Interinos sin fronteras
Si algún día fundo una ONG la llamaré así. Desde principio de semana en el zulo dónde vivo somos tres interinos. Hace poco llegó a mi instituto una interina de Alicante. Como buscó sitio para vivir y no encontró nada decente la hemos adoptado y ahora mismo ocupa las dos habitaciones que quedaban libres en el zulo (en una duerme y en la otra amontona sus toneladas de pertenencias).
Aunque ella es de educación infantil se presentó a las oposiciones de primaria y la han enviado a sustituir a una profesora de primaria desplazada a mi instituto. Esto es posible debido a que cuando se implantó la LOGSE la administración se encontró con demasiados profesores de primaria ya que se pasó de los ocho cursos de la antigua EGB a los seis del actual sistema. Ante esta situación los dirigentes políticos optaron por la solución obvia, escurrir el bulto, así que capacitaron a algunos profesores de primaria para dar clases en el primer ciclo de la ESO. No pasa nada ya que están perfectamente capacitados para hacerlo, pero claro cuando se dan de baja envían a un profesor de primaria al instituto. En general los interinos somos gente con poca experiencia (en el caso de mi compañera, nula) así que la situación puede ser difícil. Y si resulta que además te toca sustituir a la profesora de valenciano siendo que tú apenas lo hablas aunque hayas conseguido el título de mestre en valencià gracias a un par de optativas que cursaste en una carrera tan difícil como es magisterio los problemas se agravan. Y si llegas justo en la semana de exámenes y te tienes que corregir de un día para otro los exámenes y los controles sobre los libros de lectura de 120 alumnos acabas bastante estresado. Bueno y si a pesar de que tienes veintiocho años es la primera vez que sales de tu casa la situación puede ser traumática.
Así que en esas estamos, animándole como se puede. Ayer estuvimos más de cuatro horas de terapia en la que ella nos contaba sus penas y nosotros le dábamos soluciones, acabé con la garganta en carne viva.
Después de tanta psicoterapia he llegado a una conclusión. Sí, no es el debut ideal para dar clases, pero hay que saber adaptarse a la situación. Si tú esperas angelitos de tres años y te encuentras las bestias pardas de doce que pululan por mi instituto, que no son mala gente aunque brutos y cortos como pocos te puede causar algo de impacto. Ella no ha sabido imponer disciplina desde el principio y los niños se toman su clase a cachondeo. Se queja de que se levantan en mitad de la clase y se ponen a escribir en la pizarra, que se tiran trozos de tiza o el borrador o de que le han abierto el bolso y han rebuscado en sus cosas. Cuando yo le dije que debería expulsar al que lo hiciera para que se diera cuenta que hay ciertos comportamientos que no se deben tolerar en clase enseguida mi compañero de piso (otro profesor de primaria) dijo que esa no es la solución, que el camino está en el diálogo. Tal vez a un niño de ocho años se le pueda convencer que no está bien que se levante en medio de clase, pero a un niño de doce años se le presupone un cierto nivel de civilización que le haga comprender por si mismo que comportamientos puede tener dentro de un aula. Y claro que los tienen, si ellos saben perfectamente lo que deben y no deben hacer, pero claro si les das la mano ellos te agarran hasta el codo.
Lo que pasa es que ella viene del mundo teórico e idílico de la escuela de magisterio dónde se enseña lo que hay que hacer cuando las cosas son perfectas, pero se dice poco sobre como actuar cuando no todo es del color de rosa que, casualmente, es la situación real que existe en los institutos.
Como me comentó el otro día mientras tomábamos un café entre clase y clase nadie le ha enseñado a dar clase a niños de esa edad. Lo que no ha pensado es que a ella al menos le han enseñado a educar a niños más pequeños que a los profesores de secundaria ni eso, y lo hacemos como podemos.
Y es que ser profesor no es fácil. Si tenemos una de las tasas más altas de bajas por depresión a pesar de tener tantas vacaciones y una jornada laboral no demasiado extensa, es por algo.
Aunque ella es de educación infantil se presentó a las oposiciones de primaria y la han enviado a sustituir a una profesora de primaria desplazada a mi instituto. Esto es posible debido a que cuando se implantó la LOGSE la administración se encontró con demasiados profesores de primaria ya que se pasó de los ocho cursos de la antigua EGB a los seis del actual sistema. Ante esta situación los dirigentes políticos optaron por la solución obvia, escurrir el bulto, así que capacitaron a algunos profesores de primaria para dar clases en el primer ciclo de la ESO. No pasa nada ya que están perfectamente capacitados para hacerlo, pero claro cuando se dan de baja envían a un profesor de primaria al instituto. En general los interinos somos gente con poca experiencia (en el caso de mi compañera, nula) así que la situación puede ser difícil. Y si resulta que además te toca sustituir a la profesora de valenciano siendo que tú apenas lo hablas aunque hayas conseguido el título de mestre en valencià gracias a un par de optativas que cursaste en una carrera tan difícil como es magisterio los problemas se agravan. Y si llegas justo en la semana de exámenes y te tienes que corregir de un día para otro los exámenes y los controles sobre los libros de lectura de 120 alumnos acabas bastante estresado. Bueno y si a pesar de que tienes veintiocho años es la primera vez que sales de tu casa la situación puede ser traumática.
Así que en esas estamos, animándole como se puede. Ayer estuvimos más de cuatro horas de terapia en la que ella nos contaba sus penas y nosotros le dábamos soluciones, acabé con la garganta en carne viva.
Después de tanta psicoterapia he llegado a una conclusión. Sí, no es el debut ideal para dar clases, pero hay que saber adaptarse a la situación. Si tú esperas angelitos de tres años y te encuentras las bestias pardas de doce que pululan por mi instituto, que no son mala gente aunque brutos y cortos como pocos te puede causar algo de impacto. Ella no ha sabido imponer disciplina desde el principio y los niños se toman su clase a cachondeo. Se queja de que se levantan en mitad de la clase y se ponen a escribir en la pizarra, que se tiran trozos de tiza o el borrador o de que le han abierto el bolso y han rebuscado en sus cosas. Cuando yo le dije que debería expulsar al que lo hiciera para que se diera cuenta que hay ciertos comportamientos que no se deben tolerar en clase enseguida mi compañero de piso (otro profesor de primaria) dijo que esa no es la solución, que el camino está en el diálogo. Tal vez a un niño de ocho años se le pueda convencer que no está bien que se levante en medio de clase, pero a un niño de doce años se le presupone un cierto nivel de civilización que le haga comprender por si mismo que comportamientos puede tener dentro de un aula. Y claro que los tienen, si ellos saben perfectamente lo que deben y no deben hacer, pero claro si les das la mano ellos te agarran hasta el codo.
Lo que pasa es que ella viene del mundo teórico e idílico de la escuela de magisterio dónde se enseña lo que hay que hacer cuando las cosas son perfectas, pero se dice poco sobre como actuar cuando no todo es del color de rosa que, casualmente, es la situación real que existe en los institutos.
Como me comentó el otro día mientras tomábamos un café entre clase y clase nadie le ha enseñado a dar clase a niños de esa edad. Lo que no ha pensado es que a ella al menos le han enseñado a educar a niños más pequeños que a los profesores de secundaria ni eso, y lo hacemos como podemos.
Y es que ser profesor no es fácil. Si tenemos una de las tasas más altas de bajas por depresión a pesar de tener tantas vacaciones y una jornada laboral no demasiado extensa, es por algo.
Comentario:
Conozco un caso de un maño que enviaron a dar clase a Galicia...de gallego!!!!
Yo es que desconfía totalmente de la generación LOGSE, aplico, desde mi descreimiento, la máxima de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Ánimo, sufridos profesores, ánimo...
Yo es que desconfía totalmente de la generación LOGSE, aplico, desde mi descreimiento, la máxima de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Ánimo, sufridos profesores, ánimo...
Comentario:
Tu compi tendrá que sacar el látigo porque sino los leones se la comerán. Que duro debe ser si...Animarla cuanto podais.
Saludos,
Saludos,
Comentario:
Desde luego yo lo pasaria francamente mal con estos "niños" tan sin civilizar... me comerían la moral en un pis pas... dónde coño están los padres para educar??? dejan a merced del "maestro" tooooda responsabilidad y ojo, no te pases que es el niño de sus ojos... ay dios!
Bonita profesión, pero... cuanta paciencia!! y yo de eso no tengo.
Tú eres un valiente!!
1beso
Bonita profesión, pero... cuanta paciencia!! y yo de eso no tengo.
Tú eres un valiente!!
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