuando pasó lo de siempre (la gente empezó a irse) nos quedamos un calvito de la organización y nosotros dos pero si que no pasó nada. COmo os he dicho le gusta más la fiesta que a un tonto un lápiz y estuvimos hasta las siete de la mañana bailando como posesos. No importa, habrá más oportunidades.

Ayer, tras una hora de sueño nos levantaron para ir a visitar una bodega . Entre el alcohol que aún nos quedaba de la noche anterior y lo que nos dieron a probar (se portaron, nos abrieron siete u ocho botellas de vino, algunas de más de veinte euros) cogimos un punto bastante absurdo que nos duró todo el día. El problema fue por la noche. El cuerpo pedía descanso, aunque yo me hubiera ido de marcha. Lo malo es que nos tocaba quedarnos en el pueblo y Elina dijo que había cogido frío y que se quedaba en casa así que nos fuimos a beber algo al parque y pronto a dormir.

Esta mañana tocaba playa y se ha ido todo el mundo menos ella y yo. Ahora mismo la tengo sola en el albergue en la cama. Está un poco constipada así que como el hombre sensible que soy le he buscado algo para la garganta y un eferalgán. Ahora llegaré con algo para comer para los dos. Si está un poco despejada atacaré de nuevo.
 
Sodoma y Godella
Eran las cuatro de la mañana de anoche. Volvíamos de fiesta en mi coche, una letona muy guapa de 180 cm., una ucraniana bajita bastante potente y con muchas ganas de marcha, una húngara con cara achinada muy mona y un holandés bastante simpático. Por culpa de unas obras en la salida de Valencia hacia al norte no puedo coger el camino que yo quiero y me toca ir por la autopista en dirección a Barcelona. En ese momento la letona empieza a decir que hace dos semanas en Benidorm una noche de fiesta se quedó con las ganas de bañarse al volver a casa, pero sus amigas no le dejaron. Yo le digo que si quiere vamos a la playa, que está a dos minutos. Me contesta que por supuesto. Pensat i fet, en un momento estamos dejando el coche en el parking del centro comercial. Salimos corriendo y en treinta segundos nos metemos desnudos en el agua todos menos la húngara. Tras unos quince minutos de juegos en el agua salimos. El holandés y yo nos vestimos sobre la arena, pero las dos chicas se van en pelotas hasta mi coche y se visten en medio del parking; bueno, la letona en cuanto me ve me quita la camiseta y se la pone ella.

Volvemos al albergue. Allí la gente empieza a irse a dormir pero yo convenzo a la ucraniana, la letona y un acoplado que va detrás de la ucraniana para coger mi coche, moverlo hasta donde no moleste a nadie, poner la música a tope y acabarse una botella de ron. Dicho y hecho, para allí que nos vamos. Nos pasamos un rato bailando en el que la letona no deja de arrimarse. De repente el acople y la ucraniana empiezan a enrollarse así que cojo a la letona y le digo que nos vayamos. Le ataco un par de veces pero me gira la cara en el último momento; eso sí, cuando vamos andando me mete mano por todos los sitios que puede.

Ella está empeñada en bañarse en una piscina (estamos en una zona residencial llena de chalets) así que nos ponemos a buscar. No se como, pero detrás de una puerta abierta de una urbanización encontramos una piscina. Ella empieza a pegar saltos, se desnuda y se mete dentro del agua. Evidentemente yo voy detrás. Nos pasamos un rato dentro del agua jugueteando (por supuesto, estos juegos incluyen diversos roces) pero no pasa nada más.

Cuando no soportamos más el frío volvemos al albergue y nos vamos a dormir más de las seis de la mañana. A las nueve suena el despertador y nos levantamos. Mientras el resto de la gente intenta reaccionar nosotros desayunamos riéndonos de todas las tonterías de anoche. Aún nos dura la borrachera. Esta noche hay más fiesta, supongo que acabará cayendo.
 
Que siga la fiesta...
Resulta que la asociación a la que me apunté para el viaje a Pavía organiza un evento de dos semanas en Valencia. Y resulta también que me dio por preguntar si puedo participar. Da la casualidad que me dijeron que sí, que ningún problema. Así que ahora mismo soy parte de la organización de la Summer University de Valencia. La principal ventaja que tienes es que te sale gratis participar aunque se supone que tienes que controlar a la gente. Bueno, yo lo hago, anoche ya me acosté el último para vigilar que nadie se pasara con la bebida...

Así que desde ayer mi nueva casa para los próximos doce días está apenas a diez minutos corriendo de la de mis padres (es casualidad pero viven por el sitio por dónde voy a correr las escasa veces que mi cuerpo me pide ejercicio) y está ocupado por ucranianas, rumanas, húngaros, alemanes, letonas... En fin un poco de todo. Por ahora el ambiente no parece tan bueno como el de Pavía, pero claro está la dificultad del idioma. Yo domino relativamente bien el inglés, pero me cuesta hacer bromas en ese idioma. Espero que con un poco de tiempo la cosa mejore.

Eso sí, como somos bastantes organizadores no podemos ir todos a todas las actividades así que tendré algún día de descanso. Tampoco viene mal del todo. Ya me he pegado una siesta de casi dos horas esta tarde al llegar de la visita a Valencia con el bus turístico.

Por lo demás mi vida sigue igual. Estoy esperando a que me llamen para trabajar (si sigue a este ritmo puede que a mitad de octubre ya esté pringando) y lo del reencuentro con Mila sigue adelante. El problema es saber cuando y donde. Parece claro que ella vendrá a Valencia. El problema es que en los puentes está imposible porque los billetes son muy caros. Así que me ha dicho de venir la semana del uno de noviembre. Por mi no habría problema si supiera dónde voy a estar. Supongo que me tocará trabajar en Alicante, pero el vuelo llegaría a Valencia. No es mucha distancia, no me importa hacerla en coche, pero a lo mejor no puedo ir porque estoy en el trabajo. Además si estoy en Valencia no sería lo mejor ya que preferiría que mis padres no estuvieran en casa esos días, pero claro, la casa es suya, no puedo tirarlos (¡jo! como necesito una casa propia). Pero es que además puede que no esté trabajando todavía, lo que no estaría mal. O que me hayan llamado de un poblacho de Alicante y todavía no tenga ni casa. O que a mis posibles compañeros de piso no les haga mucha gracia que meta a una chica justo una semana después de llegar a la casa.

En fin, que es un lío, que se solucionará con el tiempo pero me gustaría tenerlo claro ya.
 
Lasciatemi cantare...
Ya estoy otra vez en Valencia. Realmente llegué ayer, pero me pasé el día durmiendo, que falta me hacía. A ver que os cuente un poco el viaje.

Como os dije esto es una asociación europea de estudiantes así que nos juntamos gente de varios sitios. Éramos tres españoles, tres holandeses, dos rusas (una originaria de Kazajstan y con una cara de japonesa que lo flipas), dos (sí, de uzbekas , cinco alemanes y unos cuantos italianos.

Basicamente nos pasamos los días de turismo. Hemos estado en Pavía, pero también hicimos una excursión en bicicleta hasta la Cartuja de Pavía, fuimos hasta Varzi,pueblo conocido por su salami y su vino y visitamos la villa medieval de Vigevano. Bueno, además de meternos entre pecho y espalda kilos de pasta, litros de café y helados y toda la fiesta que fueron capaz de aguantar los europeos cuerpos de los participantes (yo hubiera estado más tiempo).

De toda la gente con lo que mejor me llevaba era con los dos españoles (Miguel Bosé de Bilbao y el Concejal de Barcelona), con la Japo (la ruso-kazaja) y con algunos de los italianos, sobre todo con las dos chicas que habían estudiado en Santiago (Mila y la Pegadora), el que había vivido en Sevilla y con una que desde el primer momento mostró bastante interés en mi. La verdad es que era curiosa la mezcla de idiomas. En general se hablaba en inglés pero con los italianos yo utilizaba una mezcla entre el castellano, el valenciano y las cuatro palabras italianas que he aprendido y nos entendíamos. Para que luego digan que los idiomas separan a la gente.

Desde el primer día los españoles nos ganamos fama de vagos y festeros (puede que el hecho de subirnos al escenario de un concierto y conseguir que nos encendieran los micrófonos para destrozar el clásico italiano Lasciatemi cantare de Toto Cotugno tuviera algo que ver. O que cuando todos estaban cansados nosotros siguiéramos de broma. O que realmente seamos vagos y divertidos no lo se.

El caso es que cuando juntas a tanta gente joven para tan pocos días empiezan a pasar cosas. El sábado era la Note Biancha en la que había un concierto que no acababa hasta las tantas de la mañana. Empezó con música disco italiana bastante buena, luego continuó con la música que está ahora de moda allí entre la que destacan Juanes y Bebe para acabar con salsa. Ese fue el momento que yo aproveché para agarrar a la Vaca que ríe y no soltarla en medio hora. Esta era una holandesa más alta que yo con unas tetas más grandes que un balón de fútbol. En serio, era algo descomunal. Yo me llevaba bastante bien con ella así que aproveché la situación si bien no llegué a lanzar ningún ataque claro ya que ella parecía no estar por la labor. Bueno, si que parecía querer pero como decía yo al día siguiente Holanda es un país muy frío.

Al día siguiente teníamos la mañana libre y por la tarde nos dedicamos a pasear por la ciudad. Ya era la última noche así que tras ver los fuegos artificiales (no estuvieron mal pero comparados con las fallas...) y estar un rato en un concierto de samba nos tuvimos que volver pronto porque había gente cansada. Ya en el albergue unos cuantos rebeldes montamos una fiesta en una de las habitaciones. Nos juntamos siete u ocho más una chica polaca que había venido con un amigo de uno de los italianos. Poco a poco la gente se fue a dormir y al final nos quedamos solos la Niña polaca del vicio. Todo lo que os diga de ella es poco. Es una niña preciosa con diecinueve añitos y unas ganas de vivir y sobretodo un morbo que tiran de espaldas. Estuvimos hablando en el comedor desde las tres de la mañana hasta que se nos hizo de día. Entonces salimos a dar un paseo para ver amanecer. Pero no penséis mal, que no pasó nada. No me hubiera importado lo mas mínimo pero tampoco me importa. Hacía tiempo que no estaba tan a gusto hablando con alguien. A las ocho se tuvo que ir porque su amigo tenía que trabajar y ella se iba en su coche. Me dio su correo electrónico pero no tenía nada para apuntarlo y soy incapaz de recordarlo (el polaco es un idioma difícil por mucho que ella intentó enseñarme a pronunciar algunas palabras) aunque ella si que tiene el mío.

Como ya eran las ocho y nuestro autobús salía a las nueve menos cuarto me pegué una ducha y bajé a desayunar. Tras media hora de sueño en el bus llegamos a Vigevano otro lugar precioso, sobretodo por la plaza ducal. Después de la comida y otra siesta de media hora en el autobús llegamos al albergue.

Como esta noche no estaba incluida en el viaje los pocos que nos quedamos nos repartimos en las casas de los de la organización. Yo ya le había dicho un par de días antes a Mila que me pensaba quedar en su casa. Tras dejar las cosas en su habitación nos fuimos a un pub en el que había música en directo. Quedábamos solo seis y ya se hicieron un poco de grupos. Nos pasamos toda la noche hablando y empezaron a surgir los roces casuales. Cuando llegamos a la habitación preparamos la cama. Ella duerme con dos colchones, uno encima de otro y sin somier así que los pusimos en el suelo uno al lado del otro. Nos pasamos hablando hasta las cuatro de la mañana cuando ella dijo que estaba cansada y apagamos la luz. Ya a oscuras y tumbados seguimos hablando un rato (periodo en el que yo cada vez me iba metiendo más en su colchón) hasta que me lancé a besarla. Ella no se quejó, ni mucho menos y la cosa poco a poco fue pasando a mayores. Un par de horas después sonó mi despertador y me tuve que ir hacia el aeropuerto. Aunque ella me acompañó hasta la estación de tren donde tuvimos una bonita despedida.

Antes de que pasara nada yo ya le había dicho varias veces que se tenía que venir a Valencia que no podía haberse pasado un año en España y no conocerla y ella me decía que seguro que iba a venir. Ahora parece más claro que venga. No se cuando ni dónde, pero espero volver a verla.
 
Estamos de boda: plan de huída
Sí, este sábado es ese momento soñado durante tanto tiempo por Miss Hyde. Por fin va a hacer realidad uno de sus más grandes sueños ¡se nos casa! Además va a ser con la Mortadela aunque más de una vez yo he pensado que la identidad de su futuro marido era lo de menos. Pero no voy a ser malo y ya que hablé con ella el otro día puedo decir que parece ilusionada y con bastantes ganas de casarse.

Ante esta perspectiva yo ya llevaba un tiempo decidido a largarme de Valencia los días previos a la boda. No es que aún me duela y no quiera que se casen, ¡que va! Es todo lo contrario, estoy deseando que se casen, que se muden, que me dejen en paz y que desaparezcan definitivamente de mi vida o al menos que no tenga el riesgo de cruzármelos cuando vaya a comprar el pan (ahora mismo viven a cinco minutos de mi casa). Es precisamente por eso. Después de que ella se diera cuenta que yo era el hombre de su vida y dejara a la Mortadela cuando yo volví de Irlanda, cuando volví del campo de trabajo de Teruel y cuando me llamaron para trabajar en Alicante, que la liara en la boda del Pulpo y la Mami y que me pidiera semen justo un par de días después de ponerle los cuernos a su prometido creo que es comprensible que no quiera estar cerca por si se le vuelven a cruzar los cables a la hora de dar el si quiero.

En principio había pensado en irme al pueblo que para eso están de fiestas (por cierto estuve anoche con el Rizos y aunque estuvo divertido no pasó nada extraordinario). Pero nada más llegar de Bilbao me surgió la posibilidad de irme desde mañana hasta el martes que viene a Italia y no lo dudé. Me voy con una asociación juvenil (sí, yo aún puedo hacer estas cosas) a Pavía en la Lombardía, cerca de Milán, al norte. Nos vamos a juntar veinticinco jóvenes de toda Europa (sólo somos tres españoles) y tiene buena pinta. Allí vamos a hacer turismo cultural (ver monasterios, iglesias, hablar con el alcalde, visitar un bodega de vino...) y bebernos las botellas de alcohol típico que llevemos cada uno en la primera noche. Como vienen un par de eslavos y seis o siete alemanes la borrachera puede ser brutal.
 
Otra vez sábado noche
Es sábado por la noche. Dentro de un rato saldré con el Largo y su gente; el objetivo es encontrar alguna chica simpática que quiera algo más que amistad con nosotros. Anoche recibí un toque de la Relaciones públicas, una chica de Castellón que conocí justo antes de irme al campo de trabajo y que se metió conmigo al baño para hacer algo más que darnos las gracias. Evidentemente se lo he contestado y le he recordado que aún tenemos algo pendiente, que podemos hacerlo mejor que como lo hicimos. Cuando estuvimos en Bilbao (Jenny puede confirmarlo) no me hubiera importado conocer (en el sentido bíblico) alguna mujer vasca. Y de Santander salí frustrado porque no se llegó siquiera a presentar la posibilidad.

¿Qué es lo que me pasa? ¿Acaso soy la misma persona que hace dos post puso una postdata en la que admitía echar de menos a Clementina? Sin lugar a dudas, sí.

Que me guste una chica no quita para que me fije en otras. Al menos en esta etapaGironcillo, capitán del ejército morisco de mi vida y si hay seiscientos kilómetros por el medio y ella me ha dejado claro más de una vez que tampoco quiere que pase nada más. Tras unos días un poco fríos entre nosotros (casi ni nos hemos pegado toques, no hemos escrito ni un mensaje aunque por fin han empezado a circular los correos electrónicos y yo ya le he escrito una carta) se puede decir que ya es agua pasada. Estamos en la fase en que los dos queremos ser sólo amigos. Aunque me parece que mi concepto de la amistad es más amplio que el suyo. Saldremos de dudas cuando volvamos a vernos.
El problema es que no se cuando pasará esto. Si me llaman tarde para trabajar es posible que en un mes o poco más nos veamos. Es curioso, yo no creo en las casualidades pero ella es del mismo pueblo dónde va a vivir el Palanca los próximos dos años. Y hace ya casi dos años que no le visito siendo que él cada tres o cuatro meses aparece por mi casa. Si me llaman ya para trabajar, estará un poco más difícil, todo dependerá del reencuentro que se haga del campo de trabajo. Pero lo veo complicado ya que somos mucha gente y estamos cada uno a lo nuestro.

Pero eso será otra historia. Como digo esta noche tengo otras cosas en la cabeza. Que continúe la fiesta.
PD:Os dejo una foto de mí como capitán del ejército morisco absorto viendo a una de las bailarinas de su harén.