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Memorias de un informático desengañado
Vida, vivencias e idas de olla de un informático desilusionado
Acerca de
Los pensamientos de un informático desengañado que ahora mismo está intentando el sueño de todo español, ser funcionario.
Mientras tanto dedica su vida a intentar pasarlo lo mejor posible durante los días existentes entre viaje y viaje.
Sindicación
 
Bratislava, Budapest y Trento
¿Como explicar lo que ha pasado todos estos días? Ocho jornadas de viaje con el Palanca y Mila por el este de Europa dan para mucho. Yo tenía un poco de miedo. Al fin y al cabo no se conocían, se llevan casi diez años de diferencia y tenían que pasar mucho tiempo juntos. Tampoco sabía seguro como iban a funcionar las cosas con Mila. Al fin y al cabo sólo la conocía cinco días y la última vez que la vi salí corriendo de su casa para no perder el avión apenas un par de horas después de habernos acostado por primera vez.

Por suerte ha salido casi todo bien. La cosa empezó en Bratislava. La ciudad es pequeña pero el centro está bastante bien conservado y tiene un poso austriaco que te hace recordar que hasta hace menos de cien años era parte del imperio Austro-Húngaro. Aunque según los lugareños no hacía nada de frío ya que lo normal es estar a quince bajo cero, los cinco negativos que llegamos a alcanzar eran bastante duros para mí. Puede que el único problema del viaje haya sido ese: he pasado frío como el que más (al menos para lo que estoy acostumbrado) pero no he visto la nieve ni de lejos, en fin otra vez será.

Tras un par de días nos fuimos a Budapest. De esta ciudad tengo poco que decir. Es conocida como la perla del Danubio y sin duda se lo ha ganado a pulso, muy recomendable visitarla. Como habíamos planeado pasamos la nochevieja en una plaza donde alrededor de un concierto había congregados miles de italianos, serbias que ven Upa dance, Azerbayanos que hablan castellano perfectamente y algún que otro húngaro.

El día de año nuevo fue el peor del viaje. Como es normal estaba todo prácticamente cerrado. Además empezó a diluviar mientras estábamos de visita turística así que tuvimos que volver corriendo a casa para no constiparnos. Como no teníamos nada mejor que hacer, la noche se nos pasó viendo un DVD con el rumano que también estaba en el albergue.

Por cierto, si alguien va alguna vez a Budapest sin duda uno de los mejores sitios para dormir es el East Hostel. Está muy cerca del centro (justo al lado del parlamento) y tiene camas desde diez euros (habitación séxtuple). Más que un albergue es una casa con tres habitaciones en la que puedes utilizar todo lo que tiene (cocina, DVD, Internet...) por la que el porrero del dueño apenas pasa, así que te sientes casi como en tu casa.

Tras un día malo vino el que sin duda fue el mejor del viaje. Salimos pronto de casa para aprovechar la soleada mañana. Escalar las colinas de Buda un día soleado que te permite ver con claridad la monumentalidad de esa impresionante ciudad es algo que nunca se me va a olvidar. Por la tarde nos metimos en los Baños Géllert. Tras tres horas a remojo probando las saunas, los baños turcos, las aguas termales, piscinas a 9º, 36º y 38º salimos con una sensación de felicidad indescriptible. Finalmente, Mila y yo conseguimos la intimidad que llevábamos varios días buscando tras ocupar la habitación doble en la que habían dormido dos finlandeses la noche antes.

Tras hacer una noche de escala en Bratislava donde probamos las delicias de la gastronomía eslovaca al disfrutar de un postre a base de patatas fritas en manteca de cerdo con semillas de amapola y azúcar glas, empezó la despedida. Dejamos al Palanca en el aeropuerto de Bérgamo (se volvía a Sevilla la mañana siguiente) y enfilamos rumbo a Trento. Cuando planeamos el viaje decidí pasar un par de días en Pavía (la ciudad donde estudiaba ella) pero como el día ocho empieza una beca Leonardo para Bruselas tuvimos que cambiar los planes. Así que sin esperarlo llegué a casa de mis suegros para pasar un par de días. No me puedo quejar para nada ya que todos me han tratado muy bien. Incluso puedo decir que a su padre le he caído bastante bien a pesar de las dificultades idiomáticas (mi italiano es decente para haber pasado allí sólo siete días, pero apenas puedo decir nada). Lo único es que su abuela piensa que soy demasiado mayor para su nieta (le saco más de cinco años) y por mucho que le dijimos que éramos sólo amigos no termino de convencerse. Además debido a u problema con el idioma cuando me dijo que me portara bien le contesté que cuando llegara a Valencia pensando que me había dicho que me afeitara. Creo que la única que no se rió fue la nonna.

Así que tras dos intensos días en Italia nos despedimos otra vez de una manera un poco precipitada con la promesa de vernos en Bruselas dentro de poco.
 
Comentario:
Dioossssss!!!he caido en tu blog paseando por los alrededores y cuando he leido sobre La Sierra Calderona no me lo podía creer: yo soy gatovera y desgraciadamente sufrí y lloré siendo una renacuaja al ver desde la ventana de mi habitación las llamas que casi nos hacen evacuar.. mientras muchos de los miembros de mi familia junto con gran parte de la gente del pueblo intentaban apaciguar el fuego que lo consumía todo. Afortunadamente ahora todo ha mejorado, y pasear por allí es una delicia.
Besos de una gatovera,
seguire leyendo por supuesto
 
Comentario:
Qué bien tio, me alegro mucho de que empezaras el año tan bien. Hablamos ok? Un abrazo
 
Comentario:
Suegros??
umm...

1beso
No