Amistad
Sin duda esta es una de las palabras más utilizadas en la historia de la humanidad. Todos nos enorgullecemos de tener muchos amigos a no ser que seamos unos fríos seres asociales. Pero claro, lo que para mí puede ser un gran amigo para otra persona no deja de ser alguien pesado y desagradable, el Palanca o un cerdo machista, Calata. Es más, hay personas que hace años consideré mis mejores amigos (la Mortadela o el Enano Bastardo) y que ahora mismo no significan nada en mi vida.
La amistad es algo que cambia con el tiempo. Cuando eres un zagal ves todo con los ojos de la ilusión. La vida está llena de posibilidades y quienes están cerca de tí van descubriendo todas esas nuevas sensaciones contigo. Pero claro, llega un momento en que has visto tantas cosas que nada te parece tan bueno como antes. Es una putada, pero eso significa que estás madurando. La vida deja de ser maravillosa y simplemente es.
En ese momento descubres el verdadero significado de la palabra amistad. Empiezas a comprender que pueden existir diferentes grados dentro de ella. Así te das cuenta que hay gente que no pasa de ser conocidos por mucho que los conozcas toda la vida. De la misma manera hay gente a la que apenas conoces pero que es mucho más influyente en tu vida.
Si sigue pasando el tiempo y tienes suerte puedes llegar a descubrir un nuevo tipo: la amistad con derecho a roce. Este concepto es bastante vago y abstracto y creo que se da sólo en sociedades bastante evolucionadas. Mi primera experiencia fue el pasado verano con Clementina. Según ella nosotros éramos follamigos. Pero claro, tras la fase inicial la cosa fue decayendo y apenas unos meses después puedo decir que prácticamente ni una cosa ni otra. De lo del sexo evidentemente ya no queda nada y la amistad poco a poco se ha ido perdiendo, y no porque yo no haya querido mantenerla.
El otro día hablé con Mila. Me dijo que estaba pensando en nuestra amistad especial. Que ella estaba en Bruselas, que no sabía donde iba a vivir dentro de unos meses y que yo iba a seguir en Valencia. Que le estaban pasando muchas cosas y que no sabía que hacer. Que lo nuestro no tenía futuro aunque eso sí, éramos buenos compañeros de viaje y que le gustaría seguir viéndonos y que la amistad no se perdiera.
Traducido al cristiano, básicamente me decía que o se había liado con alguien o que lo pensaba hacer dentro de poco y que no sabía como me lo iba a tomar yo. Como yo me caracterizo por ser bastante civilizado mi contestación fue muy racional aunque le dije lo que pensaba. Que tenía razón, que tenemos menos futuro que mis alumnos con la física cuántica ya que ni a ella le apetece venirse a vivir aquí ni yo quiero que lo haga. Pero que estaba de acuerdo en seguir viéndonos cuando pudiéramos.
No iba a ser hipócrita, desde que la conocí me he liado con Elina, Irina y la Niña del Carnaval así que tampoco podía decirle que no lo hiciera. Además hubiera sido poco realista ya que estando a más de dos mil quilómetros de distancia ella va a hacer lo que quiera.
Lo que espero es que esta vez no perdamos la amistad y nos volvamos a ver algún día.
La amistad es algo que cambia con el tiempo. Cuando eres un zagal ves todo con los ojos de la ilusión. La vida está llena de posibilidades y quienes están cerca de tí van descubriendo todas esas nuevas sensaciones contigo. Pero claro, llega un momento en que has visto tantas cosas que nada te parece tan bueno como antes. Es una putada, pero eso significa que estás madurando. La vida deja de ser maravillosa y simplemente es.
En ese momento descubres el verdadero significado de la palabra amistad. Empiezas a comprender que pueden existir diferentes grados dentro de ella. Así te das cuenta que hay gente que no pasa de ser conocidos por mucho que los conozcas toda la vida. De la misma manera hay gente a la que apenas conoces pero que es mucho más influyente en tu vida.
Si sigue pasando el tiempo y tienes suerte puedes llegar a descubrir un nuevo tipo: la amistad con derecho a roce. Este concepto es bastante vago y abstracto y creo que se da sólo en sociedades bastante evolucionadas. Mi primera experiencia fue el pasado verano con Clementina. Según ella nosotros éramos follamigos. Pero claro, tras la fase inicial la cosa fue decayendo y apenas unos meses después puedo decir que prácticamente ni una cosa ni otra. De lo del sexo evidentemente ya no queda nada y la amistad poco a poco se ha ido perdiendo, y no porque yo no haya querido mantenerla.
El otro día hablé con Mila. Me dijo que estaba pensando en nuestra amistad especial. Que ella estaba en Bruselas, que no sabía donde iba a vivir dentro de unos meses y que yo iba a seguir en Valencia. Que le estaban pasando muchas cosas y que no sabía que hacer. Que lo nuestro no tenía futuro aunque eso sí, éramos buenos compañeros de viaje y que le gustaría seguir viéndonos y que la amistad no se perdiera.
Traducido al cristiano, básicamente me decía que o se había liado con alguien o que lo pensaba hacer dentro de poco y que no sabía como me lo iba a tomar yo. Como yo me caracterizo por ser bastante civilizado mi contestación fue muy racional aunque le dije lo que pensaba. Que tenía razón, que tenemos menos futuro que mis alumnos con la física cuántica ya que ni a ella le apetece venirse a vivir aquí ni yo quiero que lo haga. Pero que estaba de acuerdo en seguir viéndonos cuando pudiéramos.
No iba a ser hipócrita, desde que la conocí me he liado con Elina, Irina y la Niña del Carnaval así que tampoco podía decirle que no lo hiciera. Además hubiera sido poco realista ya que estando a más de dos mil quilómetros de distancia ella va a hacer lo que quiera.
Lo que espero es que esta vez no perdamos la amistad y nos volvamos a ver algún día.
Comentario:
La amistad es un camino de ida y vuelta, mientras uno de los dos sentidos no deje de funcionar...supongo que la amistad continuará.
1beso
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