De nuevo aquí
No lo he hecho aposta, pero que me haya pasado más de un mes sin escribir nada no tiene nada que ver con que mi último post hablara sobre lo rápido o despacio que pasa el tiempo. Simplemente es que en mi nueva situación se me hace más difícil actualizar este weblog. Al hecho de no tener conexión a Internet en casa más que el fin de semana hay que añadir que he tenido que preparar más clases de lo normal ya que tengo un grupo de cada uno de los cuatro cursos de la ESO y de los dos de bachiller. Además como este año no soy el único profesor de informática del centro tengo que adaptarme a ellos lo que supone que por primera vez en mi vida estoy corrigiendo libretas con el trabajo que ello supone a lo que hay que añadir al menos un par de exámenes por evaluación.
Lo mejor es que en mi instituto se ha convertido en una costumbre salir a cenar y tomar algo los jueves aunque para mi desgracia el viernes entro a las ocho lo que hace que llegue más de un día a clase con apenas cinco horas de sueño. Esto ha hecho que mi maltrecha garganta se haya resentido y ya haya estado algún día de baja. Además estoy quedando con el Largo (que es profesor en el pueblo de al lado) y sus compañeros para jugar a fútbol sala y baloncesto aunque el otro día me llevé un balonazo en la mano y como me sigue doliendo después de diez días y ya conozco mi cuerpo estoy empezando a temerme que tengo algo roto pero no quiero ir al médico por si acaso. Ahora mato el (poco) tiempo que me queda en el gimnasio aunque la verdad es que no noto mucho aumento en mi masa muscular.
Bueno, también resulta que después de cuatro años de abandonar cuarto de alemán en la Escuela Oficial de Idiomas por culpa de las oposiciones he vuelto a matricularme, pero claro, mi nivel no es el adecuado así que me está costando ponerme al día. Por si fuera poco como las cosas con Mila van bien he empezado a estudiar italiano por mi cuenta con unos cursos por CD que me he bajado de Internet (algún día alguien pondrá un altar con una mula y me postraré humilde ante él) que como están en inglés hace que si se supone que estudiar dos idiomas a la vez no es muy recomendable los casi tres que me estoy metiendo entre pecho y espalda no sean un camino de rosas.
Que esa es otra, ahora mismo mi vida es lo que pasa entre viaje y viaje. A la ya tradicional visita de la Jenny para ir al mundial de motociclismo que me permitió llevar a una mujer a una tetería que creo que es perfecta para quedar con alguien a quien te quieras llevar a la cama y que juntamos con una visita a Murcia para ver al Acho, su novia, la Actriz secundaria y una de las eslovenas que me visitó este verano, hay que añadir un posible viaje a Granada la semana que viene, otro a Alemania para el puente de diciembre (no se exactamente donde porque tengo un par de opciones aunque de la manera que pasa el tiempo puede que al final no vaya a ningún sitio) y el de fin de año que hará que pase mi segunda nochevieja con Mila aunque esta vez en Copenhague.
Pero sobre todo, si no he escrito durante el último mes es porque mi cerebro necesitaba unas vacaciones, ya no me apetecía ponerme delante del ordenador para actualizar el weblog y creo que eso se notaba en la calidad de los últimos posts. Lo único que puedo decir es que tras este tiempo vuelvo a sentir las ganas de contaros lo que me pasa así que espero pasarme por aquí más a menudo.
Ahora sólo tengo que interrumpir los ronquidos de mi compañero de piso y despertarlo para irnos a cenar y lo que surja, que para eso es jueves por la noche.
Lo mejor es que en mi instituto se ha convertido en una costumbre salir a cenar y tomar algo los jueves aunque para mi desgracia el viernes entro a las ocho lo que hace que llegue más de un día a clase con apenas cinco horas de sueño. Esto ha hecho que mi maltrecha garganta se haya resentido y ya haya estado algún día de baja. Además estoy quedando con el Largo (que es profesor en el pueblo de al lado) y sus compañeros para jugar a fútbol sala y baloncesto aunque el otro día me llevé un balonazo en la mano y como me sigue doliendo después de diez días y ya conozco mi cuerpo estoy empezando a temerme que tengo algo roto pero no quiero ir al médico por si acaso. Ahora mato el (poco) tiempo que me queda en el gimnasio aunque la verdad es que no noto mucho aumento en mi masa muscular.
Bueno, también resulta que después de cuatro años de abandonar cuarto de alemán en la Escuela Oficial de Idiomas por culpa de las oposiciones he vuelto a matricularme, pero claro, mi nivel no es el adecuado así que me está costando ponerme al día. Por si fuera poco como las cosas con Mila van bien he empezado a estudiar italiano por mi cuenta con unos cursos por CD que me he bajado de Internet (algún día alguien pondrá un altar con una mula y me postraré humilde ante él) que como están en inglés hace que si se supone que estudiar dos idiomas a la vez no es muy recomendable los casi tres que me estoy metiendo entre pecho y espalda no sean un camino de rosas.
Que esa es otra, ahora mismo mi vida es lo que pasa entre viaje y viaje. A la ya tradicional visita de la Jenny para ir al mundial de motociclismo que me permitió llevar a una mujer a una tetería que creo que es perfecta para quedar con alguien a quien te quieras llevar a la cama y que juntamos con una visita a Murcia para ver al Acho, su novia, la Actriz secundaria y una de las eslovenas que me visitó este verano, hay que añadir un posible viaje a Granada la semana que viene, otro a Alemania para el puente de diciembre (no se exactamente donde porque tengo un par de opciones aunque de la manera que pasa el tiempo puede que al final no vaya a ningún sitio) y el de fin de año que hará que pase mi segunda nochevieja con Mila aunque esta vez en Copenhague.
Pero sobre todo, si no he escrito durante el último mes es porque mi cerebro necesitaba unas vacaciones, ya no me apetecía ponerme delante del ordenador para actualizar el weblog y creo que eso se notaba en la calidad de los últimos posts. Lo único que puedo decir es que tras este tiempo vuelvo a sentir las ganas de contaros lo que me pasa así que espero pasarme por aquí más a menudo.
Ahora sólo tengo que interrumpir los ronquidos de mi compañero de piso y despertarlo para irnos a cenar y lo que surja, que para eso es jueves por la noche.





