Nico sube a la bici
El otro día, estaba con mi amigo Rizos y acabamos hablando de la edad y los estragos que el paso del tiempo está haciendo en nuestro cuerpo. No somos muy mayores (él tiene 28 y yo 26) pero si vamos teniendo una edad en la cual o te empiezas a mover o empiezas una cuesta abajo sin frenos. No se como, el tema de conversación derivó en los michelines. Ninguno de los dos estamos gordos (yo mido 1'83 y ahora peso 75 kilos) pero de un tiempo a esta parte hemos cogido algo de peso (no mucho) porque hemos dejado de hacer deporte. No somos atletas, pero los últimos años siempre hemos estado haciendo algo. Lo malo, es que al cesar las actividades físicas hemos ganado algo de peso. No tenemos mucho volumen mas, lo que pasa es que se ha juntado ganar un par de kilos o tres con la pérdida de músculo asociada al dejar de hacer deporte. ¿Como lo hemos notado? pues que nos va costando un poco entrar en los pantalones y que nos ha aparecido lo que se viene a denominar "tripa cervecera". No es nada exagerado, pero ahí está, ocupando su sitio. Mi intención es mejorar mi forma física, no perder peso. Reconozco que ha habido momentos en los cuales he estado demasiado flaco. Me he pasado tres años en que pesaba 71 kilos, pero a veces (cuando volví del interraíl) he llegado a los 69. Eso es muy poco, es mas, es estar al borde de la desnutrición (se supone que si divides tu peso entre el cuadrado de tu altura en metros si el resultado es entre 20 y 25 estás en un peso correcto, pues bien yo he llegado a estar en 20'6), y no quiero volver a estar a sí de flaco (veo fotos de aquella época y empiezo a dar un poco de asco de los huesos que se me marcan), pero no me importaría perder la barriga cervecera.
Como no estoy dispuesto a disminuir el consumo de tan preciado líquido he decidido volver a hacer algo de deporte. Por eso, el sábado pasado me compré una bici. No ha sido nada precipitado. De hecho llevaba tiempo queriendo comprarme una. Desde pequeño he tenido bici. Fui un poco lento en aprender a ir con ella ya que hasta los siete años no pude dejar de ir con cuatro ruedas (no es mucha edad, pero mi hermano lo hizo con seis años, que unido a que me saca uno, significan dos largos años de esfuerzo, sufrimiento y vergüenza). Mi primera bici fue una BH color fresa (la bici había sido antes propiedad de mi hermana) de las pequeñas. Después pasé a una GAC verde con cesta (también había sido de mi hermana) pero mas grande. Entonces mi hermano y yo dimos el gran salto. Con lo que juntamos de los reyes y los cumpleaños nos compramos una BMX, una auténtica BH California azul. Esa bici era una maravilla, y aunque nos turnábamos para ir en ella nos permitía hacer auténticas barbaridades. Aún recuerdo los veranos que pasé en el pueblo tirándome por todos lados con aquel trasto. Pero todo eso fue quedándose pequeño, así que un verano (yo tendría unos 13 o 14 años) mi abuela nos compró una mountain-bike, ¡una a cada uno! Esa si fue mi primera bici de verdad. Entonces ya me empecé a tomar en serio lo de hacer kilómetros. Pero el paso del tiempo, y el mayor interés que suscitaban nosotros las chicas hizo que la fuera dejando de lado.
Pero no todo estaba perdido; cuando yo tenía unos 20 años, mi hermano se compró una mountain-bike de segunda mano para ir a clase. Entonces un amigo me volvió a meter el gusanillo y aprovechando que teníamos tiempo (era el último año de la carrera y sólo nos quedaba alguna asignatura suelta) empezamos a meterle kilómetros. De normal nos hacíamos unos 50 dos o tres veces por semana, que no está mal teniendo en cuenta que éramos aficionados, pero algún día suelto le podíamos meter 75. Poco a poco se fueron apuntando un par de amigos mas y sin darnos cuenta el proyecto de hacer el camino de Santiago en bici fue tomando cuerpo. Así que en el verano de 2001 cogimos el tren para Jaca y nos fuimos a la aventura. Aquello fue un éxito, conseguimos llegar a Santiago en el tiempo esperado y nos lo pasamos de maravilla, aún podría contar miles de anécdotas.
Lo malo era que empezábamos una nueva fase en nuestras vidas, éramos adultos, con todo lo que ello conlleva, primero trabajo y por último responsabilidades. Lo del trabajo hizo que al final me quedara sólo cuando salía con la bici, ya que yo trabajé durante un tiempo a media jornada, así que aún podía hacer alguna escapada (para mi salir con la bici supone un mínimo de dos horas y media pedaleando). Pero al final ni yo pude continuar. Acabé teniendo un trabajo a jornada completa y después me independicé, con lo que todas las tareas de la casa que antes hacía mi madre se acabaron llevando mi tiempo. Además, la bici que utilizaba era de mi hermano y por tanto seguía en casa de mis padres. Mas tarde cuando volví al nido paterno, era mi hermano el que se había ido, así que ya no tenía bici. Me la hubiera comprado entonces, pero era invierno y no merecía la pena. Mas adelante estuve viviendo en Irlanda y cuando volví de allí me puse a estudiar en serio las oposiciones, así que aunque tenía ganas me aguanté, hasta ahora.
Ayer salí por primera vez y estoy relativamente contento. Hice pocos kilómetros, sólo 35, pero podía haber hecho alguno mas si no hubiera oscurecido. Además mantengo mas o menos el mismo nivel físico que hace dos años, cuando tuve un intento de retomarla (es lo bueno de ser informático y tener anotadas todas mis salidas en una hoja de cálculo). Lo único es que cuando volví me dolían un poco las piernas y hoy he notado una ligera molestia en el culo que supongo se arreglará cuando ajuste el sillín.
Como digo, me he sentido a gusto de volver a pedalear aunque al principio tenía mis dudas porque de lo gordas que tengo las piernas me molestaba el culotte, pero bueno todo se andará. Mañana espero volver a cogerla y hacerme mas de 40 km.
Como no estoy dispuesto a disminuir el consumo de tan preciado líquido he decidido volver a hacer algo de deporte. Por eso, el sábado pasado me compré una bici. No ha sido nada precipitado. De hecho llevaba tiempo queriendo comprarme una. Desde pequeño he tenido bici. Fui un poco lento en aprender a ir con ella ya que hasta los siete años no pude dejar de ir con cuatro ruedas (no es mucha edad, pero mi hermano lo hizo con seis años, que unido a que me saca uno, significan dos largos años de esfuerzo, sufrimiento y vergüenza). Mi primera bici fue una BH color fresa (la bici había sido antes propiedad de mi hermana) de las pequeñas. Después pasé a una GAC verde con cesta (también había sido de mi hermana) pero mas grande. Entonces mi hermano y yo dimos el gran salto. Con lo que juntamos de los reyes y los cumpleaños nos compramos una BMX, una auténtica BH California azul. Esa bici era una maravilla, y aunque nos turnábamos para ir en ella nos permitía hacer auténticas barbaridades. Aún recuerdo los veranos que pasé en el pueblo tirándome por todos lados con aquel trasto. Pero todo eso fue quedándose pequeño, así que un verano (yo tendría unos 13 o 14 años) mi abuela nos compró una mountain-bike, ¡una a cada uno! Esa si fue mi primera bici de verdad. Entonces ya me empecé a tomar en serio lo de hacer kilómetros. Pero el paso del tiempo, y el mayor interés que suscitaban nosotros las chicas hizo que la fuera dejando de lado.
Pero no todo estaba perdido; cuando yo tenía unos 20 años, mi hermano se compró una mountain-bike de segunda mano para ir a clase. Entonces un amigo me volvió a meter el gusanillo y aprovechando que teníamos tiempo (era el último año de la carrera y sólo nos quedaba alguna asignatura suelta) empezamos a meterle kilómetros. De normal nos hacíamos unos 50 dos o tres veces por semana, que no está mal teniendo en cuenta que éramos aficionados, pero algún día suelto le podíamos meter 75. Poco a poco se fueron apuntando un par de amigos mas y sin darnos cuenta el proyecto de hacer el camino de Santiago en bici fue tomando cuerpo. Así que en el verano de 2001 cogimos el tren para Jaca y nos fuimos a la aventura. Aquello fue un éxito, conseguimos llegar a Santiago en el tiempo esperado y nos lo pasamos de maravilla, aún podría contar miles de anécdotas.
Lo malo era que empezábamos una nueva fase en nuestras vidas, éramos adultos, con todo lo que ello conlleva, primero trabajo y por último responsabilidades. Lo del trabajo hizo que al final me quedara sólo cuando salía con la bici, ya que yo trabajé durante un tiempo a media jornada, así que aún podía hacer alguna escapada (para mi salir con la bici supone un mínimo de dos horas y media pedaleando). Pero al final ni yo pude continuar. Acabé teniendo un trabajo a jornada completa y después me independicé, con lo que todas las tareas de la casa que antes hacía mi madre se acabaron llevando mi tiempo. Además, la bici que utilizaba era de mi hermano y por tanto seguía en casa de mis padres. Mas tarde cuando volví al nido paterno, era mi hermano el que se había ido, así que ya no tenía bici. Me la hubiera comprado entonces, pero era invierno y no merecía la pena. Mas adelante estuve viviendo en Irlanda y cuando volví de allí me puse a estudiar en serio las oposiciones, así que aunque tenía ganas me aguanté, hasta ahora.
Ayer salí por primera vez y estoy relativamente contento. Hice pocos kilómetros, sólo 35, pero podía haber hecho alguno mas si no hubiera oscurecido. Además mantengo mas o menos el mismo nivel físico que hace dos años, cuando tuve un intento de retomarla (es lo bueno de ser informático y tener anotadas todas mis salidas en una hoja de cálculo). Lo único es que cuando volví me dolían un poco las piernas y hoy he notado una ligera molestia en el culo que supongo se arreglará cuando ajuste el sillín.
Como digo, me he sentido a gusto de volver a pedalear aunque al principio tenía mis dudas porque de lo gordas que tengo las piernas me molestaba el culotte, pero bueno todo se andará. Mañana espero volver a cogerla y hacerme mas de 40 km.





