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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
El método (The Game)
Mi adolescencia fue dura. No respecto a mis necesidades materiales ya que mis padres me cuidaban y me dieron todo lo que era razonable dentro de sus posibilidades. Yo me refiero a la relación con el sexo opuesto. Precisamente cuando las hormonas más me presionaban (bueno, ahora también estoy un poco salidillo) mis habilidades con la otra mitad de la humanidad eran nulas.

Creo que esto nos ha pasado a todos, pero es que lo mío era especial. En aquella época para mi los chicos se dividían en tres grupos respecto a sus intenciones con las mujeres: los que querían y podían, los que queríamos y no podíamos y los que no querían (aunque casi seguro que no hubieran podido si lo hubieran intentado). Mientras los otros dos grupos lo pasaban relativamente bien (al fin y al cabo unos estaban felices con sus conquistas y los otros con sus juegos de rol y esas cosas) yo me sentía profundamente frustrado.

Y el caso es que lo intentaba. Tal vez no con demasiado entusiasmo, pero ya se sabe, cuando una vez tras otra te das cuenta que la que durante esa semana se convertía en la mujer de tu vida no te hacía el más mínimo caso empiezas a perder la ilusión.

Por suerte con el tiempo la cosa fue cambiando. Con el paso de los años, mis escasas conquistas fueron dándome confianza y poco a poco fueron siendo cada vez más numerosas de manera que ahora mismo la verdad es que no me quejo de vida sentimental. Durante todos estos años sin saberlo he sufrido un proceso que me ha ido cambiando lentamente.

Este proceso comenzó durante mi época universitaria. Yo siempre había querido estudiar informática pero mis años en la universidad fueron bastante solitarios. Hice algún amigo allí dentro pero la verdad es que la inmensa mayoría de mis compañeros pasaban más tiempo en sus mundos imaginarios llenos de elfos, hobbits y juegos de ordenador que en el mundo real. Todo cambió cuando decidí apuntarme a un campo de trabajo. Allí mi perspectiva sobre el mundo en general dio un vuelco y me di cuenta que en la vida había más cosas que una buena tirada de un dado de veinte.

Además este hecho coincidió con la finalización de mis estudios lo que me permitió dejar atrás esa aburrida escuela y comenzar a trabajar. Empecé a ganar dinero (no mucho) que me permitió hacer cosas que siempre deseé como ponerme lentillas o comprarme la ropa que a mi realmente me gustaba. También empecé a moverme por otros círculos; círculos en los que no todos eran informáticos por lo que acabé dándome cuenta que había vida más allá de un monitor de catorce pulgadas.

Así me di cuenta de mi fallo con las mujeres. Ellas no se interesaban en mí porque simplemente yo no tenía nada interesante que ofrecerles. Ahora por suerte, puedo decir que esto no es así.

¿Porque cuento esto? Muy sencillo, hace unos días que he acabado de leer (más bien he devorado) un libro llamado El Método (The Game). En él, su autor (un periodista llamado Neil Strauss) nos cuenta como debido a un encargo de su editor debe escribir un reportaje sobre una comunidad secreta de Internet de maestros del ligue.

A lo largo del libro vamos asistiendo a la trasformación de Neil Strauss desde lo que la comunidad llama un TTF (típico tío frustrado) a un MDLS (Maestro de la Seducción) gracias a la ayuda de otros MDLS que se dedican a enseñar sus técnicas para acabar convirtiéndose en un GDLS (Gurú de la Seducción). Literalmente el hombre más hábil con las mujeres de toda la comunidad.

El libro está escrito como una biografía en primera persona aunque yo dudo de la veracidad de todo lo que cuenta. Sin embargo el estilo ágil en el que está redactado junto con la temática (con la que tantos hombres nos sentimos identificados) nos lleva a leer ávidamente sus quinientas páginas para saber que es de Style (alter ego de Neil Strauss).

Dejando aparte la calidad de la historia (el libro tiene un final bonito, por decirlo de alguna manera) lo realmente importante es la nomenclatura que utiliza y el profundo análisis del ligue que hace. Su autor utiliza una jerga propia (surgida de la supuesta comunidad secreta de Internet) en la que se nota que se ha desmenuzado hasta niveles inverosímiles el hecho de ligar. Por ello surgen conceptos como monoítis (obsesión por una chica con la que todavía no se ha salido que disminuye las posibilidades de conseguir una cita con ella), IDI (indicador de interés, que no son más que signos que revelan el interés de una mujer por un hombre como pueden ser pedirle el teléfono, apretarle la mano cuando el se la coge o realizar preguntas vanas con el fin de mantener la conversación. Si se logra reunir tres IDI de una mujer se supone que es que ella quiere algo más), la Regla de los tres segundos (pauta por la cual una mujer debe ser abordada antes de que hayan pasado tres segundos desde que se la ha visto por primera vez con el objetivo de evitar un excesivo nerviosismo en el hombre y la posibilidad de que ella se espante ante la mirada sostenida de un pesado), Nega (afirmación ambigua o insulto aparentemente accidental dirigido a una mujer con el fin de demostrarle que no se está interesado en ella) o Teoría de grupo (idea basada en conseguir el aprobamiento de las mujeres que acompañan a tu objetivo para captar su interés).

Para un ingeniero como yo tener este manual sobre el comportamiento femenino hubiera sido de gran ayuda durante aquellos tristes años. Tanto para aprovecharme de los consejos que en él se vierten como por la idea de tener una guía que me ayudara a comprender al otro sexo.

Eso sí, por suerte puedo decir que hace un tiempo que yo empecé mi propia transformación y la verdad es que ahora mismo no me quejo de como estoy.
 
Comentario:
Suscribo totalmente a Greta. Como dije en mi blog en un momento de crisis, es una cuestión hormonal. Que las neuronas traten de entender a las hormonas es misión hercúlea.
Yo creo que la intuición es lo que cuenta y lo que hay que trabajar. Y, en un momento dado, dejarse de tonterías y hablar a las claras... nada de signos y señales. Lanzarse a la piscina. Muchas veces es el miedo el problema... yo valoro a un hombre que sin ser un pesadilla enfermo (típico ligón de discoteca) se da el trabajillo de abordarte, hablar contigo y tras conocerte un poco se lanza y expresa lo que siente.
¿Manuales? De cocina. Prepara una buena cena y tendrás un buen postre!
 
Comentario:
Y cada maestrillo tiene su librillo, jejeje.

1beso
 
Comentario:
Si que había oido hablar del libro y de su autor (no es mi tipo). Personalemente te digo que ni yo misma me conozco y me entiendo, así que dudo que un libro pueda enseñar a nadie como es ninguno de los dos sexos.
Un beso de Greta
 
Comentario:
Pero como sois los de ciencias eh...

No conozco el libro aunque si es verdad que los hombres en general tenemos bastantes pocas habilidades a la hora de relacionarnos con el sexo femenino. Pero vamos que por lo que se lee por aquí no es tu caso, que parece que te luce bastante bien...

Pero vamos, hay que reconocer que por aquella época cualquier consejo nos hubiera venido bien.
Un abrazo.
No