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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Amistad
Sin duda esta es una de las palabras más utilizadas en la historia de la humanidad. Todos nos enorgullecemos de tener muchos amigos a no ser que seamos unos fríos seres asociales. Pero claro, lo que para mí puede ser un gran amigo para otra persona no deja de ser alguien pesado y desagradable, el Palanca o un cerdo machista, Calata. Es más, hay personas que hace años consideré mis mejores amigos (la Mortadela o el Enano Bastardo) y que ahora mismo no significan nada en mi vida.

La amistad es algo que cambia con el tiempo. Cuando eres un zagal ves todo con los ojos de la ilusión. La vida está llena de posibilidades y quienes están cerca de tí van descubriendo todas esas nuevas sensaciones contigo. Pero claro, llega un momento en que has visto tantas cosas que nada te parece tan bueno como antes. Es una putada, pero eso significa que estás madurando. La vida deja de ser maravillosa y simplemente es.

En ese momento descubres el verdadero significado de la palabra amistad. Empiezas a comprender que pueden existir diferentes grados dentro de ella. Así te das cuenta que hay gente que no pasa de ser conocidos por mucho que los conozcas toda la vida. De la misma manera hay gente a la que apenas conoces pero que es mucho más influyente en tu vida.

Si sigue pasando el tiempo y tienes suerte puedes llegar a descubrir un nuevo tipo: la amistad con derecho a roce. Este concepto es bastante vago y abstracto y creo que se da sólo en sociedades bastante evolucionadas. Mi primera experiencia fue el pasado verano con Clementina. Según ella nosotros éramos follamigos. Pero claro, tras la fase inicial la cosa fue decayendo y apenas unos meses después puedo decir que prácticamente ni una cosa ni otra. De lo del sexo evidentemente ya no queda nada y la amistad poco a poco se ha ido perdiendo, y no porque yo no haya querido mantenerla.

El otro día hablé con Mila. Me dijo que estaba pensando en nuestra amistad especial. Que ella estaba en Bruselas, que no sabía donde iba a vivir dentro de unos meses y que yo iba a seguir en Valencia. Que le estaban pasando muchas cosas y que no sabía que hacer. Que lo nuestro no tenía futuro aunque eso sí, éramos buenos compañeros de viaje y que le gustaría seguir viéndonos y que la amistad no se perdiera.

Traducido al cristiano, básicamente me decía que o se había liado con alguien o que lo pensaba hacer dentro de poco y que no sabía como me lo iba a tomar yo. Como yo me caracterizo por ser bastante civilizado mi contestación fue muy racional aunque le dije lo que pensaba. Que tenía razón, que tenemos menos futuro que mis alumnos con la física cuántica ya que ni a ella le apetece venirse a vivir aquí ni yo quiero que lo haga. Pero que estaba de acuerdo en seguir viéndonos cuando pudiéramos.

No iba a ser hipócrita, desde que la conocí me he liado con Elina, Irina y la Niña del Carnaval así que tampoco podía decirle que no lo hiciera. Además hubiera sido poco realista ya que estando a más de dos mil quilómetros de distancia ella va a hacer lo que quiera.

Lo que espero es que esta vez no perdamos la amistad y nos volvamos a ver algún día.
 
Salam alaikum
Podría contar miles de cosas sobre las ciudades dónde he estado. El caos indescriptible del inmenso zoco de Marrakech dónde tienes que estar atento en cualquier calle para que no te pase por encima un coche, moto, bici, carretilla o burro. Sobre las inmensas murallas de Fez o Méquinez y sus estrechas callejuelas dónde lo más fácil es acabar perdido sin tener la más remota idea de por donde puedes salir. Podría continuar contando maravillas sobre la inmensa mezquita de Casablanca dentro de la que caben varios campos de fútbol; o sobre lo peligroso de algunas calles de su medina. Y podría acabar comentando algo sobre la kashba de Rabat con sus estrellas callejuelas llenas de casas pintadas de blanco como símbolo de la herencia que dejaron allí los musulmanes expulsados de España hace varios siglos.

Pero prefiero hablar de las personas. De como nos encontramos en la terraza en la que dormimos en Marrakech al chino que compartió habitación con nosotros en Casablanca dos días antes y que salió corriendo cuando el Concejal empezó a gritar en sueños como un loco en mitad de la noche. Del genovés que nos contó a la sombra de un árbol en la medina de Fez porque se casó y se divorció de sus siete esposas. De los niños que se dedican a tirar piedras y a patear a sus amigos a las nueve de la mañana sin que nadie se queje de que está sufriendo bullying. De la Pantoja de Marrakech que nos dejó dormir en la terraza de su hotel por apenas tres euros la noche. De los vendedores a los que contestas que no quieres comprar nada y te preguntan de qué color la quieres. De los que saben más cosas de la liga de española de fútbol que cualquiera de nosotros y están convencidos de que el Athletic de Bilbao descenderá por tener una mujer de presidente. De la infinidad de camellos que nos han ofrecido hachís e incluso nos han dado su número de teléfono sin ni siquiera pedirlo. De como se puede versionar No woman no cry con unas Krakeb y que parezca una de las mejores canciones que has oído nunca. De la gente de buena fe que sin que le preguntes nada te indica el camino y de la gente de mala fe que te pide diez euros por lo mismo. De las duchas de agua fría y los váteres apestosos en los que nunca imaginé que llegaría a poner el pie. De saborear un bocadillo de carne de camello charlando con el campeón marroquí de Viet vo Dao. De las erasmus alemanas que estudian medicina en Murcia, los ingleses que se están recorriendo Europa y parte de África en autostop, o la neozelandesa que lleva un año recorriendo mundo. De como Miguel Bosé escribía una carta cada noche a su novia finlandesa just for the fun of writing. Del cuscus, los tajines y el yogurth des maisson con sirope de menta. O de como se puede acabar comentando con Kitín Muñoz y la princesa de Bulgaria cual es tu ciudad favorita de Marruecos.

Pero sobre si algo tengo que decir de este viaje es que me he quedado con ganas de volver otra vez. Y eso es buena señal.
 
Empiezan las vacaciones
Hace apenas unos minutos que he metido al Palanca en su coche camino a casa después de que haya estado cuatro días por aquí y en la ciudad de vacaciones y ya tengo la mochila lista para irme yo. Dentro de poco más de una hora cogeré el autobús que me dejará en Madrid dónde pasaré una noche en una pensión (mis autoinvitaciones en casa de mis amigos no han funcionado) para coger al día siguiente un avión con el Concejal y Miguel Bosé hacia Casablanca. En el reino alauita pasaremos nueve o diez días (no los he contado bien) comiendo cordero, bebiendo te y fumando. Si hay suerte hasta haremos alguna amiga que otra y si no con hacer turismo me bastará. bueno, y haber salido por primera vez de la civilizada europa.