Aquí empieza todo
Buenos días a todos.
Mi historia es parecida a la de muchos jovenes. Desde pequeño te dicen que has de estudiar para ser un hombre de provecho. Tu estudias (bueno, yo no demasiado, pero aprobaba que es lo importante) y llega un momento en el que tomas la decisión
¿que quiero ser de mayor?
Aunque los 16 años no es la edad mas adecuada para tomar una decisión tan importante como esa, así funcionan las cosas. Yo lo tuve claro, quería ser informático. Así que dicho y hecho. A la universidad me fui, a pasar los mejores años de mi (por entonces) corta vida. Aunque no lo parezca el tiempo va pasando y llega un momento en que de tanto aprobar acabas la carrera. Ese es el momento en que por fin ves como tus metas se cumplen. Llega el día soñado en que después de varias entrevistas de trabajo consigues que alguien se fije en tí y te ofrezca un trabajo acorde con tu valía, estimulante y bien remunerado.
¿O no?
Lo malo es darte cuenta que has tenido la curiosa manía de acabar la carrera en el año 2001. Hace tiempo hubo dos fenómenos que coincidieron en el tiempo. El efecto 2000 y el boom de Internet. Juntos proporcionaron trabajo muy bien pagado a miles de informáticos, pero ambos se acabaron, a la vez, y de la misma manera que dieron trabajo, pusieron a muchos informáticos en la calle. Así que de repente te encuentras que apenas hay ofertas de trabajo, y las pocas que hay se las quedan gente con experiencia (experiencia que tu no tienes y que nunca conseguirás como sigas así) por unos sueldos míseros, en unas condiciones de semi-esclavitud que estás obligado a aceptar porque sino las aceptará otro y te quedarás sin trabajo.
Con el paso del tiempo y las entrevistas consigues un trabajo. No está bien pagado, el horario es malo, es un trabajo mecánico y monótono y las instalaciones son tercermundistas, pero bueno es tu trabajo y lo aceptas. Poco a poco te vas adaptando, te acostumbras al dinero y hasta quieres tener la sensación de conocer lo que son las vacaciones pagadas y sin tener que estudiar, cuando de repente, cinco minutos antes de acabar tu jornada laboral, te llama por teléfono el jefe supremo y te despide. Sin mas. No te da ningún motivo. Tú has hecho bien tu trabajo, pero eso no importa.
Después del shock te das cuenta que te han hecho un favor, que ese trabajo no te gustaba, que no te valoraban lo suficiente, pero ahora te encuentras otra vez en la calle. Eso si, decides que nunca mas volverás a pasar por lo mismo, y aquí está el problema:
¿ahora que haces?
Por suerte para mi, el destino tomó mi decisión. Un golpe de fortuna me proporcionó un nuevo trabajo: profesor de informática. Este nuevo trabajo me gusta, aunque siempre había dicho que no quería ser profesor (mi padre lo és y yo no soy como mi padre). Además pagan muy bien, así que lo tuve claro. Aquí está mi futuro. Pero necesitaba un poco mas de estabilidad, así que aproveché el tiempo libre que tenía (un punto a favor de mi nuevo trabajo) y empecés a prepararme las oposiciones de profesor de secundaria.
Oposiciones, una palabra mágica. Quien no se haya presentado a unas no sabe lo que implican. Muchas horas de estudio sin saber siquiera si te valdrán para algo. Horas que pasas en casa, cuando a ti te apetecería estar en cualquier otro sitio, mientras observas como la gente prospera y tu sigues debajo de un flexo.
Si a todo esto le añades un desengaño sentimental que te hace actuar como un autómata durante meses y por el que acabas fregando platos un par de meses en un lugar remoto de Irlanda del Norte, hace que te des cuenta que la vida no es ese cuento de color de rosa que pensabas cuando eras niño.
Pero la vida sigue, y ayer hice el primer examen de mi oposición. en principio salió bastante bien. Mañana tengo la parte práctica, examen de programación, bases de datos y redes.
¿que hago aquí escribiendo en vez de estar debajo de mi flexo?
Mi historia es parecida a la de muchos jovenes. Desde pequeño te dicen que has de estudiar para ser un hombre de provecho. Tu estudias (bueno, yo no demasiado, pero aprobaba que es lo importante) y llega un momento en el que tomas la decisión
¿que quiero ser de mayor?
Aunque los 16 años no es la edad mas adecuada para tomar una decisión tan importante como esa, así funcionan las cosas. Yo lo tuve claro, quería ser informático. Así que dicho y hecho. A la universidad me fui, a pasar los mejores años de mi (por entonces) corta vida. Aunque no lo parezca el tiempo va pasando y llega un momento en que de tanto aprobar acabas la carrera. Ese es el momento en que por fin ves como tus metas se cumplen. Llega el día soñado en que después de varias entrevistas de trabajo consigues que alguien se fije en tí y te ofrezca un trabajo acorde con tu valía, estimulante y bien remunerado.
¿O no?
Lo malo es darte cuenta que has tenido la curiosa manía de acabar la carrera en el año 2001. Hace tiempo hubo dos fenómenos que coincidieron en el tiempo. El efecto 2000 y el boom de Internet. Juntos proporcionaron trabajo muy bien pagado a miles de informáticos, pero ambos se acabaron, a la vez, y de la misma manera que dieron trabajo, pusieron a muchos informáticos en la calle. Así que de repente te encuentras que apenas hay ofertas de trabajo, y las pocas que hay se las quedan gente con experiencia (experiencia que tu no tienes y que nunca conseguirás como sigas así) por unos sueldos míseros, en unas condiciones de semi-esclavitud que estás obligado a aceptar porque sino las aceptará otro y te quedarás sin trabajo.
Con el paso del tiempo y las entrevistas consigues un trabajo. No está bien pagado, el horario es malo, es un trabajo mecánico y monótono y las instalaciones son tercermundistas, pero bueno es tu trabajo y lo aceptas. Poco a poco te vas adaptando, te acostumbras al dinero y hasta quieres tener la sensación de conocer lo que son las vacaciones pagadas y sin tener que estudiar, cuando de repente, cinco minutos antes de acabar tu jornada laboral, te llama por teléfono el jefe supremo y te despide. Sin mas. No te da ningún motivo. Tú has hecho bien tu trabajo, pero eso no importa.
Después del shock te das cuenta que te han hecho un favor, que ese trabajo no te gustaba, que no te valoraban lo suficiente, pero ahora te encuentras otra vez en la calle. Eso si, decides que nunca mas volverás a pasar por lo mismo, y aquí está el problema:
¿ahora que haces?
Por suerte para mi, el destino tomó mi decisión. Un golpe de fortuna me proporcionó un nuevo trabajo: profesor de informática. Este nuevo trabajo me gusta, aunque siempre había dicho que no quería ser profesor (mi padre lo és y yo no soy como mi padre). Además pagan muy bien, así que lo tuve claro. Aquí está mi futuro. Pero necesitaba un poco mas de estabilidad, así que aproveché el tiempo libre que tenía (un punto a favor de mi nuevo trabajo) y empecés a prepararme las oposiciones de profesor de secundaria.
Oposiciones, una palabra mágica. Quien no se haya presentado a unas no sabe lo que implican. Muchas horas de estudio sin saber siquiera si te valdrán para algo. Horas que pasas en casa, cuando a ti te apetecería estar en cualquier otro sitio, mientras observas como la gente prospera y tu sigues debajo de un flexo.
Si a todo esto le añades un desengaño sentimental que te hace actuar como un autómata durante meses y por el que acabas fregando platos un par de meses en un lugar remoto de Irlanda del Norte, hace que te des cuenta que la vida no es ese cuento de color de rosa que pensabas cuando eras niño.
Pero la vida sigue, y ayer hice el primer examen de mi oposición. en principio salió bastante bien. Mañana tengo la parte práctica, examen de programación, bases de datos y redes.
¿que hago aquí escribiendo en vez de estar debajo de mi flexo?
Comentario:
Venga ánimo, pequeño Nicolas. Tu ya al menos has tomado la decisión de luchar por ser funcionario. Sabes que eso es sólo una carrera de fondo, y gana el que más persistente es.
Yo también estuve en trabajos mal pagados, fuí explotado, despedido... en fin, que se lo que significa la precariedad. De momento me he venido para Inglaterra con la intención de mejorar y las cosas tampoco son fáciles aquí para trabajar en cosas cualificadas, no obstante, lo sigo intentando.
Bueno, mucha suerte!!
Yo también estuve en trabajos mal pagados, fuí explotado, despedido... en fin, que se lo que significa la precariedad. De momento me he venido para Inglaterra con la intención de mejorar y las cosas tampoco son fáciles aquí para trabajar en cosas cualificadas, no obstante, lo sigo intentando.
Bueno, mucha suerte!!
Comentario:
Hola pequeño Nicolás,
Por desgracia la situación en la que te encuentras es frecuente entre los titulados universitarios españoles, como bien sabrás (qué me vas a decir a mí, que he tenido que venirme hasta aquí). Sin embargo tú ya estás dando los pasos que muchos no pueden o no quieren dar, y al menos tienes una meta que alcanzar :)
Te deseo toda la suerte del mundo en las oposiciones. Te mantendré vigilado a ver qué tal te van las cosas.
Por cierto, guarda el flexo cuando termines, será un buen recuerdo ;)
Un abrazo de la asturianina en Inglaterra,
pilimindri
PD Supongo que conocerás el blog de Fuckowski y sus relatos, ¿verdad?. Son esencial en la vida de cualquier informático. Si la respuesta es NO, tengo el link entre mis enlaces.
Por desgracia la situación en la que te encuentras es frecuente entre los titulados universitarios españoles, como bien sabrás (qué me vas a decir a mí, que he tenido que venirme hasta aquí). Sin embargo tú ya estás dando los pasos que muchos no pueden o no quieren dar, y al menos tienes una meta que alcanzar :)
Te deseo toda la suerte del mundo en las oposiciones. Te mantendré vigilado a ver qué tal te van las cosas.
Por cierto, guarda el flexo cuando termines, será un buen recuerdo ;)
Un abrazo de la asturianina en Inglaterra,
pilimindri
PD Supongo que conocerás el blog de Fuckowski y sus relatos, ¿verdad?. Son esencial en la vida de cualquier informático. Si la respuesta es NO, tengo el link entre mis enlaces.





