¿Opositar para vivir o vivir para opositar?
Uno de los problemas que tuve durante mi relación con Miss Hyde fue, sin duda, la obsesión que sentía por aprobar las oposiciones y conseguir una plaza fija como profesora. Era tal su deseo de conseguirlo y tantas las bondades que ello suponía que, en parte, me influenció para que yo también lo intentara. Si ella lo desea con tanta fuerza no puede ser malo, pensaba yo. Así que también decidí intentarlo y ahora me gano la vida dignamente como profesor interino.
No hay nada malo en ponerse un objetivo y luchar con todas tus fuerzas para lograrlo. A menos que te centres únicamente en él y dejes de lado el resto de facetas de tu vida, que es lo que ella hizo, siendo ese uno de los motivos por los que nuestra relación acabó. Yo entiendo que aprobar dos oposiciones con un nueve de media y no conseguir la plaza porque haya gente que lleve diez años trabajando y tenga más puntos que tú debe ser duro. Pero por eso precisamente debes replantearte las cosas y darte cuenta que tú has dado todo lo que podías y que la única manera que tienes de conseguirlo es, simplemente, dejar pasar el tiempo y convertirte tú en el profesor veterano que se aprovecha de los años de experiencia para adelantar en la última curva a gente que se ha esforzado más y ha obtenido mejores notas que tú. Es la historia de la vida. El pez grande se come al chico. La cuestión es saber crecer.
Yo llevo tres oposiciones seguidas y, he de reconocerlo, mis posibilidades de aprobar no son muy altas. Yo no he sacado nueves. Ni siquiera ochos. Mi nota más alta en un examen fue un siete el primer año que me presenté. Y desde entonces no he ido más que empeorando. Es normal, el primer año lo coges con muchas ganas ya que es algo nuevo y excitante. Pero cuando los resultados no te acompañan y te pasas el tiempo fregando platos en Irlanda del Norte, sin quererlo bajas el nivel.
Aunque sin duda lo que hace que te relajes es comenzar a trabajar. Además del cansancio que supone lidiar cada día con las bestias que pueblan los institutos eso hace que ya sólo tengas un objetivo en las oposiciones, aprobar. Al principio la gente se presenta para entrar en bolsa y comenzar a trabajar. Pero una vez que estás dentro ya no puedes avanzar más. A menos que consigas la plaza. Y eso es muy difícil mientras te parezcas más a una sardina que a un tiburón.
Yo llevo todo el curso deseando que no convocaran plazas de informática. Era una manera sencilla de quitarme de encima la presión de decidir si me presentaba o no. Pues bien, han salido bastantes. Pero es que además han cambiado el sistema de baremación de la experiencia. Antes para conseguir la máxima puntuación por experiencia laboral bastaban cinco años pero ahora se necesitan diez. Diez años lectivos, claro, y yo por ahora los veranos no trabajo, así que de golpe y porrazo he pasado de ser una sardina a un diminuto boquerón.
Por ello he tomado una decisión. Mi tiempo es demasiado valioso como para perderlo delante de unos apuntes sin tener la más mínima posibilidad de aprobar. Además estar de interino me permite una semi-independencia que hace mi vida más agradable y no me importa estar dando tumbos por toda la Comunidad Valenciana unos años más. Pero, sobre todo, la posibilidad de tener el mes de julio íntegramente para mí hace que se me abra un abanico de posibilidades insospechado. No se que voy a hacer este verano, pero sin duda lo voy a aprovechar.
Al fin y al cabo, creo que el mejor regalo que podemos hacernos en esta corta vida es aprovechar al máximo hasta el último segundo.
No hay nada malo en ponerse un objetivo y luchar con todas tus fuerzas para lograrlo. A menos que te centres únicamente en él y dejes de lado el resto de facetas de tu vida, que es lo que ella hizo, siendo ese uno de los motivos por los que nuestra relación acabó. Yo entiendo que aprobar dos oposiciones con un nueve de media y no conseguir la plaza porque haya gente que lleve diez años trabajando y tenga más puntos que tú debe ser duro. Pero por eso precisamente debes replantearte las cosas y darte cuenta que tú has dado todo lo que podías y que la única manera que tienes de conseguirlo es, simplemente, dejar pasar el tiempo y convertirte tú en el profesor veterano que se aprovecha de los años de experiencia para adelantar en la última curva a gente que se ha esforzado más y ha obtenido mejores notas que tú. Es la historia de la vida. El pez grande se come al chico. La cuestión es saber crecer.
Yo llevo tres oposiciones seguidas y, he de reconocerlo, mis posibilidades de aprobar no son muy altas. Yo no he sacado nueves. Ni siquiera ochos. Mi nota más alta en un examen fue un siete el primer año que me presenté. Y desde entonces no he ido más que empeorando. Es normal, el primer año lo coges con muchas ganas ya que es algo nuevo y excitante. Pero cuando los resultados no te acompañan y te pasas el tiempo fregando platos en Irlanda del Norte, sin quererlo bajas el nivel.
Aunque sin duda lo que hace que te relajes es comenzar a trabajar. Además del cansancio que supone lidiar cada día con las bestias que pueblan los institutos eso hace que ya sólo tengas un objetivo en las oposiciones, aprobar. Al principio la gente se presenta para entrar en bolsa y comenzar a trabajar. Pero una vez que estás dentro ya no puedes avanzar más. A menos que consigas la plaza. Y eso es muy difícil mientras te parezcas más a una sardina que a un tiburón.
Yo llevo todo el curso deseando que no convocaran plazas de informática. Era una manera sencilla de quitarme de encima la presión de decidir si me presentaba o no. Pues bien, han salido bastantes. Pero es que además han cambiado el sistema de baremación de la experiencia. Antes para conseguir la máxima puntuación por experiencia laboral bastaban cinco años pero ahora se necesitan diez. Diez años lectivos, claro, y yo por ahora los veranos no trabajo, así que de golpe y porrazo he pasado de ser una sardina a un diminuto boquerón.
Por ello he tomado una decisión. Mi tiempo es demasiado valioso como para perderlo delante de unos apuntes sin tener la más mínima posibilidad de aprobar. Además estar de interino me permite una semi-independencia que hace mi vida más agradable y no me importa estar dando tumbos por toda la Comunidad Valenciana unos años más. Pero, sobre todo, la posibilidad de tener el mes de julio íntegramente para mí hace que se me abra un abanico de posibilidades insospechado. No se que voy a hacer este verano, pero sin duda lo voy a aprovechar.
Al fin y al cabo, creo que el mejor regalo que podemos hacernos en esta corta vida es aprovechar al máximo hasta el último segundo.
Comentario:
Me estaba planteando hacer unas opos viendo el panorama laboral del sector privado, pero siempre me echaba atras tener k empollar cosas k no me gustaba.
Por tu post veo k aun es mas duro de lo k me pensaba.
Un saludo
Por tu post veo k aun es mas duro de lo k me pensaba.
Un saludo
Comentario:
Vaya... cada vez facilitan más las cosas...
Disfruta siempre, que lo haces muy bien.
:)
1beso
Disfruta siempre, que lo haces muy bien.
:)
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