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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Apurando el verano

El tiempo pasa y las cosas se van aclarando. Poco a poco me fui enganchando con la búlgara. Es una chica impresionante, preciosa, con un cuerpo espectacular y lo más dulce que he visto en mucho tiempo. Claro, siendo así no podía estar sola. Lo malo es que además de tener novio vive con él así que cuando me di cuenta que era una tarea imposible decidí apartarme de ella para no quedarme demasiado colgado. Eso sí, después de un par de días he reanudado el contacto aunque ya sin ninguna esperanza más que la amistad.

Hace un par de noches me llevé una sorpresa. Otra de las que mejor me cae, una montenegrina muy graciosa y mona (en este caso simpática no significa fea) se me arrimó una noche. Se sentó a mi lado y estuvimos tonteando bastante rato. Me agarraba todo el rato, se dejaba agarrar y me pedía que le pasara el humo del porro. Tan claro lo vi que cuando le dije que tenía frío y ella no dudó en irse hacia la habitación conmigo ataqué aunque me rechazó sin dudarlo un momento. El problema es que tiene novio (otra vez) y aunque no vive con él está participando en la Summer de Castellón por lo que ya lo ha visto un par de veces y si no pasa nada raro se vendrá con nosotros a la cena de despedida, así que no creo que me pueda aprovechar por una bajada de guardia provocada por el efecto despedida.

Y el caso es que la chica también me gusta, y ayer cuando estábamos con los típicos juegos alcohólicos en los que acabas hablando siempre de sexo y volvió a sentarse a mi lado y estuvimos tonteando otro rato. Pero como por la tarde me había pedido perdón por su comportamiento del día anterior ya que reconoció haberme dado pie a pensar que podía pasar algo entre nosotros decidí no intentar traspasar la ralla.

Finalmente esta mañana me ha llegado el telegrama que me dice que tengo que estar en Alicante mañana a la una para que me den un puesto de trabajo. En principio tiene que ser vacante todavía, eso sí, no se en que parte de la provincia me puede tocar. A ver si hay suerte.
 
I'm an organizer
Desde el viernes pasado mi vida ha cambiado totalmente. Ese día comenzó la universidad de verano que organiza mi asociación de estudiantes. No es la primera vez que estoy en un embolado así, pero este año la diferencia es que la gente que lleva metida en el tema más tiempo que yo está trabajando y apenas puede pasarse por allí para echar una mano así que sin pretenderlo me he erigido en el organizador de un grupo de veintisiete estudiantes europeos y una cantidad variable de españoles que se pasan de vez en cuando para participar de la fiesta.

Y la verdad es que no me quejo. Tras unos primeros días un poco estresantes en los que mi móvil trabajó más que en los últimos meses me he acostumbrado a este ritmo frenético de dormir como mucho tres horas al día y a tener que estar pendiente de más de treinta personas. Pero lo mejor es que los participantes están notando el esfuerzo realizado y ya hay varios que están agradecidos y me han dicho varias veces que soy el mejor organizador de todos. La verdad es que me ha cogido en un buen momento y me paso el día bromeando con todo el mundo. Desde luego si he aprendido una lección estos días es que si se pide algo con una sonrisa es mucho más fácil conseguirlo.

Además hemos tenido suerte en la selección del grupo ya que todos ponen de su parte para que las cosas salgan bien y no se quejan cuando por desgracia algo no sale según se había planeado.

Bueno y también tuvimos suerte en la selección de las chicas: todos coincidimos en que excepto dos o tres el resto de chicas son como mínimo bastante guapas habiendo tres o cuatro realmente espectaculares. De todas estas a mi especialmente me gusta una chica búlgara. Todavía no ha pasado nada y aunque no sea mi objetivo conseguir algo de sexo sino más bien simplemente divertirme como se como funcionan las cosas por aquí espero que en el próximo post pueda contaros novedades. Eso sí, no creo que sea nada tan extraño como con la letona y la ucraniana del año pasado.

Por lo demás mi vida sigue su curso y ahora mismo estoy en el número cinco de la bolsa de trabajo. Eso significa que me pueden llamar para trabajar en cualquier momento. Lo malo es que aún me queda una semana más con los guiris así que debo ser la única persona de la lista que no quiere que esta se mueva. Eso sí, me he hecho a la idea que la segunda semana me la perderé por lo que me conformo con poder pasar la mayor cantidad de tiempo posible con ellos.

 
El país de los gilipollas
España va bien. Ha sido así durante los últimos años. El problema es que esa buena marcha estaba basada en gran parte en el sector inmobiliario. Al calor de esta buena racha más de uno se ha hecho de oro con la construcción. Ya sea directamente promoviendo miles de viviendas, poniendo ladrillos en la obra con un sueldo mayor que el de muchos inmobiliarios, vendiendo un terrenito familiar recalificado a un valor mucho mayor, cobrando las comisiones pertinentes de la recalificación de dicho terreno o simplemente comprando un piso antes de la subida y vendiéndolo unos años después cuando la especulación ha casi triplicado su precio.

Esto es debido a muchos factores pero en mi opinión hay uno fundamental: el español medio es gilipollas. Lo discutía con Lerín el último sábado, casi a las ocho de la mañana después de celebrar su cumpleaños. Lleva un tiempo intentando comprarse una casa y dice que no encuentra nada que pueda pagar. Cuando le sugerí la posibilidad de alquilar me contestó que no quería tirar el dinero y que el gilipollas era yo por querer alquilar un piso.

Tal vez sea el problema lo tenga yo. Claro que pienso que alquilar durante treinta años no es aconsejable. Pero si de verdad quieres irte de casa de tus padres y no puedes comprarte una casa puede ser que la solución sea el alquiler.

El problema es que vivimos en un país dónde se la da una gran importancia a la propiedad. Demasiada tal vez. No se porque la gente no se da cuenta que hay muy poca diferencia entre un alquiler y una hipoteca acabada de pagar después de la jubilación. Con la ventaja que el alquiler es más llevadero ya que aunque tal vez haya muy poca diferencia de coste entre la compra y el alquiler puede que esos escasos euros te permitan vivir un poco más desahogado. También está a su favor la libertad que te da no tener todos los meses el gaznate metido en esa soga que es la hipoteca. Cierto, también tienes que pagar religiosamente, pero no te pasas el día mirando si el euribor sube o baja y puedes romper el contrato de una manera más rápida. Yo por ejemplo cuando acabé mi relación con Miss Hyde simplemente me fui de casa sin tener que hacer nada más; eso con una hipoteca por el medio hubiera sido bastante más difícil.

Sin embargo la mayor parte de la gente sólo ve sus posibles inconvenientes ya que dicen que siempre puedes vender tu casa y sacar un beneficio que no tendrías con el alquiler. El problema es que esto no tiene porque ser siempre así. Yo he oído muchas veces que la vivienda siempre sube, es lo que se conoce como siemprealcismo, pero no es verdad. Se suelen poner ejemplos de que si en Japón llevan catorce años bajando de precio o que en le Reino Unido bajó durante los años ochenta. Pero no hace falta irse tan lejos. Durante la última crisis económica española a principios de la década de los noventa ya bajó el precio de la vivienda.

Esto es normal, al fin y al cabo aunque sea un sector un poco peculiar debido a que es un bien de primera necesidad está regulado por la oferta y la demanda. En épocas de crisis económica la gente se ajusta el cinturón y pocos se permiten el lujo de comprarse no ya una segunda residencia sino de salir de casa de los papás a no ser que sea estrictamente necesario.

Sin embargo recientemente se han dado varios factores que han favorecido el incremento de precios: el aumento de población debido a la masiva legada de inmigrantes, que la generación del baby-boom ha llegado a la época de la emancipación, la aparición del turismo residencial, las buenas perspectivas económicas y los bajos tipos de interés que facilitan el pago de la hipoteca y hacen menos rentable el ahorro.

Pero ahora todo eso se ha acabado. Estamos entrando en un periodo de recesión económica, la falta de trabajo reducirá la llegada de inmigrantes, los tipos de interés están altos y la generación del baby-boom se las ha apañado como ha podido.

Por eso ahora mismo es una locura comprarse una casa y mucho más recomendable que nunca alquilarla.

Bueno, y todo este rollo (lo siento pero de alguna manera se tenía que notar que estudié algo de economía en la universidad) para que. Simplemente que el otro día me leí un libro que me recomendó una bibliotecaria con un cuerpazo espectacular (sí, estoy salido, ahora me ponen hasta las empollonas). Lo ha escrito un tal Frédéric Beigbeder y se llama Windows on the world dónde da una curiosa versión sobre los atentados del once de septiembre. En uno de los pasajes del libro uno de los personajes dice esto:

Quieren que nos sintamos culpables. Pero ¿culpables de qué? No soy responsable de lo que ha hecho mi país para crecer. La esclavitud de los negros, el genocidio de los indios, el liberalismo salvaje: ¡no es cosa mía, chicos, yo llegué mucho después! Yo sólo he nacido aquí, en el país de los Amos, pero no soy uno de ellos. Lo único que gobierno es mi agencia inmobiliaria. Cierto, he vendido apartamentos por más de lo que valían. Tengo que confesar que todos los agentes inmobiliarios son estafadores: les venden a ustedes algo que nunca poseerán. ¿No comprenden que nunca serán dueños de nada en esta tierra? ¿Que todos somos inquilinos? Yo vendía viento, metros cuadrados provisionales; para poder pagarlos, hay que deslomarse toda la vida. El endeudamiento de los americanos alcanza el 110% de su renta anual: un récord mundial. Lo más divertido eran los jóvenes que se alegraban de no tener que seguir pagando un alquiler cuando iban a seguir pagando los plazos del crédito todos los meses durante treinta años. ¿Dónde está la diferencia? El agente inmobiliario es un hombre que obliga a otros hombres a trabajar para pagar algo que sólo alquilan, porque un propietario sólo es un inquilino prisionero de su alojamiento, un deudor que no puede mudarse de casa.

La verdad es que me hizo reflexionar.

Bueno y también que cuando estuve en Bruselas con Mila se acababa de cambiar de casa. Ahora vive en un piso a veinte minutos andando de la Grand Place con una parada de tranvía a cien metros de casa y otra de metro a doscientos. Su habitación es lo bastante grande como para tener una cama de matrimonio, un par de armarios una mesa y que sobre sitio para dar sensación de amplitud que el techo de más de tres metros de alto magnifica todavía más. Pero lo mejor de todo es que paga 250 euros con gastos incluidos. Ahora mismo con ese dinero en Valencia no puedes alquilar cualquier habitación y nuestro nivel de vida es bastante inferior.

Pero claro alquilar es de gilipollas que tiran su dinero.