La capital de Europa
Llevaba más de media hora esperando que pasara el autobús. Había sido previsor ya que quería coger el autobús que me dejaría en el aeropuerto más de media hora antes de que cerraran la facturación de mi vuelo. Lo que no había pensado es que ya estamos en fallas y que el autobús se había quedado parado en el atasco que colapsaba la entrada a Valencia por culpa de la mascletà. Desesperado paré el primer taxi que vi pasar, me subí en él y como en las películas le pedí
que me llevara todo lo rápido posible.
Tras diez minutos de conversación con el taxista en la que básicamente se quejaba del gobierno por no hacer nada para solucionar los atascos llegué a mi destino. A pesar de que corrí todo lo que pude cuando llegué a la ventanilla correspondiente, esta había sido cerrada apenas un par de minutos antes. Decidí intentar lo imposible; fui al mostrador de mi compañía aérea e intenté darles pena. Aunque parezca imposible lo conseguí y un par de minutos después estaba sujetándome los pantalones ya que mi cinturón estaba en una de las bandejas que te obligan a utilizar durante el embarque.
Con el susto aún el cuerpo mi avión despegó conmigo dentro. Tras un par de horas de viaje al lado de un apestoso friki que iba con su equipo a participar en un torneo de fútbol de mesa, bajar de un autobús que
me iba a llevar desde el aeropuerto al centro de la ciudad por no conseguir sitio para sentarme y casi una hora de charla con un par de valencianos que habían sufrido la misma suerte que yo llegué a mi destino: la estación de Midi de Bruselas en la que me
estaba esperando Mila.
Si hay alguna manera de definir este fin de semana sin lugar a dudas sería calificarlo de corto. Apenas nos dio tiempo a dar una vuelta el viernes por la noche por un típico bar belga con varios cientos de cervezas diferentes y de ir a un no tan típico local de salsa dónde un puñado de latinos se repartían a las numerosas europeas deseosas de arrimarse a alguien que tenga el culo para algo más que para sentarse en el sofá bebiendo cerveza mientras ve un partido de fútbol.
El día siguiente lo pasamos haciendo turismo. Yo ya estuve hace cinco años en Bruselas, pero sólo fue un día y no me acordaba demasiado. La verdad es que esta vez me ha gustado bastante más. Fuimos a los típicos sitios (el Atomium, la Grand Place o el ) y nos pasamos el día entero dando vueltas, hasta las ocho de la tarde que volvimos a casa.
Tras una hora de siesta, no hubo manera de salir de la cama hasta la una de la madrugada cuando devoramos una caja de bombones para recuperar la energía gastada.
Y poco más, al día siguiente me tuve que despertar pronto para coger el autobús que me llevó al aeropuerto, esta vez sin ningún problema.
Como digo se me ha hecho corto, aunque no pasa nada, porque dentro de poco más de una semana ella viene a Valencia a conocer las Fallas.
Sí, se que estáis pensando que esto está empezando a ser un poco más serio. No niego que ella me guste, pero yo estoy muy bien así, viéndonos de vez en cuando y con la libertad suficiente para hacer lo que me apetezca el resto de días. La gran ventaja de esto es que como nos vemos poco, cuando estamos juntos aprovechamos mejor el tiempo y pasa muy rápido. Pero no creo que tenga mucho futuro.
que me llevara todo lo rápido posible.
Tras diez minutos de conversación con el taxista en la que básicamente se quejaba del gobierno por no hacer nada para solucionar los atascos llegué a mi destino. A pesar de que corrí todo lo que pude cuando llegué a la ventanilla correspondiente, esta había sido cerrada apenas un par de minutos antes. Decidí intentar lo imposible; fui al mostrador de mi compañía aérea e intenté darles pena. Aunque parezca imposible lo conseguí y un par de minutos después estaba sujetándome los pantalones ya que mi cinturón estaba en una de las bandejas que te obligan a utilizar durante el embarque.
Con el susto aún el cuerpo mi avión despegó conmigo dentro. Tras un par de horas de viaje al lado de un apestoso friki que iba con su equipo a participar en un torneo de fútbol de mesa, bajar de un autobús que
me iba a llevar desde el aeropuerto al centro de la ciudad por no conseguir sitio para sentarme y casi una hora de charla con un par de valencianos que habían sufrido la misma suerte que yo llegué a mi destino: la estación de Midi de Bruselas en la que me
estaba esperando Mila.
Si hay alguna manera de definir este fin de semana sin lugar a dudas sería calificarlo de corto. Apenas nos dio tiempo a dar una vuelta el viernes por la noche por un típico bar belga con varios cientos de cervezas diferentes y de ir a un no tan típico local de salsa dónde un puñado de latinos se repartían a las numerosas europeas deseosas de arrimarse a alguien que tenga el culo para algo más que para sentarse en el sofá bebiendo cerveza mientras ve un partido de fútbol.
El día siguiente lo pasamos haciendo turismo. Yo ya estuve hace cinco años en Bruselas, pero sólo fue un día y no me acordaba demasiado. La verdad es que esta vez me ha gustado bastante más. Fuimos a los típicos sitios (el Atomium, la Grand Place o el ) y nos pasamos el día entero dando vueltas, hasta las ocho de la tarde que volvimos a casa.
Tras una hora de siesta, no hubo manera de salir de la cama hasta la una de la madrugada cuando devoramos una caja de bombones para recuperar la energía gastada.
Y poco más, al día siguiente me tuve que despertar pronto para coger el autobús que me llevó al aeropuerto, esta vez sin ningún problema.
Como digo se me ha hecho corto, aunque no pasa nada, porque dentro de poco más de una semana ella viene a Valencia a conocer las Fallas.
Sí, se que estáis pensando que esto está empezando a ser un poco más serio. No niego que ella me guste, pero yo estoy muy bien así, viéndonos de vez en cuando y con la libertad suficiente para hacer lo que me apetezca el resto de días. La gran ventaja de esto es que como nos vemos poco, cuando estamos juntos aprovechamos mejor el tiempo y pasa muy rápido. Pero no creo que tenga mucho futuro.
Comentario:
Aquí una de las mayores expertas en relaciones a distancia... futuro, no lo tienen fácil, no... pero como te dice mordandis, el futuro es cosa de dos... el caso es dejarse llevar y donde llegaste, llegaste.
Espero que el viaje sea bonito, porque al final es lo único que importa y es lo que queda en el corazón. Un montón de momentos, de sonrisas, música, conversaciones.
Vamos, estoy yo para dar consejos de este tema... uffffffffffff!
El 17 hay concierto de La Pulquería y en el Carmen, en la puerta del Murray estarán tocando. Información sin más.
Un abrazo y ¡que te vaya muy bien!
Espero que el viaje sea bonito, porque al final es lo único que importa y es lo que queda en el corazón. Un montón de momentos, de sonrisas, música, conversaciones.
Vamos, estoy yo para dar consejos de este tema... uffffffffffff!
El 17 hay concierto de La Pulquería y en el Carmen, en la puerta del Murray estarán tocando. Información sin más.
Un abrazo y ¡que te vaya muy bien!
Comentario:
Ese futuro es cosa de dos...vosotros sabreis y punnnnto!
1beso
p.d. disfruta las Fallas.
1beso
p.d. disfruta las Fallas.
Comentario:
Si el presente está bien,¿por qué estropearlo con el futuro?
Lo reconozco, los atascos y la invasión de las calles valencianas en estas fechas son asquerosos... Pero merece la pena cuando te encuentras en el carmen durante esas cinco noches a guiris necesitados de unas buenas guías turísticas. Por lo que he podido comprobar después de leer tus post,tú también eres un buen guía, jeje. Encantada de leerte. Un beso.
Lo reconozco, los atascos y la invasión de las calles valencianas en estas fechas son asquerosos... Pero merece la pena cuando te encuentras en el carmen durante esas cinco noches a guiris necesitados de unas buenas guías turísticas. Por lo que he podido comprobar después de leer tus post,tú también eres un buen guía, jeje. Encantada de leerte. Un beso.
Comentario:
Primera fase: Negación,...interesante...ajajaja





