Viña Chof
Aún recuerdo cuando con ocho años mis padres me apuntaron a lo que ellos llamaron clases de música. Estaba adorable el primer día de clase con mi órgano Casio (regalo de la comunión, por supuesto) esperando ser capaz de tocar cualquier melodía una hora después. En vez de eso me encontré con una insufrible tortura a base de algo que yo no entendía para que servía (solfeo) y que no parecía tener ninguna relación con la música. Ni que decir tiene que mis esperanzas artísticas se quedaron en ese oscura aula apenas unas semanas después.
Tal vez por eso yo nunca he prestado demasiada atención a la música. No me malinterpretéis, me gusta escuchar música. El problema es que no hay ningún grupo que me guste mucho más que los otros. Y además siempre se me acaban haciendo repetitivos. El problema es que no me gusta tanto la música como para dedicarme a escucharla con atención aunque si la suelo tener de fondo, pero claro, como no le hago caso pues me resbala un poco todo. Sí que he tenido grupos que han sido especiales durante alguna época de mi vida. Aunque si os digo que algunos de los grupos que más he escuchado hayan sido Estopa, Héroes del silencio, Extremoduro, Amaral o Gigatrón seguro que os parece como mínimo un poco raro.
Por eso no he ido nunca a demasiados conciertos; ni siquiera cuando era adolescente. Aunque esta vez ha sido distinto. Hace unos días me llamó la Actriz secundaria para decirme que iba a venir con otras tres amigas murcianas al Viña Rock. En mi estado actual no me lo pensé dos veces y me apunté. Total, me queda apenas a unos kilómetros de casa y como de todas maneras no podía volver a Valencia porque no he tenido puente, casi que me hacía un favor. Así que dicho y hecho, un tipo casi autista musicalmente hablando se disponía a pasar tres días enteros escuchando música.
Y el caso es que después de la experiencia bastante tengo con decir que sigo vivo. Los conciertos no han estado mal aunque yo siga sin verle demasiada gracia al asunto. Hay algunos que me han gustado, Reincidentes o Manu Chao aunque otros, sobre todo Los Suaves y Medina Azahara más bien me han dado pena al ver a gente que ya debería estar pensando en la jubilación arrastrase por los escenarios sin apenas voz y olvidando trozos de la letra de las canciones que les han hecho famosos.
Si a esto le unimos que ya el primer día empezó a llover aunque no tanto como para molestar ver los conciertos (lo más destacable fue que la Actriz secundaria perdió una zapatilla en medio de una avalancha durante el concierto de Manu Chao). Eso sí, a los diez minutos de meternos en la tienda empezó a llover con fuerza y no paró hasta que nos despertamos. En ese momento vimos la magnitud de la tragedia. Por suerte nuestras tiendas estaban intactas, pero la de al lado había sido literalmente inundada por quince centímetros de agua. Con la luz del día la gente intentó arreglar las cosas como pudo (yo he visto a gente coger cartones en los contenedores) pero no había nada que hacer ya que cada media hora caía un fuerte chaparrón.
Eso sí aunque pareciera difícil la cosa empeoró por la tarde. Al poco de empezar los conciertos empezó a llover de manera continua. Tras aguantar cuatro horas así, estando totalmente empapado y sin que me gustaran demasiado los grupos que aún quedaban por tocar decidí que ya había hecho bastante el idiota y que me volvía a casa. Que para eso tenía una cama caliente esperándome y un partido del Valencia en la tele. Les dije a ellas que me iba pero que si se querían quedar que me llamaran cuando quisieran volver, que las recogía.
Entonces se lió la buena. Mientras estaba conduciendo el cielo se cayó sobre mi cabeza (bueno, sobre el techo de mi Clio). Aquello no era normal, apenas se veía a unos metros de distancia. Cuando por fin llegué a casa tuve que ver como el agua corría de parte a parte de mi calle con una profundidad que sobrepasaba la altura de mi tobillo. Lo malo es que por ese momento se había ido la luz en el festival y habían suspendido los conciertos así que tuve que volver a por ellas. Eso si que fue lo mejor. De poco no puedo salir de mi pueblo ya que las dos salidas a la carretera estaban cortadas porque había más de dos palmos de agua sobre el asfalto, así que tuve que esperar a que lloviera un poco menos para salir.
Por fin conseguimos estar todos juntos en casa y tras algo de cena y un rato al lado de la estufa nos fuimos a dormir.
Por suerte el domingo aunque llovió no fue ni de lejos comparable a lo del sábado. Eso sí, cuando fuimos a por la tienda nos encontramos los sacos flotando dentro de ella; menos mal que estaba mi casa cerca, sino no se lo que hubiéramos hecho. Lo malo es que por culpa de la lluvia trasladaron algunos conciertos del sábado al domingo así que retrasaron uno de los pocos que me interesaba de verdad (Los Delinqüentes) lo que hizo que no pudiera ir a verlos a no ser que me quedara sin dormir (el lunes a las ocho tenía que estar trabajando). Como parece que voy madurando tras pensarlo un segundo decidí que era mejor dormir tres horas que nada así que a una hora prudente me volví a casa.
Si es que me estoy haciendo viejo.
Tal vez por eso yo nunca he prestado demasiada atención a la música. No me malinterpretéis, me gusta escuchar música. El problema es que no hay ningún grupo que me guste mucho más que los otros. Y además siempre se me acaban haciendo repetitivos. El problema es que no me gusta tanto la música como para dedicarme a escucharla con atención aunque si la suelo tener de fondo, pero claro, como no le hago caso pues me resbala un poco todo. Sí que he tenido grupos que han sido especiales durante alguna época de mi vida. Aunque si os digo que algunos de los grupos que más he escuchado hayan sido Estopa, Héroes del silencio, Extremoduro, Amaral o Gigatrón seguro que os parece como mínimo un poco raro.
Por eso no he ido nunca a demasiados conciertos; ni siquiera cuando era adolescente. Aunque esta vez ha sido distinto. Hace unos días me llamó la Actriz secundaria para decirme que iba a venir con otras tres amigas murcianas al Viña Rock. En mi estado actual no me lo pensé dos veces y me apunté. Total, me queda apenas a unos kilómetros de casa y como de todas maneras no podía volver a Valencia porque no he tenido puente, casi que me hacía un favor. Así que dicho y hecho, un tipo casi autista musicalmente hablando se disponía a pasar tres días enteros escuchando música.
Y el caso es que después de la experiencia bastante tengo con decir que sigo vivo. Los conciertos no han estado mal aunque yo siga sin verle demasiada gracia al asunto. Hay algunos que me han gustado, Reincidentes o Manu Chao aunque otros, sobre todo Los Suaves y Medina Azahara más bien me han dado pena al ver a gente que ya debería estar pensando en la jubilación arrastrase por los escenarios sin apenas voz y olvidando trozos de la letra de las canciones que les han hecho famosos.
Si a esto le unimos que ya el primer día empezó a llover aunque no tanto como para molestar ver los conciertos (lo más destacable fue que la Actriz secundaria perdió una zapatilla en medio de una avalancha durante el concierto de Manu Chao). Eso sí, a los diez minutos de meternos en la tienda empezó a llover con fuerza y no paró hasta que nos despertamos. En ese momento vimos la magnitud de la tragedia. Por suerte nuestras tiendas estaban intactas, pero la de al lado había sido literalmente inundada por quince centímetros de agua. Con la luz del día la gente intentó arreglar las cosas como pudo (yo he visto a gente coger cartones en los contenedores) pero no había nada que hacer ya que cada media hora caía un fuerte chaparrón.
Eso sí aunque pareciera difícil la cosa empeoró por la tarde. Al poco de empezar los conciertos empezó a llover de manera continua. Tras aguantar cuatro horas así, estando totalmente empapado y sin que me gustaran demasiado los grupos que aún quedaban por tocar decidí que ya había hecho bastante el idiota y que me volvía a casa. Que para eso tenía una cama caliente esperándome y un partido del Valencia en la tele. Les dije a ellas que me iba pero que si se querían quedar que me llamaran cuando quisieran volver, que las recogía.
Entonces se lió la buena. Mientras estaba conduciendo el cielo se cayó sobre mi cabeza (bueno, sobre el techo de mi Clio). Aquello no era normal, apenas se veía a unos metros de distancia. Cuando por fin llegué a casa tuve que ver como el agua corría de parte a parte de mi calle con una profundidad que sobrepasaba la altura de mi tobillo. Lo malo es que por ese momento se había ido la luz en el festival y habían suspendido los conciertos así que tuve que volver a por ellas. Eso si que fue lo mejor. De poco no puedo salir de mi pueblo ya que las dos salidas a la carretera estaban cortadas porque había más de dos palmos de agua sobre el asfalto, así que tuve que esperar a que lloviera un poco menos para salir.
Por fin conseguimos estar todos juntos en casa y tras algo de cena y un rato al lado de la estufa nos fuimos a dormir.
Por suerte el domingo aunque llovió no fue ni de lejos comparable a lo del sábado. Eso sí, cuando fuimos a por la tienda nos encontramos los sacos flotando dentro de ella; menos mal que estaba mi casa cerca, sino no se lo que hubiéramos hecho. Lo malo es que por culpa de la lluvia trasladaron algunos conciertos del sábado al domingo así que retrasaron uno de los pocos que me interesaba de verdad (Los Delinqüentes) lo que hizo que no pudiera ir a verlos a no ser que me quedara sin dormir (el lunes a las ocho tenía que estar trabajando). Como parece que voy madurando tras pensarlo un segundo decidí que era mejor dormir tres horas que nada así que a una hora prudente me volví a casa.
Si es que me estoy haciendo viejo.
Comentario:
Pero si eres un crio!! perezoso!!
:P
jajajaja
1beso
:P
jajajaja
1beso





